Experimento: vivir sin smartphone – cuarta semana

vivir sin smartphone cuarta semanaHoy alcanzo los 32 días de este experimento que supone vivir y trabajar sin smartphone. Quería llegar a esta semana, porque sabía que una vez estuviera en mi país, las cosas iban a cambiar bastante, la complejidad iba a ser mayor, las complicaciones más frecuentes y posiblemente la frustración iba a aparecer. En resumen, todo se iba a volver más interesante. Justamente algo de esto es lo que ha tocado vivir desde el pasado domingo que aterricé en España y continuando con este experimento.

Resultados semana 4

Pasadas las cuatro semanas y cercanos a la semana cinco, estas son los los resultados del experimento vivir sin smartphone:

Complicaciones y desventajas:

  • Accesibilidad: la escasez de puntos de acceso WIFI en este país, tanto públicos como privados, hace más compleja la tarea de conectarte a Internet con el pc o tablet en caso de que vayas “on the go” y necesites trabajar. No poseer smartphone y por lo tanto, carecer de tarifa de datos (3G o 4G) hace que sea más difícil acceder a Internet de manera dinámica y cómoda. Y en caso de tener una urgencia como la que te cuento unos puntos más a abajo, hace que no sea tan fácil resolver favorablemente la situación.
  • Conexión limitada, maniobrabilidad reducida casi a cero: después de un largo viaje llegas a casa, cansado, con ganas de acabar el trabajo que tienes por delante e irte a descansar, cuando llegas, te das cuenta de que tu conexión de datos inalámbrica no funciona. Tratas de solucionarlo, pero no puedes llamar al operador porque no tienes teléfono, tampoco puedes llamar desde skype porque no tienes conexión a Internet. La multi-SIM de tu iPad está desconectada porque bloqueaste tus tarjetas de teléfono cuando te robaron el smartphone hace ya un mes. Entonces, ahí te das cuenta de que desde tu casa, te encuentras con las manos atadas, sin poder hacer nada más que salir a buscar un lugar desde donde poder iniciar una conversación telefónica o conexión a Internet para que a través del operador solucionen el problema. No disponer de un smartphone (o teléfono en su defecto), aquí reduce considerablemente las opciones de comodidad y agilidad en casos de averías e imprevistos.
  • Pagos online con tarjeta: esto ha sido intrépido, los billetes de tren y la mayoría de compras por Internet, en determinados sistemas bancarios de pagos online, requieren una autenticación a través de un código que envían a tu teléfono. Aquí he tenido bastantes inconvenientes estos días, desde la compra de un nuevo discos duro para el ordenador portátil, hasta aumentar el saldo para las llamadas por skype o la reserva de billetes de tren. Afortunadamente no he tenido problemas al comprar Religion Clothing. Estoy resolviendo estas complicaciones a través de pagos con Paypal mayormente, o transferencias bancarias si es posible, no tan cómodo pero accesible. Traté de colocar el número de teléfono de un amigo cercano, pero no fue posible, por estar ya listado en la base de datos del banco, seguiré probando otros números.
  • Passbook: antes era cómodo y bastante sencillo, compraba (o me enviaban) el billete de avión o tren o reserva de hotel en formato passbook, lo descargaba en el “passbook wallet” y listo. Llegabas, mostrabas el archivo con tu smartphone y adelante. Ahora la cosa se complica un poco, o bien lo descargas e imprimes o bien lo envías a tu correo y cambias el formato para que sea leíble desde el tablet, de lo contrario debes volver al método convencional de llegar e imprimir el billete o hacer la colza para llegar al mostrador y hacer “check-in”.
  • Recogidas: quizá se complica un poco, o no, cuando estás llamado a ser recogido al llegar al aeropuerto, en la estación o en el hotel o llevarte desde el punto A al punto B por alguien contratado por tu cliente o la empresa con la que trabajas en ese momento. Pienso que no debe ser tan complicado cuando la persona lleva el cartel con tu nombre o sabe quien eres (fotos y vídeos, Google) o incluso posee tu email. El teléfono no es imprescindible, pero veremos si el smartphone nos ha hecho perezosos o no, este lunes próximo la primera prueba.
  • Resolución de situaciones: estos días he tenido varios problemas con la operadora de telefonía con la que soy cliente, para reparar la avería de Internet en mi residencia de Valencia, el técnico debía estar en contacto continuado conmigo para poder cuadrar la vista y arreglar la avería. Al no tener teléfono ha sido más espeso y se ha demorado más que lo que usualmente hubiera tardado, mi tío aquí ha hecho de “Isra García” mientras él y yo intercambiábamos instrucciones para el técnico. Finalmente ha sido posible, pero admito que para cosas más urgentes y con terceros, puede resultar más rocoso.
  • Trámites y burocracia: aquí hay dos caminos, si estás en medio de trámites burocráticos del tipo que sean, el teléfono (ni email, ni whastapp) puede ayudar a entender la situación antes de llegar al lugar de acción y darte cuenta que debes empezar de nuevo o volver a por otros documentos o autorizaciones que necesitabas. Realmente puede ayudar a aclarar la solución. El email en estos casos es más abstracto.

