Alimentarse de un solo plato al día durante 31 días – Experimento Plato Único

Escribe Isra García – edita y publica el equipo IG – El día 27 de diciembre de 2021, comencé un nuevo experimento, Plato Único. Un experimento de estilo de vida que ha consistido en alimentarme con un único plato al día. He tratado de no añadir nada que no entre en el plato servido o preparado, ya sea en desayuno, comida o cena, no picar, no tapas, no entre horas. Solo un único plato que puede estar bien condimentado, pero uno solo, con ningún añadido, pan, agua, salsas, bebidas, etc. Solo alimentarme de lo que aparezca en ese plato. Teniendo un límite máximo de tres platos al día, desayuno, comida y cena (pudiendo prescindir de cualquiera de ellos cualquier día). Sin horarios y con límite en la cantidad, una cantidad que estará por debajo de lo normal a lo que suelo comer.

Índice de contenidos

Este experimento (informe) está dividido en las siguientes secciones:

  • Objetivos (hipótesis)
  • Cuadro de mando y leyendas
  • Análisis experiencial
  • Aprendizajes validados
  • Descubrimientos, impresiones y conclusiones
  • Conclusión final

Cuadro de mando

Para el análisis del experimento Plato Único, se seleccionaron los siguientes parámetros como indicadores clave:

  • Fecha: correspondiente al día a analizar.
  • Suplementos: los que se tomaban en el día, mayormente en la mañana al despertar, y en el caso de la melatonina al ir a dormir.
  • Desayuno: análisis de los componentes de esta primera comida del día.
  • Almuerzo: aquello de lo que se componía la segunda toma alimenticia.
  • Comida: descripción de alimentos consumidos en la comida.
  • Merienda: composición de lo que se tomaba a media tarde.
  • Cena: descripción de la comida tomada en la última comida del día.
  • Plato único: donde estuvo situado entre las cinco comidas diarias.
  • Peso: análisis de la evolución de los kilos que iban sumando, restando o quedando igual.
  • Tentación: se refiere a si hubo algún alimento que se tomara por capricho y deseo.
  • Picar entre horas: comer fuera de las cinco comidas y qué se comió.
  • Comidas en casa: si los alimentos se tomaron en casa o no.
  • Comidas restaurante: si hubo comidas que se hicieron en un restaurante o ambiente similar.
  • Evento especial: hace referencia a cualquier acto de naturaleza social que implicara tenerlo en cuenta.
  • (Los siguientes indicadores son medidos del uno al diez a través de una escala de valores)
  • Sensación de apetito: valoración dependiendo la hambruna sentida cada día.
  • Ansias por comer: medir cuando quería comer la mente en lugar del cuerpo.
  • Estado emocional: cómo de agitadas o tranquilas estuvieron las emociones.
  • Estado intelectual: enfoque, claridad, concentración, agitación mental.
  • Análisis espiritual: cómo de conectado estuve con el centro.
  • Sensaciones integrales: se mide el estado holístico.
  • Anomalías/limitaciones: descripción de sucesos que se salen de la hipótesis y el ecosistema, hechos que alteran el experimento.
  • Descubrimientos: matices significativos que suponen hitos relevantes en el experimento.
  • Sorpresas: factores fuera de lo esperado.
  • Observaciones: hechos a considerar.

Puedes consultar el cuadro de mando a continuación:

>> Acceso al cuadro de mando del Experimento Plato Único.

Objetivos (hipótesis)

El objetivo del experimento era ver qué resultados y aprendizajes obtendría de restringir las elecciones alimentarias que constantemente hacemos sobre qué comer en un determinado momento. También sobre limitar mis decisiones y alinearme con lo que de verdad necesito en un plato. Esto evitaría picando de aquí allá de forma indiscriminada para entonces dar respiro y espacio a la mente mono. Otro objetivo era regular el ansia social por comer más de lo necesario. Además de cortar con el exceso de alimentos que suele venir cuando vas a un restaurante a comer o cenar, en reuniones de amigos o profesionales.

No hace falta mencionar que comemos más de lo necesario, y si prestamos atención, o al menos es mi caso, es cuando nos reunimos con otras personas en ambientes más distendidos, o incluso en solitario en un entorno social. Otra razón era poder estar más presente en las comidas y no estar tan distraído comiendo. También estar más enfocado en lo que hay frente a mí y dedicarle mucha más atención a lo que como y al lugar donde estoy y a las personas con las que me encuentro.

que pasa al comer un solo plato al día por 31 días seguidos

Actualización: realicé un cambio en el experimento, para honrar el nombre del experimento «Plato Único». Traté de hacer una sola comida sólida al día, un plato único verdadero, experimenté durante 31 días y a continuación, en este informe, detallo lo que ha sucedido:

Análisis experiencial

A continuación se detalla lo más relevante de lo extraído cada día al seguir la evolución del experimento de una forma menos objetiva y más sentimental/experiencial:

Día 1 – 28/12/21:

Tuve la tentación de añadir tres tostadas de centeno al plato único y luego comer unos trozos de chocolate negro al acabar como sobremesa. Además tomé unos pistachos, dátiles y frutos rojos antioxidantes en la mañana, en la noche un caldo de huesos con sopa de miso y batido HUEL. Ninguna incidencia, problema o sensación fuera de lo normal.

Día 2 – 29/12/21  (ayuno):

Ayuno desde las 23h del día anterior hasta las 11h del día posterior (30/12/21). Bebiendo solo agua alcalina de PH 9.5 y tomando infusiones hepáticas, digestivas y renales y un té Bancha. Como siempre que realizo ayuno, enfoque, energía, claridad, gran estado de ánimo y muy despierto, entre otras ventajas más.

