Un gran aprendizaje

By Isra Garcia  //  Aventuras, Cambio, Lifestyle, Mapmakers, Retos  //  No Comments

El domingo pasado fue la primera presentación del documental Burning Man Quest, hoy se presentará en Valencia (MuVIM, 20h), mañana en Alicante (Club Información, 20h) y el viernes en mi ciudad natal, Alcoy (Espacio Ágora, 20h), aquí están los detalles. Bien, durante todos estos días, al haber visto repetidas veces el documental, mientras Chema seguía mejorándolo y perfeccionándolo, he recordado muchas cosas que quizás se escaparon en el choque de experiencias entre Burning Man Quest y Burning Man. Hoy quiero contarte una de ellas, posiblemente una de las que más me han marcado.

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No es sobre el “finisher”

Este es uno de los grandes aprendizajes que me llevo de la aventura: cruzar la meta, terminar, ser finisher o como quieras llamarlo, no me parece lo verdaderamente importante, lo que nunca olvidarás será el viaje que recorres desde el día cero hasta el día que llegas al fin (sea la meta o no) y el motivo del mismo. Si fallas, si no lo consigues, si no cruzas la meta, si desistes (espero que no sea así, pero seamos francos, podría suceder) es porque quizás hubo algo que no aprendiste, hubo algo que pasaste por alto, un instante que no saboreaste, una señal que no apreciaste, un riesgo que no corriste, un salto que no realizaste. Posiblemente fuera por un abrazo que no diste, o quizás fuera porque detrás de todo lo que hacías no había trasfondo.

Si fallaras o incluso si lo consiguieras y no fuera como esperabas, piensa que será un mensaje de aviso para la próxima vez que intentes llevar algo a cabo; iniciar un negocio, escalar una montaña, conquistar a una chica o aprender a cocinar. Y si llegas a la meta, será porque disfrutaste el camino con dignidad, seguiste a tu intuición y lideraste con el corazón, la meta es un extra, no una obligación.

Propósito vence reconocimiento

En BMQ no no había una línea de meta, no había un mero audífono deletreando tu nombre, no había indicio alguno de una audiencia esperándonos con los brazos abiertos aclamando nuestro nombre y aplaudiendo. No había un foto-finish, ni medios de comunicación, no había un premio final aparente, no había nadie. Para nosotros todo eso era irrelevante, no competíamos por cruzar una meta y ser reconocidos, competíamos por causar un impacto importante en personas con oportunidades cercanas a cero, este propósito nos aportó el significado suficiente como para hacer lo que sentíamos que debíamos hacer.

La sensación te acompaña, no te remata

No puedo hablarte de una sensación indescriptible cuando alcancé lo que era la meta imaginaria que habíamos trazado al pasar por el hombre que pronto sería quemado (Burning Man), y no puedo hacerlo, porque después de casi 55h y todo lo vivido hasta ese momento, nadie pensó en la línea de meta, estábamos demasiado extasiados por completar cada uno de los 567 kilómetros que recorrimos, con lo bueno y con lo malo. Principalmente, porque la búsqueda representaba la ilusión de seguir dibujando en un lienzo blanco que se abre ante nosotros al mismo tiempo que dibujamos en él.

Ahora cuando giro la vista atrás, veo que esta aventura es otro punto que conectar, para entonces habilitar el camino al siguiente, uno nuevo, impredecible, desafiante y qué seguramente pondrá a prueba todas nuestras capacidades, audacia y habilidades, uno que nos volverá a dejar desnudos ante lo incierto.

Voy a buscar el próximo punto ¿tú?

Photo credit: Chema Solís.

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