Conclusiones finales experimento 20 días en silencio

By Isra Garcia  //  Experimentos, Lifestyle, Reflexiones  //  No Comments

conclusiones finales experimento 20 días en silencioEl jueves 3 de septiembre llegaba al final del experimento 20 días en silencio. Lo daba por finalizado, rompiendo así el silencio tras esta veintena de días. Para escribir las conclusiones finales decidí darme unos días de respiro. Los suficientes como para digerir y comprender todo lo que este experimento había supuesto.

Si llegas aquí por primera vez y no sabes de que va el experimento, puedes consultar aquí toda la historia. Desde el principio hasta el final.

Experimento 20 días en silencio – conclusiones

Después del experimento 20 días en silencio y un tiempo prudente para reflexionar sobre lo acontecido. Estas son las conclusiones finales – buenas y no tan buenas – del experimento:

  • Escuchar no es cuestión de no hablar, es cuestión de dejar hablar a los otros.
  • Cuando dejas de comunicarte verbalmente, cuando permaneces en silencio, cuando respiras serenidad. Entonces empieza el diálogo interior, la introspección y el camino hacia ser más consciente.
  • Permanecer en silencio absoluto por más de 5 días puede ser desconcertante y casi una misión imposible. Cuando pasas del los 10 días tu mente te ataca ferozmente. Con recuerdos, momentos y pensamientos ocultos y que no imaginarías. Antes de llegar a los 15 días estás fuera de lugar, no te reconoces, parece que no sabes quien eres, estás vencido, rendido a tu mente. Cuando sobrepasas los 15 días quieres romper el silencio y abandonar. Cuando llegas al 17 hasta el 19 empiezas a entender el juego de tu mente. Entonces te das que has encontrado a nuevo tú, eres capaz de estar presente. El día 20 eres capaz de entrar dentro de ti, más profundo que antes, con intención. Logras ver el mundo pasar desde otra perspectiva, los hechos, palabras, gestos, se ralentizan, el mundo se para mientras tú sigues en movimiento.
  • No controlamos a nuestra mente, nuestra mente nos controla a nosotros, la mayor parte del tiempo, digamos que en un 90% de las veces (siendo optimista)
  • Cada vez que nos dejamos llevar, no estoy seguro de que sea porque seguimos nuestro instinto, más bien somos conducidos por nuestra amígdala.
  • Las emociones más fuertes van acompañadas de palabras, cuanto estas emociones (o sentimientos) no logran ser expresados se acumulan, un día explotan y todo sale a borbotones.
  • Hablar es un hábito que puede ser cambiado en 20 días, con una disciplina de acero, por supuesto. A los 20 días ya había desarrollado un hábito que era una especie de alarma que se activaba cuando parecía que iba a hablar, alertándome de que no lo hiciera. Era como disponer de 2 o 3 segundos extras antes de hablar, esto ha venido precediéndose hasta hace unos días. Era una sensación extra. La conclusión es que hasta uno de los hábitos más primitivos que existen, inherente al ser humano, hablar, puede ser modificado. Imagina cualquier otro hábito como fumar, sedentarismo o llegar siempre 30 minutos antes al trabajo.
  • La convivencia en un silencio elegido es realmente compleja si las personas que conviven no se encuentran en la misma situación. No obstante, después del silencio, la relación mejora, se sensibiliza, se estrecha todavía más. Hay más apego y comprensión.
  • En el momento que logras permanecer en absoluto silencio por un tiempo considerable y prolongado, te das cuenta como puedes conseguir cualquier cosa que te propongas.
  • Inevitablemente adquieres nuevos hábitos y habilidades. Éstos probablemente variarán del camino que un experimento de este tipo te haga andar.
  • He ganado paz y serenidad. Soy más difícilmente irritable.
  • Definitivamente te vuelves extensamente más empático, tienes mucha más facilidad para colocarte en el otro lado y ver las cosas parecidas a cómo otra persona las podría interpretar.
  • Personalmente, este experimento me ha dado más de forma espiritual, emocional e intelectual que cualquiera de los experimentos y desafíos que he hecho hasta ahora.
  • Mi forma de conversar e interactuar con otras personas ha cambiado lo suficiente como para que yo y otras personas se den cuenta, he ganado respeto por los demás, mejor perspectiva de sus opiniones y más profundidad de conversación. Lo catalogaría como una relación más justa, pausada y genuina.
  • Mi reacción desmedida, repentina e incendiaria – un demonio que en algunas ocasiones se apodera de mí – casi ha desaparecido, o por lo menos se ha visto dramáticamente minimizada.
  • Mi atención al detalle, a lo insignificante a lo pequeño, se ha visto alterada muy positivamente. Estoy descubriendo cada día cosas, gestos, movimientos, expresiones, sensaciones que antes ni siquiera sabía que existían. Ejemplo: en cada conversación, me da la sensación que tengo como 15 segundos más para recrearme en las palabras, gestos o mirada de la otra persona. Esto me ayuda a entenderla mucho más y mejor.

Sí, hay más en este experimento 20 días en silencio. En poco menos de un mes publicaré una especia de informe con todo el seguimiento exhaustivo. Habilidades adquiridas, nuevos hábitos, cuadro de mando, datos cualitativos y cuantitativos y otros detalles. Para ti, en este blog, sin coste. Por tu atención y compromiso.

Algo más

No te recomiendo veinte días en silencio, ni siquiera podría recomendarlo, pero si te interesa descubrirte. Estar presente en el momento y ganar una conciencia bastante profunda, considera probarlo. Nos resultados son toda una duda, hacerlo te enfrentará a algo que desconoces, podría resultar.

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Experimento 20 iAds en silencio: conclusiones finales
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Después del experimento 20 días en silencio y un tiempo prudente para reflexionar sobre lo acontecido, estas son las conclusiones finales...

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