Día 3 – 30/12/21:

Plato único en la comida siendo una ensalada bien condimentada con huevo, lechuga, tomate, queso blanco y manchego, algo de fruta y algunos frutos secos. Tentación de una onza de chocolate. Merienda un tazón de muesli con pistachos y pequeños trozos de chocolate. Luego, en la cena, rompí el plato único, ya que no esperaba cenar pero fue un encuentro social que me ganó la partida y acabe picando unas tapas con unos amigos en el previo a la boda de mañana, incluyendo pincho de tortilla de patatas. Sin embargo, cero castigos cero remordimientos, elección propia.

Día 4 – 31/12/21:

Ese día no apliqué el plato único a las comidas, pero sí hice algunos ajustes importantes. En este día de nochevieja celebramos la boda de mi primo, que empezó en la mañana y acabó después de las uvas de medianoche. En la mañana tomé embutidos ibéricos, algunas empanadas y vino, posterior al desayuno de superalimentos, junto con el batido verde de alto rendimiento holístico. Antes de ir a la ceremonia tomé el superfrutas rojas. Una vez en el cocktail ya opté por no consumir alcohol, solo agua con gas, y reducir el picar a un 10% respecto a mi comportamiento habitual en este tipo de eventos. Es aquí donde el ansia gana la partida, eso quiere decir, que donde antes tomaba 10 raciones aproximadas de cada cosa, ahora tomaba solo una (ración única).

Una vez en la comida, seguí con el agua con gas, a parte de dos tragos de vino tinto y uno de cava, y por supuesto seguí con el ritual de comida consciente, respetando y bendiciendo el inicio y final de comida, y cerrando los ojos para saborear cada bocado. Además de esperar unos minutos entre bocado y bocado, lo cual hizo que tomo me sentara bastante bien, no sintiera pesadez ni hinchazón. Durante la boda continué con el agua con gas, y en la noche, eso sí, comí unos cuantos montaditos de hamburguesa y al menos tres donuts. Es importante destacar que estoy contento, sin remordimientos ni arrepentimientos y me agradezco que me dejara llevar en los momentos que yo elegí y me apeteciera.

Día 5 – 01/01/22 – solo líquidos:

Día de depuración y limpieza después de la boda, porque realmente me apetecía. Añadí los batidos de alto rendimiento holístico como de costumbre, y proteína y luego un batido de Huel. Además de Té Bancha e infusiones digestivas, hepáticas y renales (Edensan 1, 4, 5).

En la tarde fui a ver a dos grandes amigos que no veía desde hace más de 20 años y con ellos, prueba de lo social, acabé bebiendo una cerveza y tres tragos de ron, además de comer unas almendras, frutos secos, alguna patata frita y un poste de chocolate con queso. Algo que hice conscientemente, pero no encontraba como placer más allá de estar con ellos dos.

Realmente curioso como en lo social esta determinación se debilita o eres más flexible frente a las influencias externas. Si bien resaltar, que me preguntaron como unas siete veces si quería algo, y en las primeras veces dije «no», pero en la quinta y sexta ya me costó decirlo. Al final, más adelante incluso dije sí a que sacaran piña y por respeto dije «sí» y cuando llegó a la mesa ni la toqué, qué interesante es la presión social.

Día 6 – 02/01/22:

Plato único al cenar, sobre las 22:45h, con una ensalada con brotes, canónigos, brócoli, champiñones, frutos rojos, mango, dos huevos, aguacate, almendras y anacardos naturales y pasas. Añadí a la comida 6 tortas de arroz biológico y una taza de caldo de hueso y miso. En el día previo, los superverdes y las superfrutas y para comer un vaso tamaño pequeño con muesli integral y orgánico, frutos rojos, unos trozos pequeños de chocolate y leche de avena. La tentación me llevó este día a picar algunas patatas fritas entre horas y otras cuando veía la película Matrix Resurrections. Estoy aprendiendo a llevarme bien con las tentaciones, los «pecados” y con las cosas que dije que no iba a hacer pero he acabado haciendo.

Día 7 – 03/01/22

Caí a cosa hecha en la tentación de comer almendras cubiertas de chocolate cuando fui al cine. El plato único fue una ensalada viva de verde con frutos rojos, y muy energética, que no acabé y dejé a medias porque tenía un compromiso, decidiendo dejarla para dos días más tarde, ya que mañana iba a realizar ayuno semanal. En el segundo desayuno, después de los batidos de alto rendimiento, comí un vaso pequeño de cereales con frutos rojos y frutos secos, para la cena, un tazón con caldo de huesos y miso y un té matcha con cúrcuma. Noto menos descontrol en la comida, mismos niveles energéticos (por las nubes) y mayor consciencia y tranquilidad al comer.

Día 8 – 04/01/22 (ayuno)

Sensaciones sublimes en este día de ayuno, cero ansia, cero apetito, energía a borbotones, enfoque radical, cuidado personal, claridad laboral. Bebiendo agua alcalina, una infusión y descansando deportivamente hablando. Manteniendo la meditación, la escritura, los ejercicios de movilidad. Nada sólido y nada de líquido que no fuera agua.