Facilidades y ventajas:

Desde el miércoles pasado a día de hoy, añadiendo manteniendo las ventas que suman en la semana uno, dos y tres, hay pocas más que contar, salvo estas dos nuevas que detallo a continuación:

  • Encuentros: ¿cómo te encuentras con alguien cuando no tienes su ubicación? ¿cuando no estás cada segundo hablando con ella o él sobre en que parte está, de que color va vestida, vaqueros o chinos, pelo largo o corto (en mi caso, con el pelo no habría problema en absoluto)? Encontrarte con alguien para una reunión o cita es más interesante así, te ayuda a agudizar tus sentidos, tu intuición y tu memoria, algo que deberíamos estimular más a menudo.
  • Desapego y distanciamiento: es lo que siento por el smartphone en estos momentos. No tengo la necesidades ni el interés de usarlo, no me siento tentado en absoluto, ayer tuve un iPhone 5G en mis manos y me ha resultó incluso extraño tocarlo y manosearlo, fue una sensación muy curiosa y rara. El desapego es tal que incluso he hecho un duplica o de tarjeta para mi número de toda la vida y lo he asociado a un iPhone 4 que siempre hay en casa por perdidas o extravíos y se lo he entregado a mi madre para que se lo quede en Alcoy y lo use ella hasta que vuelva sobre el 20 de mayo, pienso que mis padres le van a hacer un mejor uso que yo. Hay un plan activado y no consumirlo es perder el dinero, mis padres recibirán y harán llamadas con mi número de teléfono. No hay whatsapp, ni otras aplicaciones instaladas. A mediados de mayo volveremos a vernos de nuevo y entonces veremos que sucede.
  • Mejor conectado: el servicio de multi-SIM que tengo contratado me permitirá poder utilizar la conexión a Internet portátil (3G / 4G) desde la tablet y quizás con suerte y audacia, vincularlo a mi ordenador para tener conexión a Internet “on the go”, por lo menos mientras esté en el país. Creo que podrá ser posible, no lo he intentado, pero lo probaré en estos días. Si no funcionara, bueno, no creo que Godzilla arrase el continente.

De momento, voy a seguir el experimento por un mes más, seguro. Sea como sea, a mediados de mayo daré por zanjado este experimento y sacaré las conclusiones finales de todo ello. Para mí, hasta el momento, están siendo positivas, puesto que he aprendido tanto lo bueno como lo malo, no saberlo, todos en la teoría lo sabemos, sino vivirlo en la práctica, permaneciendo en un lado y en el otro y valorando la repercusión en cada zona. Muy satisfecho de tomar la decisión de seguir sin smartphone un mes más, cuando lo he tenido en la palma de mi mano, conectado y no he sentido la necesidad de conectarme a un mundo ya demasiado conectado, paso una parte de mi conexión al otro, al de más impacto directo, más humano, más sensaciones, más experiencias, más vivo.

Quizá haya algunas complicaciones y desventajas, genial, eso me permitirá buscar nuevos caminos.

Photo credit: Tim Klein.

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