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Jul
12

Cómo mejorar tu autodisciplina y fuerza de voluntad

By Isra Garcia  //  Actitud imparable, Estoicismo  //  No Comments

“Tengo que mejorar mi autodisciplina y fuerza de voluntad”. Este es el modus operandi de muchas personas que encuentran un obstáculo (trabajar menos horas) o se enfrentan a un desafío (mejorar su salud).

La autodisciplina – o fuerza de voluntad – se suele ver como una solución obligatoria por donde pasar en las áreas que están fuera de nuestro control. La creencia común es que hay una forma de tomar el control de nuestras vidas y esta es la fórmula: tener esa actitud de acero, ese comportamiento decidido y comprometido y esas acciones rectas, consistentes y coherentes con tus pensamientos y tus palabras. Entonces serías el capitán de tu destino y superarás cualquier tentación y distracción que aparezca en el camino.

mejorar mi autodisciplina y fuerza de voluntad

Olvídate, es una ilusión, porque es como algunos venden la autodisciplina y como cientos de miles la compran, pero esto es solo la mitad de la ecuación, na parte de la obra sobre cómo funciona la autodisciplina.

Autodisciplina y fuerza de voluntad: cuestión de valores

Aprender a cómo ganar esa fuerza de voluntad que va con la autodisciplina empieza con entender la naturaleza de la propia fuerza de voluntad. La autodisciplina, en realidad, no es una habilidad, arte o estrategia: son las tres cosas, y es mucho más compleja que únicamente seguir un sistema como este, escuchar este podcast o participar en alguno de mis programas. Los seres humanos somos criaturas sociales con una voluntad innata para sobrevivir. Nuestros miedos son los que conducen a nuestros quereres, necesidades, y elecciones, así como a nuestros deseos por vivir en el placer y con alegría. Este resultado es un producto de nuestros valores, los cuales a menudo son inconscientes hasta que trabajamos en descubrirlos y definirlos.

Revisa tus creencias

Tus valores y decisiones trabajan en tándem, influenciando el uno al otro mientras dan forma al curso que tu vida toma. Entender lo que controla nuestras decisiones es el primer paso para mejorar tu autodisciplina, para hacerla aparecer o reforzarla.

Hay un efecto dominó que empieza con tus creencias – las ideas que crees que son ciertas. Esas creencias están formadas por tus experiencias vitales, por la cultura, ídolos, padres, profesores, grandes amigos o pareja. Esas influencias crean un sistema muy complejo de creencias que inspiran tus valores – lo que crees que es importante. Si has sido víctima de abusos o bullying, la justicia frente al abuso de poder es crítico para ti. La estabilidad y autonomía como valores son importantes para ti, si has crecido en situación de desventaja. Los valores entonces definen tu actitud frente a casi todo. Por ejemplo, serías menos tolerante a la presión social y a la iniciativa, ya que no son valores alineados cons tus deseos de conseguir seguridad y autosuficiencia.

Hemos empezado a hablar sobre autodisciplina y fuerza de voluntad, y hemos acabado hablando de creencias, valor y actitud, porque estas tres desarrollan tu comportamiento. Por eso nunca podrás ser autodisciplinado y poseer esa fuerza de voluntad hasta que primero no cambies la mentalidad que en última estancia estimulará tus acciones.

Atribución imagen: Kanban Tool.

Jun
28

A-u-t-o-d-i-s-c-i-p-l-i-n-a

By Isra Garcia  //  Actitud imparable, Habilidades  //  No Comments

Después de todo, de tanto vivido, sé que todo va sobre el trabajo de la autodisciplina.

Trabaja el doble

¿Qué ves cuando me ves en Ibiza? Quizá ves las playas, pero en realidad eso es un premio que me doy cuando he trabajado más de lo que trabajaría estando en mi propia casa.

el trabajo de la autodisciplina

La genialidad es intento desmedido

¿Qué percibes cuando en diez minutos abordo un tema que no había preparado previamente? Muchos ven genialidad, algo erróneo. Lo único genial es estar ensayando un tema aleatorio frente a una pared en blanco, 10 minutos durante 3 años todos los días.