Día 9 – 05/01/22

Aprendiendo que las noches no solo no creo que sean para un plato único contundente, sino que menos para una cena copiosa. En esta ocasión más suave que la de nochebuena que fue extremadamente complicada de digerir. Además he comprobado de nuevo lo pesado que te sientes, la irregularidad del descanso, siendo poco profundo, la pereza al despertar, la falta de energía para encarar el día. Incluso afectando al estado emocional y la poca claridad para abordar el día y sus desafíos.

Todo esto, sin entrar a mencionar el efecto digestivo, aún cuando fue más controlada y consciente, tomando pan sin gluten y luego carbón activado para la pesadez de estómago y flujo intestinal. Cabe resaltar que el resto de día hasta después de la cena fue un primor de nuevo. Realizando el plato único en la comida con una ensalada de alto rendimiento (como las llamo) y llegando a la cena picando un poco de embutidos, frutos secos, tortilla patatas, patatas fritas de bolsa, algunas cervezas y una copa de vino blanco. 

Este es un gran entrenamiento contra las fricciones que podrían aparecer por no seguir el experimento, pero en realidad es parte del experimento, y un gran gozo al no existir ni culpa, ni remordimientos, ni arrepentimientos ni ninguna fricción por salirme de lo que dije que haría, la situación así lo requirió, y lo que hice fue convertirlo en parte del propio experimento.

Día 10 – 06/01/22

Una sola comida, al mediodía, y de nuevo no plato único, ni siquiera se me pasó por la cabeza, aunque fui más consciente y no comí tan rápido, si bien centré todo el foco en mi plato principal que fueron verduras, también piqué un poco durante la comida, no mucho, pero no fue plato único. En la mañana con los superverdes/rojos y en la tarde noche con infusiones y té, acompañado de leche de avena con unos muy pocos frutos secos y frutos rojos. Noté el cansancio al ser otra comida no tan óptima, justo después de la cena del día siguiente, noté esa pesadez que fue aliviada en parte por el carbón negro activado, el deporte y no comer sólido en la mañana y la noche.

Día 11 – 07/01/22 (ayuno)

Día impecable de ayuno, bebiendo agua alcalina, infusiones hepáticas, digestivas y renales, y como caso excepcional, un vaso de té de kombucha, en estos días sigo tomando el probiótico y prebiótico (ahora Symbiotics-G de Vitanatur por 14 días) y el U-Care fórmula micológica. En los días que hay ayuno, desaparece el ansia por comer, el apetito, o cualquier factor negativo, es asombroso.

Día 12 – 08/01/22

Plato único en comida (ensalada súper-energética) y en la cena piqué de tres platos diferentes, dos tipos de ensalada, algo de pan tostado con aceite y verduras cocidas con salsa de verduras. Posteriormente, de nuevo, en una cena con cuatro amigos, me pudo lo social, no puse atención a decir «no» ni al momento, aunque por otro lado me apetecía, aunque no era el plan. Las diferencias no son notables como para destacar que me llevo con plato único y que no más allá de la parte del ansia y la mente perezosa o débil, o quizá la mente solo como es si no la juzgo.

Día 13 – 09/01/22

Semi-ayuno durante el día, pero cena contundente con varios platos. Primero un snack con aguacate, frutos secos, frutos rojos, pan de centeno con aceite, sobre las 22:30h, cena tarde con hummus de remolacha, ensalada, berenjena rellena de verduras, algo de pan con aceite y una sopa de miso. Veo que es cuando estoy con personas que me salto todas las normas, lo veo, lo aprecio y no lo cambio.

Día 14 – 10/01/22

Ningún plato único, ni en la comida, con amigos, ni en la cena, a solas. En la comida un poco de Humus de remolacha, pisto y una berenjena rellena, además de algo de ensalada verde con frutos rojos y unas rodajas de pan de centeno con aceite de oliva, y una taza de caldo de huesos con miso. En la cena un plato de brócoli al vapor, con dos huevos duros, tres tortas de arroz bio sin sal y un tazón semi-lleno con copos de avena, muesli, frutos rojos, frutos secos y leche de sopa de sabor chocolate. Esta vez con toda la intención del mundo, en la comida con amigos ni lo pensé, en la cena me apetecía comer lo que comí.

Día 15 – 11/01/22 (ayuno)

Este es el único día que dominó la alimentación, cuando no me alimento más que de agua. Esto ayuda a darme cuenta de que una de las claves de este experimento es la moderación, el camino medio como le dicen en Zen. Aunque si bien es cierto que he encontrado una especie de punto intermedio al estar constantemente saltando de un extremo a otro, lo cual es una ilusión, porque no hay cosa semejante a los extremos, ya que estos son solo dos puntos que conectan una circunferencia, convirtiéndose así en un solo elemento, no hay separación. Dicho esto, cada día de ayuno sobresale por sí mismo a causa de sus propiedades beneficiosas, tanto mentales, como emocionales, espirituales y físicas.

El día ha sido bastante retador, más que habitualmente, el ayuno, las afirmaciones positivas (otro experimento que estoy realizando simultáneamente) y el nivel energético han sido piezas clave para acabar ganando una vez más el día.

Día 16 – 12/01/22

Aplicando el plato único en el programa de alto rendimiento holístico con una sopa de miso, verduras salteadas y caldo de huesos. En el desayuno con un tazón de cereales y en la comida con un yogurt de kéfir con coco. Buenas sensaciones y navegando el aspecto social de compartir comidas con otra persona.

