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Me gustaría invitarte a una formación sin fundamento

By Isra Garcia  //  Cambio, Educación, New Media, Social Media  //  19 Comments

perder el tiempo con formación social mediaRecibes un email de bienvenida. “Me gustaría invitarte a…”

Entonces te das cuenta de que es una invitación promocional a un curso de social media o community management. Ya sea una universidad, escuela de negocios, centro de formación o la tienda de gominolas de al lado de tu casa.

Bienvenido

Un curso para 40 o 50 personas, a un precio económico. Vamos a decir entre 500 – 900 euros por hablar de algo medianamente estándar. Con formadores que son muy buenos explicando cosas, publicando libros y twiteando. Hey, pero lo que tu buscas no es que alguien te explique nada, para eso tienes los tutoriales de Youtube. Apuesto que buscas saber cómo hacer algo que produzca resultados que mejoren lo que haces: el trato con los clientes, convertir fans en leads, visitas en conversiones o construir credibilidad en tu audiencia. Todo esto a través de practicidad, claro, qué si no.

Creo que demasiado de tu inversión en ilusión y expectativas en ese curso va al networking, a los vídeos graciosos, a las metáforas, a las frases “twiteables” o a las cenas de los viernes en acabar la clase.

Seguro, estoy seguro que en un curso de 110 horas tendrás 5 – 10h de perspicacia, interesante debate, tensión, conexión, experiencia y provocación  y sí, es enteramente posible que escucharás una o dos que te inspiren o motiven. Pero pienso que podemos estar de acuerdo en que es una manera ridícula de hacer eficientemente que un profesional sobresalga del resto en esta – o cualquier área. Nota: imagina que sacarías de un cursos de 20 – 40h.

Un nuevo “pelotazo”

El fallo de este tipo de “pelotazo” está en que al final del curso, los organizadores, sufren porque tratan de ser demasiadas cosas a la vez y aportar demasiados beneficios que después no llegan.

Primero, ser asaltado con una promoción para un programa de este tipo parece como un regalo. Está bien hacerlo, participar y aprender. El momento requiere que asientas con la cabeza y digas sí. Date cuenta de que te involucras en esto no porque realmente crees en ello, aceptas porque es una obligación del sistema, supuestamente para adaptarte a los tiempos que corren, porque es la moda o porque estás desempleado.

Segundo, hay una serie de beneficios tanto para el alumno como el creador del curso, máster o especialización. Esta formación se realiza con un objetivo específico en mente, educar y enseñar a hacer, mostrar el camino para que sea entendido por los asistentes, no los profesores o la institución. El centro recibe el beneficio social por organizarlo, más el falso beneficio de sentirse útil, valioso y cambiar vidas. El asistente recibe el beneficio social de participar en algo que podría cambiar las cosas pero que actualmente – y en realidad – no las cambia, ni contribuye en absolutamente nada nuevo. Pero si aporta una nueva excusa para no hacer el trabajo que debe ser hecho, además del beneficio comercial de ser parte del un grupo entrenado para no pensar y obedecer.

De nuevo, nada de esto nos beneficia.

Sírvete tu mismo

Por esta razón la educación relacionada con las nuevas formas de comunicación y web social cada vez está más corrompida. Los asistentes se mueven por motivaciones que no van a encontrar ahí porque el elemento de aprender haciendo no aparece.

Participar en cursos de cualquier estrato educativo sobre community management o social media está dramáticamente sobrevalorado precisamente porque aquello que se entrega al receptor es un mecanismo sin fundamento, el cual deja el mensaje: “puedo permitirme pagarlo, seguro que me ayuda a mejorar mi situación y es algo que hay qué hacer”.

¿Necesitamos formación en social media y community management para lubricar nuestro trabajo en esta economía conectada?

Photo credit: SintoniaDeCiudad.


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