Micro es el rey

¿Cómo te sientes cuando al cabo del mes he escrito 50 artículos, he publicado 4/5 podcasts, 26 vídeos, he creado entre 2 y 3 proyectos, he liderado la gestión de 9 o 10 cuentas, he vendido, he cobrado, he pagado, he dormido, he tenido bastante tiempo para mí, he desarrollado algún producto y optimizado mis ingresos? Muchos se sienten pequeños, mediocres o perezosos, pero la realidad es que eso solo sirve para esconderte tras ello. Porque lo cierto, es que he estado haciendo cosas pequeñas todos los días, cosas que apenas tienen impacto y parecen que no me mueven del lugar donde estoy. Sin embargo yo he alcanzado un 300% y tú apenas un 35%.

Fallo más que tú

¿Qué haces cuando te comparas conmigo? Pensar en todo lo que consigo, hago y progreso, estableciendo un estándar demasiado alto para ti. Esto te ciega y te impide ver la cantidad de fallos que cometo en un solo mes, seguramente más que tú en dos años.

No es éxito es el trabajo de la autodisciplina

¿Qué piensas cuando de tanto en tanto, en alguna ocasión, me ves tener éxito? Sacas la excusa de que he sido apadrinado o metodizado por alguien potente que ha hecho que tenga éxito. Sin embargo, fallas al ver que he tenido que trabajar, bajar a la calle y mancharme las manos más de lo que tú, desde tu posición cómoda, estarías dispuesto a hacer.

Actuando de forma inapropiada

¿Qué opinas de mí cuando hago cosas impropias de mí? Juzgas y caes en la trampa de las apariencias, porque ¿qué es impropio en mí? Si lo decido, no es impropio, es propio, y si no es coherente, no lo es para ti, porque si yo lo he elegido así, a estas alturas, no va a estar desalineado con mis principios.

Una estafa que propulsa a personas

¿Cuál es tu impresión cuando ves la publicidad que estoy lanzando sobre la masterclass gratuita de Ultraproductividad? Vendemos, estafa, spam o derivados. O quizá no has considerado que si invierto en algo es porque sé que puedes cambiar las cosas a mejor y yo sé cómo puedo propulsarte, porque he trabajado tanto en ello que no tiene fisuras y tengo cero dudas. Y las personas así lo dicen y recomiendan.

El trabajo de la autodisciplina

Todo está conectado con el trabajo invisible que hago a diario, el trabajo de la autodisciplina, casi siempre micro, pero sin parar ni un solo día. Si he llegado aquí, no es por lo que tú crees, piensas, opinas, recomiendas o crees, sino por lo que hago a diario sin importar nada más.

Jun
8

Recupera tu control

By Isra Garcia  //  Actitud imparable, Estoicismo  //  No Comments

Lee esto, que siento que es importante… Nadie te controla, pero actúas como si fueras un títere.

Nadie controla tu estado de ánimo, tú lo controlas.

Controlas tus sentimientos y emociones.

Incluso controlas tus pensamientos, porque con la autoconsciencia necesaria, controlas hasta tu mente.

¿Cómo tomar ese control que no crees que tienes?

Por qué nadie te controla

Movimiento, no importa lo pequeño que sea tu acción, no debe preocuparte lo minúsculo que sea tu movimiento, solo evoluciona en lo que quieras controlar ¿y cómo evolucionar? Dando un pequeño, muy pequeño, casi invisible, paso tras otro.

Si hoy decides cambiar un pensamiento negativo por uno positivo, has ganado. Si decides no comer bollería o fumar un cigarro, has triunfado. Elegir no enfurecerse cuando recibiste un ataque, es vencer.

Imagínate ir en esa dirección cada día. Poco a poco. Sin parar.

El objetivo no es llegar a tu plan de aquí a 5 años, la meta es recuperar terreno perdido cada minuto del día. Es hora de reconquistar la fortaleza inexpugnable que eres tu mismo.

Nadie te controla, así que hoy es el día en el que dejas de excusarte.

Nadie te controla, por eso hoy dejarás de jugar al juego de la culpa.

Tienes el control, por eso al despertar te preguntarás “¿qué voy a controlar hoy que está bajo mi control pero no estoy controlando?”

La razón de tu insatisfacción es simplemente porque tratas de controlar lo que no está bajo tu control: personas, deseos, pasado, futuro, expectativas, tiempo, gobierno, leyes, clima, el resultado. Al mismo tiempo que no tienes el control de lo que sí puedes cambiar: tus decisiones y elecciones, tus razonamientos, comportamiento, acciones y reacciones. Epicteto lo denominó la dicotomía del control.