Día 17 – 13/01/22

Plato único en las tres comidas del día en este primer día de programa de alto rendimiento holístico con Ximo Fornés. Es decir, en el desayuno y almuerzo, los súper zumos de alto rendimiento como viene siendo habitual, la comida una ultraensalada con todo tipo de alimentos crudos, grasas naturales y alimentos frescos y vivos de primera calidad, y en la cena una sopa de brócoli al pesto, no he necesitado más, tampoco mi cliente. Y las sensaciones de ansia y pesar mental por ir más allá de lo que necesitas, esas sensaciones no han aparecido.

Día 18 – 14/01/22

Dos platos en la comida y dos platos en la cena, sentí que en ambas ocasiones me apetecía y mi cuerpo y mente los necesitaba después de estar desde las 8am en pie sin parar de trabajar de forma holística. Si bien, nada es dañino a nivel alimentario, todo lo más óptimo posible: pasta de quinoa y remolacha, verduras cocidas, alimentos crudos, mucho verde, sopas y cremas, miso, caldo de huesos. Siento una vitalidad y energía tremenda, realmente satisfecho, incluso aunque pueda parecer que no estoy cumpliendo mi palabra, de eso trata un experimento, comprobar y ver que resulta interesante y válido, puede ser una hipótesis diferente a la propuesta.

Día 18 – 15/01/22

Plato único en cada comida, suprimiendo los desayunos desde que incluyo los súper batidos de alto rendimiento y en estos últimos 5 días, desde que estoy en el programa de ARH con Ximo. Hoy plato de alubias japonesas Azuki con brócoli, coliflor, zanahoria y champiñones y setas, acompañado de un postre de kefir con granola, frutos rojos y avena y un vaso de gazpacho. En la cena, una ensalada superverde con burrata y remolacha, acompañado de sopa de sémola kesvit y sopa de miso y caldo de huesos con caldo de verduras y huevos. En el día he tenido varias tentaciones como frutos secos y sobre todo almendras rellenas de chocolate, que es algo que me enloquece y que me apetece darme como capricho, me siento alineado haga lo que haga.

Día 18 – 16/01/22 (semi-ayuno)

Plato único en la cena, el cual fue un variado de tortilla de patatas, arándanos, moras, fresas, frambuesas, almendras, plátano, tahín, un aguacate y coco, acompañado por tres rebanadas de pan de centeno y una torta de arroz. El resto del día fueron líquidos excepto la merienda que fue bebida de avena con muesli, avena, frutos rojos, frutos secos y jalea real.

La verdad que no echo en falta nada ni tampoco me sobra nada. Estoy empezando a ver más allá de los parámetros y resultados que podría esperar de este experimento, y es darme cuenta lo óptima que es la forma de alimentarme. Además de dejar marchar esa narrativa sobre lo que como y cómo lo como o cuando lo cómo o por qué. En realidad es lo que está siendo y si no hago las paces con ello, mi mente luego lo incluye en las categorías de ansia, desorden alimenticio, poca disciplina, etc, absurdeces.

Día 19 – 17/01/22 (semi-ayuno)

Plato único en la merienda con una gran superensalada energética cargada de verdes, antioxidantes, grasas naturales, proteína y hamburguesa de shiitake y seitán, tofu y alga. En ningún momento he echado en falta nada más, niveles de energía óptimos, máximos diría, funcionando a pleno rendimiento en este último día de programa. Está siendo un gran descubrimiento el mezclar este experimento al mismo tiempo que realizo el de las afirmaciones positivas para dormir. Principalmente porque es sumar la energía, enfoque, claridad y gran estado de ánimo que te proporciona comer de forma óptima (aunque no siempre siga la premisa del plato único) con el positivismo, optimismo, buen humor y alegría de las afirmaciones. Nada sólido en desayuno y absolutamente nada en cena.

Día 20 – 18/01/22 (semi-ayuno)

Plato único en la cena, acompañado por mi amiga Eva. Disfrutando de la comida y una buena conversación, y como siempre agradeciendo los alimentos, las familias de los que los han hecho posibles, antes y después de comer, algo que ayuda mucho a tomar consciencia y presencia. El plato fue una superensalada energética y viva con verdes y rojos, acompañada de mozzarella, huevo duro, frutos secos y brócoli, zanahoria y coliflor, además de con ventresca, tomate de huerta, pan de centeno 100% alemán y sopa de miso + caldo de huesos.

Hasta la cena, que fue tarde, sobre las 23h, desde el día anterior sobre las 18h, no tomé ningún alimento más que agua alcalina, lo sentí fenomenal.

Después de la cena pecamos con algunas almendras y nueces rellenas de chocolate negro y con leche, entre risas claro está, nada es tan serio como para castigarte por algo así.

Día 21 – 19/01/22 (ayuno)

Cada ayuno es una prueba impecable de energía, enfoque, claridad, bienestar, estado de ánimo mega-positivo y armonizar con tu cuerpo. En mi caso, y ahora lo noto todavía más, no echas nada en falta, no te sobra nada, estás en el estado óptimo. Este experimento me hace considerar si volver a los tres días de ayuno a la semana o no. Lo decidiré al terminarlo. Hoy solo agua alcalina de PH 9.5. (Agua Monchique), en la mañana pro/prebiótico (Symbiotics-G de Vitanatur) y las dos cápsulas del compuesto micológico que recomendó el Dr Juan Carlos Alonso.

Día 22 – 20/01/22

Plato único en la merienda-cena a las 19h, que ha sido la comida principal, con una superensalada con alimentos vivos verdes y rojos, acompañada de huevo, tomate, ventresca, mozzarella, brócoli, coliflor y zanahoria cocidas. Además y como es poco usual, me ha apetecido beber vino tinto y así he hecho tres pequeñas copas. En el desayuno sigo con los zumos alcalinos verdes y luego el superfrutas con antioxidantes, y de almuerzo muesli con avena, bebida de avena, frutos rojos, frutos secos y unas tostadas de pan de centeno 100% con aceite de oliva y aguacate.

