Cómo es llevar una vida Zen y qué puede suceder cuando lo practicas por un día y medio de retiro

Ayer terminó mi primer retiro Zen, la primera incursión directa y práctica en Zazen y lo que la forma de vivir «cuando estés haciendo algo, solo hago» significa. Es lo que conocer esta forma de vida ancestral de «sentarse» y más, puede aportar y cómo puede ayudarte a vivir mejor en un mundo como el de hoy…

retiro zen experiencia zazen

Vídeo sobre la experiencia vital en mi primer retiro Zen

Y para acabar y complementar lo explicado en este informe, historia o experiencia vital (como mejor te guste llamarlo), comparto el vídeo que grabé justo al terminar y dejar el lugar. Espero que te sirva tanto como me ha servido a mí:

Hace unos meses entrevisté a Dae Bong Sunim, un reconocido maestro Zen de la orden de Musangsa. Antes y después de la entrevista, tras las cortinas, hizo referencias a la presencia en España de dos centros, uno en Mallorca y otro en Barcelona, recomendando a la profesora del centro Ji Di Peop Sa (Bárbara) para una próxima entrevista. Con estos datos y el contacto con Bárbara establecido, investigué sobre las opciones de hacer un pequeño retiro/curso en España antes de marchar a Corea del Sur a realizar un curso intensivo – algo complejo en estos tiempos de COVID-19.

Desde el equipo de Dae Bong compartieron la web y la dirección de correo electrónico, así que después de ver Mallorca, conecté con El Bori Centro Zen de Barcelona y su programa de retiros Bori Sa en Alta Garrotxa (Gerona). Contacté con ellos, para la entrevista (programada para “próximamente”) y rellené la inscripción para un retiro de 2 días el 18 de septiembre.

Por qué este retiro Zen

Esto para mí era especial por diversos motivos:

1. Primera incursión seria en la práctica del Zen y Zazen.

2. Un entrenamiento final diferente para la preparación del Ultraman Holístico, “Holistic High-Performance Man” que tiene lugar esta misma semana.

3. Poder ver el contraste de enseñanzas entre la técnica Vipassana, las enseñanzas de los monjes Shaolín y el Zen – mas estilo Coreano.

Antes de llegar

Tren Valencia – Barcelona, y luego con parte del equipo del centro hasta el lugar del retiro, a 2:45h de Barcelona en coche.

El viaje fue tranquilo, apenas articulé palabra, excepto algunas impresiones y percepciones que intercambié con marta en los asientos de acompañantes. Recuerdo ella contándome la experiencia del retiro de una semana donde a medianoche te despiertas para continuar meditando y luego volver a dormir, así durante 7 días, “te remueve todo, aún lo siento” explicaba.

Llegada al centro

Llegamos y vimos al resto del grupo. Éramos 6 personas, con una experiencia en Zen y dentro del centro de entre 6 y 15 años. Estaba Gloria, Marta (8 años), Daniel (10 años), Tonda (más de 2′ años) y Bárbara, profesora (más de 20 años). Era el único “nuevo”, pero en realidad sentía algo muy difícil de encontrar allá donde vayas, y es que todos iban con la mentalidad cinturón blanco.

equipo el Bori Sa Kan um escuela de zen

Allí se respira un aire muy marcado, con carácter Zen y muy estricto y disciplinado, pero al mismo tiempo, suave, gentil y fluido.

Qué sucedió en un día y medio de retiro Zen

Lo que sigue es, en parte, mi experiencia en el retiro de Zen Bori Sa Escuela Kwan Um de Zen. Voy a explicarlo por orden cronológico de actividades, añadiendo lo que considere relevante en cada una de ellas

Suena la campana a las 5 am y en pie – notaba cansancio, no quería despertar, así era.

Realizamos 108 postraciones a las 5:15 am – algo que nunca antes había hecho, meditar con el cuerpo y con la mente. Entrar en calor y conexión con todo (ahora). Como explicaban, las postraciones podrían servir como “una medida de emergencia” para clarificar la mente. Sentí incomodidad al principio pero liberación mental y corporal a medida que iba avanzando. Hay una práctica especial de 1.080 al día (repartidas a lo largo del día).

Cantos a las 5:40 am – esta parte va sobre recitar sutras y cánticos. Es una otra técnica de meditación Zen, igual que las postraciones. Aquí son grupales (como una especie de mantra) y la clave, como me avisaron, es poner intención en cada sílaba y unir el volumen y la energía junto a los demás. Te das cuenta cómo de fácil te pierdes y que complejo es poner toda la atención, en la pronunciación, tonalidad, volumen, te exige presencia y “ahora”, es donde aparece la verdadera práctica de la meditación “estar en el presente”.

Meditación Zazen a las 7 am – dos rondas de 30 min cada una – y entre una y otra una meditación caminando durante 10 minutos. Necesité esos 10 minutos, porque en las dos partes me dormía, noté aflicciones que ocurrían porque estaba intentando llegar a algún sitio ¿A dónde? No sé. En la meditación Zen puedes optar por varias técnicas, pero siempre la meditación es la que sobresale, relajar tu cuerpo y hacer inhalaciones y exhalaciones largas y profundas. Hay toda una “ciencia” sobre el Zen explicada brillantemente en este libro, una obra de arte.