Es el momento de devolverte lo que te pertenece, tu vida, una vivida con dignidad, virtud y grandeza.

Nadie te controla, solo tú a ti mismo. Recuérdalo.

¿Y qué necesitas para poder hacerlo? Solo una habilidad núcleo, la autodisciplina de hacerlo en pequeño día tras días. Cuéntame qué sucede si lo haces desde hoy hasta finales de 2022.

Atribución imagen: Les Chatfield.

May
30

Juega a muerte

By Isra Garcia  //  Actitud imparable  //  No Comments

Hay 86.400 segundos en un día. Lo que nos separa a ti y a mí y personas que ganan en la vida o personas que pierden, es lo que hacemos con todos esos segundos.

¿Qué quieres?

En realidad ¿A qué aspiras?

¿Quieres ganar?

personas que ganan en la vida

¿Quieres tener éxito?

¿Quieres sacar a tu familia de una situación complicada?

¿Quieres alcanzar la libertad financiera?

¿Quieres liberarte de las ataduras de tu pasado?

¿Quieres ser una de esas personas que ganan en la vida?

Bien, entonces tienes que acelerar.

Actúa rápido

Hablas lento.

Piensas lento.

Actúas lento.

Resultado, pierdes.

Hablas como si fueras a ser alguien, pero en realidad actúas como si no fueras a ser nadie.

Despierta.

Necesitas que alguien te de una bofetada de realidad. Tienes que ver lo que no estás queriendo ver, hacer aquello de lo que huyes, enfrentar de lo que te escondes.

Date prisa

La diferencia en marcar la diferencia vendrá de aquella persona que tome acción masiva tanto como respire.

La razón por la cual muchos de vosotros no encontraréis la grandeza que hay en vuestro interior es porque habéis decidido pasar de puntillas por la vida.

El resultado es una vida causa que te convierte en una casualidad.

Tienes que desarrollar la más gran autodisciplina que conozcas atada a un sentido de urgencia casi al segundo.

Si te preparas para lo que quieres, lo único que haces es lanzarte a obtenerlo. Adivina qué sucede si haces lo contrario.

Las personas que ganan en la vida

¿Conoces a alguien que “lo ha conseguido“? Créeme, que en algún punto, esta persona ha luchado por ello más de lo que nadie ha podido imaginar.

Imagínate:

Ganar.

Por tu familia.

Por tus padres.

Por los que creyeron en ti.

Por ti mismo/a.

Creo que no mereces más ni menos, que mirarte al espejo cada mañana y ver una persona que lo dio todo en cada momento, y lo dará todo en sea lo que sea lo que hoy o mañana te depare.

Ve a ganar

Los hay que juegan a jugar, otros a verlas venir, y otros juegan a ganar y a divertirse.

Una vez que decidas ir a por todas, ir a muerte, ir con la autodisciplina por delante, decidir a ganarte, a ganar la vida que to toca. Cuando adoptes esa postura, entonces empezarás a ganar.

Empezarás a cambiar, a andar diferente, a mirar distinto, a reaccionar de forma inusual, a hablar sin limitaciones, a pensar libre y a sentir instintivamente.

Tú te cambiarás a ti mismo.

Si lo quieres y tienes hambre, no puedes negociar el precio que pagas, tienes que pagarlo y estar dispuesto a morirte de hambre, porque en ese umbral está la recompensa.

Atribución image: u_p.

May
24

Cómo bailar, como todo un maestro, con cualquier adversidad que aparezca en el camino

By Isra Garcia  //  Actitud imparable, Habilidades  //  No Comments

Si te preguntas cómo bailar con la adversidad, y hacerlo como todo un maestro del baile de la vida, entonces prueba esto:

Cuando estés cansado y quieras ir a la cama, recuérdate: “es mi momento de grandeza, es la tarea que construye la actitud imparable. Es el entrenamiento para la autodisciplina que me hará libre”. Entonces sigue una hora más haciendo el trabajo importante.

Cuando ocurra que pierdes la fe en ti misma, susúrrate en voz baja lo siguiente: “he llegado aquí para verme en esta situación y entonces reconocer que estoy ante una situación trampolín. O me bajo y pienso cómo habría sido si hubiera saltado, o salto a por todas”. Siguiente paso es saltar.

cómo bailar con la adversidad

Cuando te veas en una problemática insalvable: has perdido el trabajo, ha muerto un ser querido, te divorcias, tu familia te da la espalda, hay algo que debes comunicarte a ti mismo: “no puedo cambiar lo que ha sucedido, ni siquiera lo que está sucediendo, pero sí puedo hacer algo con cómo me enfrento y reacciono a lo que sea que la vida me regala. Como dice Tony Robbins sobre poseer una actitud imparable – 5% es lo que te sucede, 95% lo que tú decides hacer con tu reacción”. Así que espabila y cambia lo que puedes cambiar.

