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Las invitaciones de LinkedIn no aportan valor

By Isra Garcia  //  Human Media, Negocio  //  17 Comments

Hoy pongo fin a lo que ha sido una de mis pesadillas este año pasado. Las invitaciones para conectar en LinkedIn.

Me ha costado meses de procrastinación e indecisión.

LinkedIn inmap Isra García

La perturbación causada por el hecho de no poder responder a todas y cada una de estas invitaciones ha sido tal, que incluso he pensado en cerrar mi cuenta de LinkedIn. Sí, esa que me aportó un 35% de la facturación anual en 2011 y un 20% en 2012. ¿Cómo es posible que quiera aniquilar algo que me reportaba beneficios? muy sencillo, porque ahora no me aporta nada más que cientos y cientos de peticiones a conectar. Mensajes que cada día requieren un tiempo que destino a cosas más importantes para la gente que está a mi alcance y para mi mismo, por supuesto.

El ritmo me venció

Todo marchaba bien hasta verano de 2012 donde ya empecé a perder el ritmo de mi trabajo en LinkedIn. El tiempo que dedicaba a a participar en los grupos de forma activa, a interesarme por mi red y cada semana contactar con seis o siete personas con las que podría interesarme conectar. El tiempo que dedicaba a contestar personal y humanamente a cada una de las personas que se molestaban en invertir su tiempo en enviar una petición a conectar, sin importarme que fuera el típico mensaje predeterminado o que después de enviar mi mensaje, ni siquiera contestaran de vuelta. Seguía haciéndolo. Creo en la relación humana como principio de la web social.

Cuanto más conectas más conexiones múltiples recibes

Desde ahí hacia delante no han hecho más que llegar más y más invitaciones. Trataba de utilizar los fines de semana para responder entre 60 y 100 de ellas. Sin embargo, cuantas más aceptaba y respondía, más invitaciones nuevas recibía. Esto tiene una fácil explicación, cuantas más peticiones aceptas, más visible te haces en las páginas de inicio de cada contacto, por lo tanto más visible y expuesto a conectar estás. Lo cual está realmente bien si esas conexiones aportan valor. Pero por experiencia propia puedo decir que apenas un 5% de mi red de contactos es útil para mis resultados – o para ayudar a otras personas. Por lo tanto es un gran inconveniente, porque cuantas más personas aceptas, más peticiones de otras personas recibes y más ahora que parece que enviar peticiones para conectar en LinkedIn se ha convertido en deporte nacional.

Cambio las cosas para mejorar el resultado

Resultado, más de 3.200 peticiones por contestar. El dilema, para mi, siempre ha estado en que quería contestar personalmente a todas y cada una de ellas. Desafortunadamente, no puedo con esta avalancha que requiere un sacrificio sin sentido que no estoy dispuesto a hacer. El uso que damos a LinkedIn está dejando de aportar valor. Está saturado.

Así que para no renunciar a LinkedIn ni a la humanidad que quiero mantener, sólo responderé personalmente a las personas que me expliquen el motivo de su contacto y a las que pueda aportar algo con mi conexión. Al resto de invitaciones, las aceptaré sin respuesta alguna. Me parece un intercambio justo, me preocuparé de la gente que se preocupa. El resto, si quiere o necesita algo en cuestión, que sea claro con ello, porque al fin y al cabo tu inicias la acción, el resultado depende de cómo inicies. Cualquiera de las personas con las que he conectado a través de LinkedIn, en la propia invitación, ya ha conocido mis propósitos desde el principio.

Las invitaciones de LinkedIn no aportan valor, el valor es de la conexión que intentas hacer.


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