Durante el día cero ansias, no apetito, niveles de energía altos como usualmente y ninguna fricción con ninguna decisión alimentaria, porque tal y como es trabajar de forma óptima con la mente, descubro que es lo mismo con las decisiones y acciones a los que comes y cómo comes, una vez está hecho, solo alégrate, no te castigues.

Día 23 – 21/01/22

Plato único en la cena, a las 1:35am ya del siguiente día. Es interesante cuando comes sin dejarte llevar por los horarios y los estándares, simplemente vives sin restricciones, independientemente de las recomendaciones. Durante el día, un buen almuerzo, con centeno, aguacate, muesli, bebida de avena, frutos secos y rojos, miel y jalea real. La cena fue mucho verde fresco en una ensalada, acompañada de tomate valenciano de huerta, queso burrata y semillas, además de un caldo de huesos con pasta de sopa de miso, algas wakame y huevo duro.

Hoy es el primer día de un nuevo programa y acabamos a las 3am, ahí sí llegué cansado teniendo en cuenta que a las 6:50am estaba en pie este día que acaba de terminar. Cuando conducía me daba cuenta que corté varias decisiones de picar entre horas o comer cosas solo por comerlas como solía hacer. El ansia parece no aparecer tanto como antes.

Día 24 – 22/01/22

En un nuevo programa de Alto Rendimiento Holístico con un nuevo cliente, aquí varía mucho el número de comidas y cantidades, sobre todo dependiendo cómo vayamos desarrollando el programa. El plato único ha sido como en la merienda. En realidad iban a ser dos platos, pero nos dimos cuenta de que era demasiado y guardamos el segundo que era una de esas superensaladas energéticas, así que finalmente fueron fideos de arroz con brócoli, tofu y algo de mozzarella. A la hora de la comida hicimos un snack, con bebida de avena, muesli orgánico, copos de avena, frutos rojos, frutos secos y jalea real. Ese día tomé un paquete de tortas de chocolate con arroz ecológico y poco más. Los niveles de energía se mantuvieron a pesar de la exigencia del día. Las ansias apenas existieron y no hubo tanta influencia social como había ocurrido en otras ocasiones comiendo acompañado.

Día 25 – 23/01/22

Bien saciado a pesar de comer menos, aunque esta vez fueron cantidades considerables. Plato único en la comida, tallarines de espirulina con brócoli, coliflor, huevo duro, champiñones, setas y zanahorias, acompañado de una ensalada superenergética, un té de kombucha y dos rebanadas de pan. En la noche una crema de brócoli al pesto con caldo de huesos y sopa de miso. Opté por «pecar» unas galletas ecológicas de espelta con chips de chocolate y avellanas.

La variedad de alimentos acompañando la ensalada hace que la comida sea más entretenida al mismo tiempo que es óptima. Además aquellos con las que comparto este experimento y mi alimentación, de primera mano confirman las grandes ventajas al mismo tiempo que no necesitamos sacrificar ni sabor, ni color (estética al fin y al cabo). Es cierto que tampoco se necesita sacrificar practicidad y lo que es más importante de todo, presencia y atención plena durante el proceso de preparación y el de comer. 

Día 26 – 24/01/22

Día ultra exigente a nivel emocional e intelectual, donde me he tenido que emplear a fondo. Sin embargo, no he caído en ningún tipo de ansia en la comida más que unas tortas de arroz en la noche, donde ni siquiera preparé sopa de miso y caldo de huesos como es habitual.

El plato único del día fue en la comida y estuvo compuesto de un preparado con quinoa, lentejas, arroz semi-integral, verduras, setas, champiñones, ensalada energética con remolacha, queso de cabra y mozzarella y gazpacho, muy contundente y saciante. Las ventajas de una sola comida, aunque preparada para que aguante lo que sea, hacen que no tenga que preocuparme por si necesito comer luego o no. Lo cierto es que la mayor parte de las veces no lo necesitamos, pero nos aferramos a los horarios y eso nos condiciona terriblemente.

Día 27 – 25/01/22

Gran homenaje con el plato único de hoy en la comida, pero intacto el resto del día. Comida compuesta por tortilla de patatas ecológica, una hamburguesa de seitán y tofu y otra de espinacas y algas con dos cortadas de pan de centeno y con una ensalada energética de tamaño pequeño. Luego, snack de muesli, avena y frutos rojos y secos en el desayuno, y caldo de huesos y sopa de miso e infusión Detox en la cena, sin picar entre horas. Los niveles energéticos no cambian, siguen altos, los batidos en la mañana, el superverde y superfrutas rojas son muy importantes. Veo con más claridad los momentos de ansia y puedo detectarlos, así como parar más en los momentos en los que puedo estar comiendo con otras personas y «perder los papeles».

Día 28 – 26/01/22 (ayuno)

Día de ayuno absoluto con solo agua alcalina y una infusión Detox con vinagre de sidra de manzana. Nada que añadir, ni objetar, ningún obstáculo, ninguna ansia o influencia, mente, cuerpo, espíritu, emociones y día como la seda.