Cuando tienes ansiedad, miedo, estás encarcelado mentalmente o no sabes qué hacer, dónde ir, qué ser, cómo hacerlo, solo revisa esta frase: “nada es permanente, esto va a pasar, pero mientras pasa, soy un guerrero de luz y lo que voy a hacer es atacar sin descanso hasta que pase”. Y entonces, ataca.

Por último, cuando estés ante cualquier situación desaventajada o aventajada, mi recordatorio favorito: “no he venido aquí a ganar o perder, a reír o a llorar, a suplicar o ser alabado, a llevarme el éxito o considerarme un fracaso, he venido aquí a ver, vivir y bailar. Y eso implica rociarme solo de aquello que ensalza mis virtudes cardinales y enriquece mis principios. El resto es una ilusión, dejaré que mi daimón me guíe, él y solo él”

¿Cómo bailar con la adversidad?

La clave, como has podido ver en todas las técnicas compartidas más arriba, es no detenerte ante nada que aparezca en tu camino, sea alegría o sea pena, sea fracaso o éxito.

No estás aquí para abandonar, para sentirte un fracaso, para ser la víctima o para considerarte el mejor de todos. No estás aquí para ser tu propio maestro y seguir bailando mientras suena la música.

Atribución imagen: Miika Silfverberg.

May
9

Roberto G. Moreira – una historia de actitud imparable en tiempos de crisis

By Isra Garcia  //  Actitud imparable, Mapmakers  //  No Comments

Hay pocas cosas que me inspiran en este mundo. Eso sí, una de ellas es ver a una persona que lucha con ferocidad ante cualquier adversidad, injusticia o martirio que la vida le lanza y no abandona a pesar de que tenga todos los motivos para hacerlo. Esta es la historia (versión resumida) de mi amigo Roberto González Moreira.

De barrendero a directivo internacional

Roberto hace muchos años era una de esas dignas personas que encuentras limpiando en la estación de Atocha (Madrid). Una persona hecha a sí misma que, a través de su consistencia, perseverancia y determinación, pasa a ganar uno de los reconocimientos a mejor joven empresario de la Comunidad de Madrid. Y que, unos años después, está abriendo vías de negocio para su empresa en diferentes países. Llegando a ocupar el puesto de consejero delegado de la División América, teniendo a su cargo más de 1.000 personas. Roberto ha sido directivo internacional de compañías como Santander, Indra. Además de gerente fundador de varias empresas. Como decía los últimos 10 años ha trabajado en diferentes países como México, Colombia, Perú, Chile y Brasil. Es un experto en estrategia empresarial, M&A y Negocio Internacional.

Roberto González Moreira - actitud imparable

De viejo a joven – Roberto González Moreira

En ese tiempo, Roberto decide reinventar su vida personal y pasar de un hombre de 30 años con la apariencia y estilo de vida de uno de 55, con una vida hecha y un guión escrito para el resto de sus días, a ser el protagonista y director de su propia película. Empieza a realizar pruebas de ultra-distancia como Ironman, el Maratón de los Sables y hasta Ultraman (evento que me permitió conocerle).

Su reinvención es tan radical que decide divorciarse y ser la persona que le hace feliz cada vez que se ve al espejo – y cuando no. Roberto es Padre de Cayetana y Graciela y de Marc, y es un grandísimo Padre que ha hecho también de Madre, ahora está felizmente casado. Puedo asegurar que nunca he visto a muchas personas que deciden cambiar y vivir una vida así de intensa, plena, en el presente, a fuego. Un buen ejemplo para muchas personas que piensan que son esclavos de sus vidas y trabajo y ya es demasiado tarde.

De todo a nada

Bien, la parte más interesante viene ahora. Hace casi dos años, ante un revés imprevisible de la vida, Roberto es despedido en una jugada despreciable y pierde todo derecho a retribución en la empresa por la que se ha dejado parte de su vida. Aquí empieza quizá una de las etapas más duras de su vida, puertas cerradas, amigos que ya no son amigos, etc. He tenido la suerte de presenciar ese proceso. He seguido los pasos de Roberto muy de cerca desde que fue despedido, con una casa, tres hijos y sus obligaciones como padre, además de recibir ayuda de su mujer actual (Bea).

