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Tener un mal día es perfectamente ok

By Isra Garcia  //  Reflexiones, Social Media, Vida  //  34 Comments

un mal díaAyer fue un mal día. No tenía ganas de levantarme, a las 8 am sonó el despertador y me apetecía hacer nada. Quizás tenía sueño o quizás era sólo una excusa para no hacer lo que debía hacer y quedarme así en la cama evitando el mundo que se abría ante un nuevo día. A las 10:30h seguía sin ganas de levantarme, no me apetecía ver el lado optimista de las cosas, pasaba de hacer que las cosas sucedieran y me importaba poco crear cambio. Mejor otro día, no sentí que fuera el momento.

Desconectado

Después de varios intentos traté de convencerme a mi mismo que ya estaba bien. A las 11 am en pie, desganado, sin ritmo, lento, con ganas de volver a acostarme de nuevo, no estaba cansado, me apetecía desconectar del mundo. Estaba seguro que este día no era para mi.

Ignoré lo máximo que pude cualquier conexión con el mundo online y bueno, también offline. A las 13h tenía una reunión, la cancelé. Abrí la bandeja de entrada de mi email y a los 30 minutos la cerré, a pesar de que sentía la obligación moral de contestar todos esos emails, responder a comentarios, hacer esas llamadas y estar disponible, sentía la necesidad de tomar el control del día y rechazar el mínimo input que viniera de ahí fuera.

Hoy es día para el dark side

Las tareas y responsabilidades profesionales – y algunas personales – se agolpaban en mi libreta, al mismo tiempo me daba cuenta de cómo esto podría ejercer una presión psicológica sobre las decisiones que tomara después. Era un factor determinante que podría llevarme a la ansiedad, la de no acabar, la de no hacer el trabajo importante, la de no estar al frente y mancharte las manos. Afortunadamente recordé que la ansiedad no es más que miedo del miedo.

Ni siquiera estaba en la onda de hacer deporte, incluso aunque me empujará a una sesión doble de 30 kilómetros de series en bici y 7.5 kilómetros de series carrera. Aún así me empujé y lo hice. Lo necesitaba.

Igualmente, algo parecía no funcionar, bien, era un día para el dark side.

Objetivo: ninguna parte

En lo profesional, cancelaban dos nuevos proyectos en los que iba a empezar a trabajar, me comunicaban desde FastCompany que no iban a publicar mi primer post (intento número 10), ya confirmado para publicar hoy día 9 de abril, porque finalmente no reunía los estándares necesarios. Veo cómo otros proyectos no acaban de despegar y olvido que hay personas que como cada día siguen esperando tu empujón para dar un paso al frente. Dejo pasar algunas interacciones, envío algunos emails demasiado duros y contundentes y me muestro inquietantemente intratable. Fallo a algunas personas que hay a mi alrededor. Cambian las condiciones y resultados de una muy importante reunión que hoy tengo en Madrid. Aún así, hay que seguir.

El objetivo de hoy estaba claro, viajar a ningún lugar, quedarme en el mismo sitio donde estaba. Ser poco fascinante. Ayudar cero. Trabajar sin mucho sentido.

Es ok abrazar la negatividad

Ahora a las 00:03, estoy escribiendo las líneas de un post que ni siquiera me apetecía empezar. Pienso que debería no haberlo escrito, no por no contarte todo esto, no, contarte la historia en mi cabeza me apasiona. Sino porqué quizás, volver de nuevo a la cama era la mejor manera de deshacerme de un mal día. Sí, es ok no enfrentarme a un mal día, no es un mal ejemplo es algo que le pasa a cualquier persona.

Un mal día, claro. Aunque vivamos en tiempos increíbles, siempre hay sitio para un mal día, o dos. Puedes permitírtelo, quizás disfrutarlo y adueñarte del derecho a vivir un mal día. Afortunadamente la vida es imperfecta.

Tener un día de m***** es perfectamente ok – mientras que encuentres el equivalente a 200 sensacionales.

Photo credit: Jo Gemmell.


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