Día 29 – 27/01/22 (semi-ayuno)

Hoy tocaba ayuno, pero al final de la tarde he cambiado el plan, y ante la necesidad de mi cuerpo, más que mi mente, he preparado una cena compuesta por un caldo de huesos + sopa de miso con nabo y zanahoria. Todo ello acompañado de unas fresas y un batido con superverdes y superfrutas rojas, además de unas tortas de arroz con cúrcuma.

Esto satisfecho de saber escuchar las señales de mi organismo cuando realmente necesita gasolina y no acabar siendo esclavo de mis propias decisiones o mi propia rigidez. Poco a poco voy disminuyendo las cantidades alimenticias solo a lo necesario, no a más para quedarme más saciado, eso es el ansia escondiéndose de «necesito más comida para tener más energía»

Día 30 – 27/01/22

Plato único en la tarde, con una ensalada superverde con queso feta, tofu, almendras, tahín, pistachos, anacardos, almendras, nueces, zanahoria, rábano, nabo y un huevo duro. En la mañana los superverdes y superfrutas, acompañado de un almuerzo/lunch de tostada de centeno con aguacate y plato de muesli con copos de avena, fruta, miel y jalea real. En cuanto a la energía, buen humor, estado de ánimo, reactividad, claridad mental y otros factores como el enfoque y la calma, nada nuevo, porque desde que hice el ayuno de alto rendimiento de 40 días con Lou Mateos, subí de nivel todos estos indicadores, y ahora oscilan entre 7 como mínimo y 10 como máximo – sobre 10.

Lo que sí destaco en este experimento es la consciencia sobre la influencia de entornos sociales, así como grupales. Pero cuidado, no por las otras personas, sino porque yo lo veo como una válvula de descanso para desordenar mi alimentación. También destaco que los niveles de ansia por comer han reducido considerablemente, y por supuesto, no hace falta mencionar que no se necesita comer más, sino más óptimo. Mañana será el último día de experimento.

Día 31 – 28/01/22

Gracias a este experimento, hoy, el último día de pruebas, me llevo algo muy valioso, y es, al menos en mi caso, lo que influye el horarios de comer versus cuando realmente quieres comer. Me refiero a una influencia mental y emocional más que fisiológica, no hay necesidad real más que la que es creada por nuestro psique.

El plato único estaba previsto para la comida, pero al realizar unas grabaciones, ejercicio físico, escribir, unas ediciones y completar una serie de tareas, sin darme cuenta me planté en las 21:00h pasadas. Bueno, primero me sentí frustrado porque «debería» haber comido antes ¿por qué «debería» si está presentándose el caso de que voy a comer ahora? Entonces me di cuenta de esto (pequeño despertar) y supuso un gran hallazgo.

Dicho plato fue una ensalada cargada de verde, con una sopa de miso y caldo de huesos (en tuétano), junto a dos hamburguesas de garbanzos y zanahoria. Acompañado de cuatro copas de champagne Luis Roederer para cerrar el experimento, además de para empezar a consumir toda la reserva de champagne acumulada en estos dos/tres últimos años antes de que abandone la casa donde he vivido estos 11 últimos años – uno de los grandes hitos de La Gran Victoria que estoy viviendo.

Otra observación muy interesante es que a pesar de hacer un solo plato una vez al día, cuando la comida es de las 21h en adelante, el peso al día siguiente siempre ha aumentado, nunca disminuye o se queda igual.

Aprendizajes validados experimento Plato Único

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Atribución imagen: Actuamed.

Después de los 31 días de experimentación, pruebas, diferentes fórmulas, horarios de comer, tipos de alimento, raciones, análisis y experiencia, estos son los aprendizajes validados a través de la experimentación:

  • Si nos fijamos en los indicadores, niveles de energía, y estado holístico (medidos del 1 al 10) apenas hay diferencia entre comer tres, cuatro o cinco comidas al día, y hacer una sola. Mismo aplica a la cantidad de platos que comemos, es decir, a la cantidad de los alimentos en las comidas.
  • A más comidas más sobrante que el cuerpo realmente no necesita, llenamos al cuerpo con más de lo que pide para funcionar de forma óptima, lo cual crea bajadas de defensas, niebla mental, indigestiones, pesadez, falta de energía al estar tantas veces haciendo la digestión (y en ocasiones de forma muy pesada y lenta).
  • El cuerpo puede funciona con un solo plato al día, además de algunos elementos imprescindibles como los alimentos verdes y rojos, las grasas naturales, alimentos como el miso (con todas sus increíbles propiedades) o el caldo de huesos (también un elemento prodigioso) y de tanto en cuanto ir entrenando al sistema con ayunos de diferentes tipos de acorde a tus necesidades, propiedades y experiencia.
  • Evitar las comidas mínimamente pesadas a partir de las 20h, así como todo tipo de crudos. Primero no se duerme con la misma profundidad y tranquilidad, segundo se acumula más peso y calorías innecesarias que no se consumen por la noche en el descanso, algunas sí, pero no todas. Tercero, cuesta más levantarte al día siguiente. Cuarto, no te levantas con la misma energía, igual de limpio y claro mentalmente hablando. Quinto, hace que estés más tiempo despierto por la noche, con lo que te quita horas de sueño que luego no necesitarás o  tendrás que recuperar levantándote más tarde.
  • El peso no ha sido un factor diferencial en el experimento, al menos en mi caso por las condiciones en las que vivo (ya óptimas de por sí), empecé en 68,4 kgs y acabé el experimento en 68 kilogramos, puede decirse que ha habido un equilibrio positivo, porque no pretendía bajar peso con este test.
  • El impacto de la influencia social en mi alimentación ha mejorado enormemente, de pasar a ser bastante influido por el entorno en el que me encontraba, a apenas ser influido por él, con excepciones, por supuesto. Esto no significa que los demás ejerzan una influencia negativa sobre mí, ni mucho menos, solo que mi disciplina alimentaria se tambaleaba ante cualquier acto social, principalmente porque no había una razón que tomaba decisiones conscientes sobre qué comer y cuánto comer.
  • Soy mucho más consciente sobre cuándo cómo quién está comiendo, si mi ansia o mis necesidades básicas de alimentarme. Este experimento me ha ayudado a ser más consciente sobre quien elige y desde donde decido comer, eso cambia incluso lo que comes y cómo te alimentas, así como la velocidad, y hasta el ritual previo, durante y después de la comida, algo que considero decisivo para una alimentación óptima con efectos mentales, emocionales, físicos y espirituales positivos.
  • Conozco más mis ansias mentales y sé distinguir mejor entre cuando como por necesidad y cuando como por la mente, cuando mi cuerpo lo necesita y cuando mi mente necesita algo (alimentos) con los que distraerse, lo cual me ha llevado a profundizar más en las razones por las cuales esos tipos de ansias (ansiedades) aparecen, lo cual me ha llevado a conocerme un poco más en profundidad, curioso lo que puedes lograr con los experimentos como este cuando vas tirando de la cuerda.
  • Ser consciente de cuándo decir «no» es necesario. por ejemplo cuando puedes elegir comer más, cuando hay más variedad, cuando no lo has cocinado o preparado tú, cuando parece que todo vale en un ambiente social. Decir ese «no» y no decirlo por restricción o castigo, sino porque ya fue suficiente, cubriste lo necesario que tu cuerpo necesitaba y obtuviste gasolina para seguir funcionando óptimamente, ese hecho es uno de los grandes aprendizajes, conclusiones y victorias de este experimento.
  • Los días de ayuno fueron extremadamente más óptimos que cualquier otro día, lo que demuestra que en la moderación está la clave del ansia, porque lo sencillo es comer o no comer, pero comer lo adecuado es el gran reto.
  • Cómo hacemos la compra influye en lo que comemos y cuánto comemos, sobre todo si eres de las personas que como yo lo aprovecha todo y no tira absolutamente nada que no sea necesario o esté en mal estado.
  • Las tentaciones no supusieron un gran problema, nunca lo han sido en mi vida, no soy una persona sumida en las tentaciones, ni tampoco sucumbo con mucha facilidad. Si bien es cierto que de vez en cuando me gusta caer en alguna de ellas, como en este experimento lo fueron las onzas de chocolate orgánico principalmente. 
  • Analizando el parámetro «picar entre horas» concluyo que los frutos secos, naturales y crudos, fue el snack más utilizado en los días de experimento, siempre intentando minimizar el impacto de ir picando entre comidas.
  • Hubo una uniformidad entre los desayunos y los almuerzos, en el 90% de los casos líquidos y compuestos de los preparados de frutas, verduras y superalimentos verdes por un lado, y los rojos por otro. Sin embargo, la tendencia se rompe en la comida, merienda y cena principalmente, donde no hay un continuidad, sino bastante irregularidad y cambios, algo que he visto no es muy beneficioso para el funcionamiento óptimo, sobre todo procesos de digestión, combustión de grasas, aprovechamiento de la energía y descanso. 
  • El plato único estuvo repartido entre la comida y la cena casi a partes iguales, algo muy relevante que se extrajo del experimento es lo poco óptimo que es ingerir una gran cantidad de comida por la noche, incluso aunque no se haya comido nada durante el resto del día.
  • La mayoría de las comidas se hicieron en casa, ya sea en mi propia casa, en casa de mis padres, en un apartamento trabajando con clientes. Apenas hubo muchas comidas en restaurantes, las que hubieron fueron retadoras, porque es ahí donde encuentro la resistencia que me incita a saltarme todas las reglas y pedir de todo, lo cual creo que es una válvula de escape para la disciplina alimentaria. Sin embargo, en este experimento, no me he resistido, me he dejado llevar, camino medio como dicen en el Zen, y he hecho lo que me ha apetecido sin fricción alguna, ni durante ni posterior. Al final es más la historia que haces de ello que el hecho en sí, como casi todo en la vida.
  • La media del indicador que mide la sensación de apetito es de 1,39 sobre 10, lo cual muestra que apenas hubo sensación de apetito en los 31 días de experimento.
  • El parámetro de «ansias por comer» da como promedio un 2,18 sobre 10 en escala de valores, lo cual indica que las ansias por comer fueron mínimas.
  • La influencia social, que mide lo que el entorno y exterior influyó en la elección y cantidad alimentaria ingerida, es de un 2,39 sobre 10 de media en los 31 días de experimento, lo cual demuestra una evolución positiva en este experimento con un factor que antes consideraba como negativo y ahora da unos resultados muy sanos.
  • el estado emocional respecto a la alimentación y al día, también fue medido con escala de puntuación del 1 al 10, obteniendo una media de 7,57 en los 31 días. Significando esto el impacto positivo emocional originado por el Plato Único.
  • En el indicador de estado intelectual se experimenta un mejor resultado promedio, siendo un 7,9 sobre 10 la puntuación media, el nivel intelectual de claridad, enfoque, rendimiento fue una constante muy positiva y que siempre fue al alza.
  • Ahora, en el parámetro de estado físico, se obtiene un 8,2 de media sobre 10 en los 31 días, a nivel físico, rendimiento deportivo, descanso y cómo funcionó el cuerpo, los resultados fueron más que satisfactorios.
  • Pasamos al indicador del estado espiritual, que de nuevo va al alza y muestra el promedio más elevado de las cuatro dimensiones del potencial humano, un 8,33 sobre 10. Ha sido sorprendente comprobar como la optimización de la alimentación tiene un efecto masivo y directo sobre el estado del ser y la capacidad de estar alineados con nuestro centro más fácilmente.
  • En las sensaciones integrales, que mide el estado general de percepción sobre el efecto del experimento en el día a día, encontramos un 8,06 de media sobre 10, lo cual ilustra el impacto tan positivo que el experimento ha tenido de forma holística.
  • Entre las anomalías más destacadas cito las siguientes: 
    • Comer por no saber qué hacer – aburrimiento.
    • Caer en la tentación con consciencia y gusto.
    • Decidí dejarme llevar al comer con otras personas.
    • Encontrar resistencia a la moderación.
    • Las limitaciones sobre la comida solo están en nuestra mente.
    • Parar el ansia al decir «no, por aquí no pasamos esta vez»
    • Comer cuando se necesita o comer cuando toca.
    • La mente es la que suele convencerte para comer.
  • En cuanto a los descubrimientos más relevantes
    • una gran facilidad de sustituir lo que podría ser alcohol por agua.
    • Estar cómodo al romper las reglas de este experimento y no castigarme por ello.
    • Se puede no comer óptimo y hacerlo con lentitud y consciencia.
    • En los días de comidas copiosas aparece el cansancio físico y mental y falta energía.
    • Lo alineado que se está cuando se hace ayuno completo de 24 horas.
    • La única persona que se condiciona a comer más eres tú mismo.
    • Cero remordimientos por «pecar».
    • Armonía con las decisiones alimenticias.
    • No es necesario sacrificar ni la optimización ni el gusto en los alimentos.
    • A veces comemos solo para matar el tiempo.
    • Veo con gran claridad el «no» ante el ansia por comer.
    • Interesante la paradoja de comer cuando sientes y no cuando debes.
  • Referente a las sorpresas, otro de los últimos parámetros se sentimiento, destacaría lo siguiente:
    • Comes menos al no ir deprisa.
    • Este experimento es un camino a la moderación, el punto medio.
    • La experiencia de comer es diferente a la que el narrador te cuenta en tu cabeza.
    • Olvidarse de las horas de comer y solo hacerlo cuando el cuerpo y el ser realmente lo necesitan, pocas veces.
    • Puedes tener malestar mental si no comes a las horas que te han educado, pero eso no quiere decir que necesites comer.
  • Uno de los aprendizajes validados más interesantes es darme cuenta de que no hay una decisión mala o buena, solo hay una decisión.