¿Y sabes qué es lo realmente admirable? Nunca, en estos dos años, he visto a Roberto arrojar la toalla. Nunca se quejó, nunca culpó a nadie, nunca se castigó a sí mismo, lo intentó de todas las maneras, sin importar rebajar su puesto o salario. Dejando al orgullo sin importancia y despreciando su propio ego. Y nunca dejó de empujar, de probar, de cambiar, ajustar y repetir, no importa cuantos “no’s” recibió, siguió a pesar de que cada vez podrían ser más pesados, tuvo el fascinante tesón de seguir contra todo pronóstico.

Seguir mucho después de no poder más

Roberto González Moreira resistió incluso cuando ya no podía más, estando más allá de sus límites financieros, siguió, siguió y siguió, y siguió y siguió. ¿El resultado de esta heroica e imparable?

Hace un par de días Roberto contactó conmigo para decirme que se marchaba a Perú a trabajar como el ejecutivo número 3 del BBVA, director de operaciones de todo el país.

Aprendizajes:

  • No hay que tirar la toalla ni cuando salgas de la ducha.
  • La excelencia no es un accidente.
  • La suerte solo está del lado de los que intentan no importa qué.
  • La perseverancia y constancia truncan cualquier probabilidad.

Este es un reconocimiento al trabajo en la sombra y nada reconocido, así como pasar dos años realmente j******, de mi amigo Roberto González Moreira. Un ejemplo, como pocos a seguir, como persona y profesional.

Hace unos años hicimos una entrevista a disruptores – en vídeo – que nunca se llegó a publicar, quizá porque este momento debía ocurrir, así que hoy la hacemos pública – una entrevista que ejemplifica la grandeza que hay en la perseverancia, en el esfuerzo y en la humildad:

Por cierto, he pedido a Roberto que nos lidere un taller de Imparables en Tiempos de Crisis y ha dicho “sí”, así que pronto lo tendremos con nosotros compartiendo sus claves.

Atribución imagen: Looker Media.

May
8

Entrar en guerra con uno mismo es el camino hacia la paz absoluta

By Isra Garcia  //  Actitud imparable  //  No Comments

Las personas queremos encontrar paz inmediatamente, pero no la vamos a encontrar viendo series, jugando a la videoconsola, escuchando otro podcast o leyendo una sacudida como esta. Encontrarás paz después de estar en guerra contigo mismo, lo cual significa que debes empezar esa guerra, tú contra tú.

Encuentras paz cuando te adentras en tu propio caos, en tu miseria, en tus miedos, en tu más pura y real imperfección y te revuelcas en ello. 

entrar en guerra contigo mismo es encontrar la paz - isra garcia

La guerra contigo mismo acabará en paz contigo mismo

Es ese desafío con uno mismo en cada oportunidad, en cada momento. Cuando estás continuamente rompiendo barreras, barreras y más barreras. Sin importarte lo que duela, cueste o tengas que pagar, y al mismo tiempo sigues levantándote y sigues yendo un paso más allá. Trascendiendo límite tras límite, abriendo puertas intelectuales, físicas, espirituales y emocionales que nunca pensaste que ni siquiera existirían. Al final de ese camino, detrás de todas esas puertas, encontrarás paz, confía en mí.

Así que ¿qué demonios esperas para empezar atacar a la vida? Deja de esperar a que las estrellas se alineen.

No hay un tiempo perfecto para empezar, tienes que empezar ahora, atacar sin descanso, cambiar todo lo que puedes y está bajo tu control, paso a paso, un día detrás del otro. Con la mentalidad del cinturón blanco (la de no saber, la de un aprendiz), un espíritu estoico y un ánimo ecuánime e imbatible.

Todos fuimos, somos y seremos puestos a prueba, sin descanso. ¿Y adivina qué? Este examen es el único en el que no puedes hacer trampas.

Cada uno tenemos nuestro propio desafío, algunos somos obesos, otros minusválidos, otros depresivos o estresados, otros fuimos abusados o incluso violados, los hay inseguros, negativos o no dignos. Sin embargo, la única forma de superar ese o esos retos que la vida nos presenta es enfrentándolos nosotros y solo nosotros. Es un combate uno a uno, y hasta que no entres hasta dentro, a por todas, no vencerás.

