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Vivir por valores

By Isra Garcia  //  Equipar, Habilidades, Lifestyle, Mapmakers, Vida

vivir por valoresAhora entiendo que tomé una de las mejores decisiones, me refiero al día que decidí que iba a vivir por valores y no por pretensiones, expectativas, intereses o el mayor de los poderes, dinero.

El lado contrario

Sin embargo pienso que esa decisión no ha sido cuestión de de una acción aislada, sino algo que ha venido construyéndose paso por paso. Con cada movimiento sobre el posicionamiento de la agencia IG, rechazando trabajar para la masas y en lugar de eso, tratando de encantar y servir a unos pocos. Con cada interacción frente a un cliente o posible cliente, o prospecto, actuando en base a los impulsos sensoriales y la intuición y no en base de aquello que es mejor para que ese cliente no se marche a la competencia y siga produciendo un ingreso y no se sienta incómodo. Con cada postura adoptada en frente de una multitud que quizás no estaba preparada para lo que ibas a a decir o posiblemente, cómo ibas a decirlo. O con cada cambio y reacción ante alguna adversidad, situación desventajosa, momento embarazoso o caída.

Está implantado en tu ADN, hay que sacarlo

Es fácil e incluso comprensible pensar, “bueno Isra ahora nos dice que hay que vivir por valores, ahora precisamente que podría estar en una situación en la que decir esto podría parecer lo más apropiado y bohemio”, no es así. Vivir por valores no es un mantra que decido adoptar justo cuando más pleno y realizado me encuentro, no, como he dicho al principio sería lo fácil de pensar. Esto no viene ni siquiera hace 3 años, sino bien desde pequeño, cuando decidía no hacer demasiado caso a los consejos o recomendaciones de mis padres, profesores o abuelos y entonces decidía explorar los márgenes de la vida por mi mismo, en solitario o cuando sentía que nadie en el mundo podía prohibirme lo que fuera o robar mis ilusiones o sueños. Incluso cuando de adolescente, era criticado por tener “demasiada imaginación” y estar siempre jugando a los juguetes, viendo Dragon Ball Z o jugando al Final Fantasy VII, yo seguía haciendo lo que realmente me hacía feliz y me quitaba el sueño por las noches. A pesar de que en ese momento no era el chico más popular de la pandilla con las chicas, tampoco creo que lo sea ahora, permanecía ignorante a esa popularidad y disfrutaba de la libertad de hacer lo que deseaba en el momento que más me apetecía. O siempre reteniendo aquellas cosas que ansiaba, sabía que llegaría el momento en el que lo alcanzaría, sólo debía seguir trabajando y mejorando, pasar de no haber chutando en la vida una pelota a jugar todos los días y volverme mejor jugando al fútbol por el simple hecho de no parar de practicar y aprender de mis amigos, los cuales eran realmente buenos.

La diferencia entre hace más de 15 años ahora es esta, en ese momento no era consciente en absoluto de lo que sucedía, hoy, sé que mis valores son quizás aquello más preciado que poseo.

Afortunadamente estúpido

Recuerdo cuando estudiaba en EE.UU. y tenía algunos trabajos para poder sufragar los costes que suponía el estar allí. Apenas tenías “ni un duro”, un día una agencia de marketing online internacional, contactó conmigo para decirme que querían que fuera el responsable de abrir el departamento de “Social Media Optimization” en España, con grandes clientes y grandes responsabilidad y un gran suelo, era la oportunidad que había estado esperando. Cuando pregunté donde tendría que trabajar, dijeron en Madrid y entonces sin pensarlo dije que no me interesaba el trabajo. La razón, Madrid no tenía playa (que yo supiera), y lo más importante, no se asemejaba a la vida que por aquel entonces empezaba a visualizar. ¿Estúpido por aquel entonces? Probablemente, nunca lo sabré, ¿Diría hoy que fue estúpido entonces? Absolutamente no.

Sea como sea, no tengo ninguna de que mis valores me han traído aquí hoy y estoy realmente orgulloso y feliz de que nunca jamás los haya quebrantado por nada del mundo, nunca, jamás, por supuesto que no.

Valores de vida, van siempre por delante, sobre cualquier otra cosa, incluso aunque esto signifique que tenga que renunciar a otras oportunidades y pierda otras muchas que podrían ser altamente interesantes. Es la maravilla (o no tanto) de vivir fiel a tus valores, pierdes dinero y poder, pero ganas felicidad y realización. Hasta ahora está siendo bastante trepidante.

Photo credit: Lexiie Canillo.


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