jueves, Mar 15

Cuando algo no funciona, persiste y lo harás funcionar.

Cuando no sé cómo hacerlo, persisto y aprendo a hacerlo.

Siempre que fallo, me levanto, persisto, y después de unos cuantos intentos probando diferente, logro hacerlo bien.

persisteSi quiero lanzar un proyecto que se escapa a mis posibilidades, persisto, poco a poco, y finalmente, al tiempo, lanzo ese proyecto.

Cuando un negocio no funciona, persisto, persisto y persisto. Si después de una persistencia coherente, no levanta el vuelo. Abandono. En cambio, si al persistir veo una pequeña luz al fondo, no escatimo recursos en llegar hasta esa luz.

Si persistir por lograr algo que puede ayudar a otros significa pagar un precio, lo voy a pagar, y voy a persistir.

Elige persistir primero

Hoy en un correo electrónico a través del libro Ultraproductividad, un lector, José Ramón Cañizares, preguntaba “Eres un tipo muy disciplinado, pero… ¿no crees que sería súper divertido “dejarte llevar” en la parte personal más que profesional?

Esta ha sido mi respuesta:

José Ramón, incluso diría que es vital más que súper divertido dejarse llevar.

Prefiero ser ultra-disciplinado primero y luego tener que esforzarme por “fluir”, que al revés. Porque hacer o intentar aprender dos cosas contrarias en naturaleza entre sí, eso se llama ansiedad. Primero una, y después la otra, elige cual, y buen viaje“.

Me decanto por persistir primero, incluso aunque los demás me lo desaconsejen. No ahora por supuesto, que me encuentro en medio de los 20 días siguiendo cualquier recomendación o consejo que se presente ante mí, pero eso ya es otra historia.

Persisto en la vida, en mi trabajo. En mis debilidades, en mis fortalezas. En la alimentación, en el descanso, en el estilo de vida, en el inconformismo, en al alto rendimiento, en la diversión. Persisto, persisto y persisto. Al final, aunque sea al final del todo, casi siempre, en un 95% de las ocasiones, gano. En cambio, si mido el persistir a un mes vista, casi siempre pierdo.

Persiste

Mi mensaje para ti, persiste.

Persiste aunque no puedas mover ni un solo músculo de tu cuerpo.

Persiste aunque te cueste respirar.

Y persiste aunque lo hayas perdido todo.

O persiste aunque lo tengas todo de cara y estés saboreando el mayor de los éxitos.

Persiste, pase lo que pase.

Persiste contra toda adversidad posible y desarrollarás en ti una fuerza que a la larga traspasará cualquier barrera habida y por haber.

Hoy, el día después de una operación, un día duro, aquí estoy, persistiendo.

Los pilotos de avión buscan siempre despegar y aterrizar con el viento en contra.

Recuerda esto cuando estés cara a cara contra el viento.

Atribución imagen: Retis.

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