Otro año sin salvación.
Otro más.
Ya van 2026 años.

Intentamos meditar dejando la mente en blanco, jamás lo conseguimos, y si pasa, es tan solo unos segundos, se va, no regresa y nosotros ahí queriendo dejar de pensar.
Pedimos manifestando y las cosas no llegan.
«Pensamos» en la forma de ser felices.
Nos enganchamos a estados pasajeros que solo valían en un pequeño instante que ya pasó.
Vamos de lugar a lugar preocupados con la «buena» energía o la «mala» energía.
Deseamos bonito.
Queremos lo completo si abrazar o incompleto como su propia parte.
Resulta peligroso ver a facilidad con la que nos perdemos sin darnos cuenta.
Nadie nos ha avisado de lo esencial de las cosas que hacemos por una determinada razón. Veamos algunos ejemplos:
Meditar no está diseñado para darte nada, meditar es la realización en sí.
Cuando estás aquí entonces ves claro y eso no siempre es cómodo, por eso miramos hacia otro lado constantemente, con más frecuencia y a menudo, de forma hasta involuntaria.
Hay un consumo de espiritualidad que suena a liberación o salvación, pero no es más que estar dentro de la rueda pedaleando sin parar hacia un lado que pinta como «conseguirlo pronto» pero se recibe como engañabobos.
La fricción genera transformación, la paz sin guerra genera desdicha constante.
Cualquier felicidad que se precie conseguir solo se halla ahí, entre medio de atravesarlo todo de forma continuada, descarada y gloriosa.
La vida solo funciona como funciona.
Nunca funciona como nos cuentan que funciona.
La vida se transforma cuando tiemblas, como me hacía experimentar Shi Heng Yi cuando en el Templo Shaolin estaba por más de 18 minutos en Ma Bu (postura del caballo). Pero no se transforma cuando repites afirmaciones positivas o expresas intenciones como si fueran las acciones que te llevan a conseguirlo.
Temblar es quedarte en medio del miedo y no escapar, de ti o de lo que sea.
2026 no necesita clichés baratos.
Ser positivo solo sirve si lo predicas en el paso que das.
Qué gran oportunidad la de navegar por donde no hay mapa.
De lanzarte hacia lo improbable.
O de exagerar y disfrutar todas las condiciones que te representan.
Bienvenido 2026: otro año sin salvación
Nicole Rodríguez me invitó a participar en Nicole Podcast para una entrevista con motivo de cerrar un año, empezar otro, vivir de forma distinta a la mayoría, descifrar la felicidad y derribar todo tipo de limitaciones, mitos y creencias. Vivir sin salvación tal vez.
El tema principal era cómo adquirir la mentalidad adecuada para enfocar este año en el que nos encontramos. Digo «era» porque, muchas veces, tenemos una idea en mente, pero esa cambia cuando en la práctica del momento demuestras lo que en la teoría de las expectativas parecía lo acertado.
Puedes encontrarlo aquí, ojalá te resuene:
Quizá estés listo para hacer el trabajo importante que de una vez necesitas hacer.
El permiso para hacerlo lo tienes. El tuyo.
Justo el que necesitas, porque no conozco a nadie que vaya a venir a salvarte.
Brindemos por otro año sin salvación externa.