Observaciones, consideraciones y limitaciones

Sección que responde a aspectos y matices que considerar, así como limitaciones, en el análisis, extracción de datos y aprendizajes para las conclusiones que afectan al propio experimento:

  • Observaciones:
    • Lo fácil que es caer en la presión social, no porque el entorno te absorba o manipule, es porque bajas la guardia.
    • Siempre acabo añadiendo más ingredientes al plato único.
    • Puedes no comer óptimo, pero si lo haces con confianza, hay un efecto negativo que no ocurre, principalmente en la mente.
    • Cuando uno hace ayuno no se necesita nada, no hay ningún tiempo de problema o limitación de ninguna clase.
    • Hacer ayuno y no hacerlo son los dos extremos de mi equilibrio alimenticio.
    • Cocinar lento y no picotear regula el ansia.
    • Las decisiones que incumplen te pesan porque te juzgas diciendo que las has roto y entonces te castigas.
    • Lo poco que se necesita para poder rendir por encima de la media.
    • Comer un plato completo y único te ahorra los dolores de cabeza de estar pensando cuándo comer y qué comer, solo lo haces una vez y listo.
    • El instinto es más acertado que seguir horarios.
    • Decir «no» a lo saludable es terriblemente complicado.
    • El peso aumenta considerablemente y no pierdo tanto en la noche cuando se come a partir de las 18h.
  • Hay que considerar que muchas veces lo que cabía en un plato fue dividido en dos o tres para un mejor consumo y manejabilidad.
  • El plato único fue en la mayoría de ocasiones realmente abundante, lo que carga de sentido a que el peso ni disminuye ni aumenta si tomamos el primero y último día, aunque los días de ayuno se encargan de regular el peso al estado óptimo.
  • A pesar de la naturaleza del experimento Plato Único, es decir, un solo plato, se decidió medir en el cuadro de mando el estándar de lo que se conoce como las cinco comidas para analizar qué alimentos intervienen en cada parte. 
  • El plato único se refiere a la comida principal del día, pudiendo haber en ocasiones, en la mayoría de días, comidas pequeñas o snacks para sostener y mantener la energía durante el transcurso del día.
  • Fue inviable responder a un solo plato al día en la mayoría de ocasiones, la razón es elección propia.
  • Hacer la compra con más comida de la que estrictamente se necesita en un día, y no estar dispuesto a desecharla, fue un factor que influyó en platos más cargados de lo habitual. 

Impresiones, descubrimientos y conclusiones sobre el experimento (vídeo)

Para tratar la parte final del experimento, he preparado un vídeo donde cuento los aspectos más relevantes del experimento, así como los cambios, impactos y conclusiones finales unos días después de haber terminado el periodo de experimentación y después de extraer todos los datos del análisis:


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