Desayuno formal Zazen Coreano a las 8 am. Protocolo muy estricto, con cuatro cuencos, solo una vez echas comida. Cuchara ángulo 90º y pasa el agua entre los Cuencos para limpiarlos antes y después de comer. Es todo un ejercicio de atención y disciplina. Tonda me explicó cómo coordinar y usar los mismos para comer y limpiarlos. De esta forma también te aseguras que estás lo más presente posible como decía, porque todo tiene que estar cuidado al milímetro, hasta la distancia entre ellos y dónde y en qué ángulo dejas la cuchara con la que se come. 

Ayudar en las tareas de la cocina a las 9 am: pelar cebollas, olivas, pepinos y patatas. También limpiar platos. Intenté hacer cada una de esas acciones con un esmero y cuidado mayor que la tarea más valiosa del mundo para mí, y de repente no estaba en la cocina, estaba en el centro del universo.

Tiempo libre a las 10 am que cubrí con Tai Chi, escribir sobre mis pensamientos, realizar respiraciones al sol, una micro-siesta y breve lectura. Esta fue una sesión de fluir con los movimientos y lo que surgía, sin música, al aire libre, silencio natural en medio de la nada. Simplemente estuve ahí disfrutando de la actividad. Lo de menos, lo que hacía, porque lo estaba haciendo.

Comida a las 12pm – muy concienzuda y participativa, ayudando en todas las tareas todos y cada uno de nosotros. La comida deliciosa, llama la atención las cantidades tan moderadas, responsables y nada ansiosas a la hora de repartir los alimentos.

Acto ceremonial (online) a las 1 pm por el funeral de Myong Hae Sunim, profesora y monja Zen muy querida en todos los centros del mundo. Este era precisamente el último día de los 49 que dura todo el funeral, ofrendas y homenaje. Fue interesante no saber nada de ella y poder conocerla a través de las intervenciones de su Sifu, otros maestros y amigos, recitando sutras y haciendo ofrendas. Me quedo con una historia donde contaba el Koan que le cambió la vida “¿serías capaz de mentir a cualquiera?” Y cómo reflexiones:

  • Permanezcamos siempre con la “mente de intentar”
  • No hay lados opuestos.
  • No hay ni siquiera lados.
  • Tu verdadero “yo” no existe porque solo existes «tú”
  • Sirve al mundo y no dejes de sonreír a cualquiera.

Tiempo libre a las 3:45 pm para realizar 15 min de Qi Gong para soltar, conectar y conducir la energía.

Caminata a las 4 pm de 30 minutos con quietud a mitad de camino. Es ahí, andando donde me di cuenta de lo siguiente: “tengo ganas de que sea el momento que está siendo ahora, tengo ganas de esto, como es” y entonces me di cuenta de que ya no estaba en lo que va a venir, sino en lo que está siendo, fue poderoso y transformador.

A las 5 pm cena – nada que añadir más que es toda una maestra aprender el arte de los Cuencos Oryoki, hay incluso un manual sobre cómo usarlos.

A las 6:30 pm proseguimos con más cantos – esta vez muy rápidos o mi mente juzgaba y no era de cinturón blanco, si no creía que debía saberlo todo. Justo eso me evadió mucho de la sesión, sobre todo al principio, creo que la rapidez era para entrenar más la atención y el abandono de lo que pasa.

A las 7:30 pm meditación – (de nuevo) 2×30 min y paseo de 10 minutos. Aquí utilicé las diferentes técnicas Zen que estaba aprendiendo, una era la respiración, más contar hasta 10 y volver al principio. La otra las preguntas “koans”. Y la tercera para la segunda parte ha sido una mezcla entre la primera técnica y escanear las sensaciones de tu cuerpo (técnica Vipassana)

Aquí acabó el día, a las 8:45 pm. Fui a la habitación, a escribir, a leer, a pasar las flossband por los gemelos y a dormir. Mañana a las 5 am en pie y a por el mediodía restante.

Para el día siguiente, mismo horario. Exceptuando que a las 11am nos sentamos en Zazen en tres tandas de 30 minutos y dos paseos de meditación de 10 minutos cada uno. Y así llegamos al final, la comida, a las 2 pm, la cual no hice porque decidí practicar el ayuno de solo agua durante todo el día. ¿Por qué? Porque sentía que me apetecía, y servía además como preparación para el desafío, para activar el sistema inmunológico.

Es muy interesante todo lo que se puede llegar a vivir en un día y medio. Adicionalmente como todo lo que el Zen te puede ofrecer, probándolo en un retiro de tan corta duración, pero tan intenso como una práctica completa diaria.

Algunas reflexiones a ponderar de este segundo día de retiro Zen:

  • Me doy cuenta que progreso cada vez que aplico el “no saber”, por qué… ¿Cómo vamos a saber algo en un mundo que está en cambio constante cada minuto?
  • Cuando afronto las cosas con la mentalidad cinturón blanco ni siquiera siento la necesidad de progresar, porque al no saber te das cuenta de que no sabes ni necesitas saber dónde progresar, solo estar en ese momento, vivo, viviéndolo.
  • El problema no es que tu mente piense o te lleve de un lado a otro, el problema es que le des crédito por eso, que hasta le prestes atención.
  • Para la mente clara no existe ruido, simplemente es. Solo existe el momento a momento, existencia en estado puro, porque todo vale, lo que sea que esté pasando es el resultado de la totalidad.

Algo más a destacar es el ambiente familiar, respetuoso, cercano, gentil y honesto que se respira en el centro y entre equipo y estudiantes, puro amor.

Seguimos, el viaje continúa, ahora, aquí.

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