Cómo practicar e integrar cada día el Memento Mori: 6 hábitos

miércoles, Jun 23

¿Por qué no lideramos? ¿Por qué no emprendemos, arriesgamos o nos atrevemos cuando sabemos que es lo que más necesitamos hacer? ¿Por qué no progresamos? ¿Qué es eso que hace que acabemos malgastando todo nuestro potencial o que nunca llegamos a descubrir nuestros talentos y a cumplir nuestros sueños? ¿Por qué no hablamos con esa persona en el ascensor? ¿Por qué no entablamos un diálogo con la persona que sentimos atracción? Todo acaba aquí, miedo, aunque si escarbas ese miedo es más profundo que fracasar. Es el terror a no contarlo, tenemos miedo a la muerte, es algo cultural, mundial, casi lógico – o no. Por eso es necesario practicar el Memento Mori.

Los problemas cotidianos quedan diminutos ante la grandeza de la muerte. Lo cierto es que todos vamos a pasar por ahí, lo cual minimiza el impacto de nuestras decisiones.

Nadie nos ha enseñado a morir, eso es lo que los estoicos defendían. “¿A dónde huiré para alejarme de ella?” decía Epicteto. La muerte es necesaria e inevitable, es la meta de vivir, llegar a morir…

Preparemos nuestras mentes como si hubiéramos llegado al final de la vida. No pospongamos nada. Equilibremos los libros de la vida cada día. Nunca estará corto de tiempo ese que da cada día los toques finales de su vida

Séneca.
cómo practicar el memento mori

Es practicar el Memento Mori, saber que vas a morir y que a lo mejor podría ser hoy, o mañana, o pasado. Para mí es más que el mero recordatorio de que soy mortal, resueno con la idea de flirtear con la muerte. Por eso voy a contarte cómo me preparo para morir:

1. Hoy he vivido

Rescatando uno de los hábitos rutinarios de Séneca, que al final del día, se repetía a sí mismo “hoy he vivido”. Eso es lo que hago cada mañana, me miro al espejo y digo “ayer viví, hoy estoy viviendo, y quizá, con suerte, si la fortuna me lo permite, viviré, o quizás no, pero ayer ya lo hice, y de momento hoy, estoy cumpliendo con mi mayor misión en este mundo

La verdad es que no hemos recibido una vida breve, sino que nosotros la hicimos breve

Séneca.

2. Si mañana no despertara…

Dentro de mi Gran Noche, no todos los días, pero sí algunos, dentro de mi Diario Nocturno de la Sabiduría, me pregunto lo siguiente:

¿Qué pasaría si mañana no despertara? ¿Cómo de satisfecho quedaría con la actuación y comportamiento de hoy? ¿Qué cambiaría y qué celebraría?

Y repito lo siguiente: “gracias a la vida por haberme regalado este día tal y cómo ha sucedido, puedo decir que he llegado hasta el final del viaje que supone todo lo vivido en mi vida hasta este exacto momento

3. Si hoy fuese la última oportunidad

Al despertar, en la Gran Mañana, después de meditar, en el Diario Matutino de la Sabiduría, en muchas ocasiones incluyo lo siguiente:

  • El mantra de Séneca: un día es toda una vida, una vida es todo un día
  • Pregúntate: ¿Cómo actuaría si hoy fuese mi último suspiro? ¿Qué acciones llevaría a cabo? ¿Cómo obraría para llegar al final del día como si fuese el final de mi vida?
  • Repítete: “hoy la muerte podría aparecer a la vuelta de la esquina, si así fuese, solo basta con recordarme que he el camino me ha llevado aquí, al momento de estar preparado para recibirla con serenidad, tranquilidad y magnanimidad”.

4. Un amuleto para practicar el Memento Mori

Esta moneda, que también sirve como colgante, creada por Daily Stoic y Ryan Holiday es perfecta.

5. Vive una vida peligrosa

Este fue un consejo de Fernando Sánchez Dragó, cuando haya fuego no huyas, ve a ver qué puedes obtener de ir a por él. Exponte y lánzate a por el riesgo, un día no saldrás vivo de él, como la vida misma.

6. Pasea – o corre – por el cementerio

Este es un hábito ocasional que practico desde hace años, nada como darte una vuelta por el cementerio para darte cuenta de cuántas personas se quedaron a mitad de camino, o incluso antes.

Seguimos en supervivencia

La muerte acecha, así como la vida, cada uno de nuestros días. Debemos pre-ocuparnos de aprender a vivir tanto como de aprender a morir, puesto que ambas cosas son lo mismo. No somos dioses, somos frágiles, en eso consiste la divinidad de que estemos vivos, que seguimos sobreviviendo a pesar de cualquier circunstancia, hasta que un día dejamos de hacerlo.

La perfección de las costumbres consiste en obrar cada día como si debiera ser el último, es decir, sin agitación, sin abandono y sin hipocresía

Marco Aurelio.

* Atribución imagen: byronv2.

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