El reto más oscuro es el mejor regalo

Tienes que apretar los dientes hasta que rechinen como si fueran las ruedas del ferrocarril que frenan al impactar en las vías. Solo sirve hacer lo mejor que puedas, eso es más que suficiente, porque eso significa ser fenomenal. Y tienes que hacerlo cuando estés menos motivado, cuando no quieras levantarte de la cama, cuando te de pereza cambiar, cuando no sepas qué hacer, cuando la enfermedad esté ganando la partida, cuando la muerte se lleve a alguien muy querido.

¿Sabes dónde está el secreto para encontrar esa paz? En la autodisciplina que eres capaz de depositar en los peores días de tu vida. Esa es la inspiración suprema, es ahí donde ganarás todo.

¿Y sabes cómo hacer que eso ocurra cada día? Creando los desafíos (experimentos, pruebas, obstáculos, cosas nuevas, etc) necesarios para seguir en esta bendita guerra con uno mismo, no con el resto.

Muchos dirán que lo mejor es no entrar en guerra, bien, dudo que esas personas conozcan lo que es la paz de espíritu y sobre todo mental. Aristóteles decía que la Eudaimonía solo se puede alcanzar cuando se ha alcanzado el florecimiento en todas las áreas de la vida, no solo en la moral y ética, pero tampoco solo en la intelectual. Y adivina cómo llegas a ese florecimiento (o plenitud), conociendo cada rincón de tu ser en todas las dimensiones a todos los niveles, desde todos los frentes. 

Así que, si quieres paz, tendrás que ganártela, tiempo de guerra contigo mismo.

Atribución imagen: Looker Media.

Mar
28

Sal de la prisión de tu mente: 8 formas de escapar

By Isra Garcia  //  Actitud imparable  //  No Comments

La clave para poder aprovechar el momento que vivimos en soltarnos de las cadenas que nuestra propia mente nos ha echado por todo el cuerpo y que nos mantienen inmóviles de pies a cabeza. Sin darnos cuenta, hoy estamos en una prisión mental que puede ser letal si no reaccionamos a tiempo. 

Escapa de tu propia prisión mental

¿Cómo?

Escapa de tu propia prisión mental

1. Construyendo fortaleza mental (podcast) – haciendo lo que no harías, sintiéndote como en lo incómodo ¿cómo? Repetición, no hay otra. Se trata de decirle a tu mente que vas a exponerte tanto a lo que ella rechaza que serás tú el que le dé forma a ese músculo lado cerebro y no ella.

2. Entrenando la autoconsciencia (podcast) – aprendiendo a ver y leer los mensajes subliminales de tu propia mente: “no quiero hacerlo”, “¿ahora empezar con algo nuevo?”, “¿para que cambiar la rutina?”, “Esta situación me está desquiciando”, “Come ese 1/2 kg de helado o esa gran bolsa de snacks industriales”…

3. Haciendo aparecer (más) la grandiosidad de la autodisciplina. Levantándome un poco más temprano o acostándome un poco más tarde haciendo lo que sabes que importa y marca la diferencia. Alargando 20 min los entrenamientos en casa, distribuyendo en franjas de 15 – 25 minutos, todo lo que quieres hacer para reinventarte (curso online de finanzas, ejercicios para aprender Inglés, venta online de tus productos, design sprint para tus nuevos servicios o el diseño de tu blog o nuevo portal) – a propósito, hoy a las 17h (GMT+1) llega la autodisciplina al taller 04 de Imparables en Tiempos de Crisis (registro aquí – para los próximos talleres // para participar en este, deja un comentario en este post)

4. Observando antes de reaccionar (como práctica diaria): oblígate a tomar 5 segundos antes de responder a alguien, o actuar frente a tina situación y evalúa ¿quién está al control? ¿La acción o decisión que voy a tomar bajo que está secundada? ¿En qué espiral me atrapa mi mente frente a estos conflictos?

5. Nombra y lista a diario las cosas negativas versus las positivas (y verás como hay más de lo Segundo que de lo primero): toma dos botes y en cada uno arroja las cosas negativas y en otro las positivas, y l final del día, ábrelo y léelo en voz alta. Hay más grandes motivos que los desastrosos, otra victoria frente a tu prisión mental.

6. Marca microobjetivos, toma microdecisiones, realiza microtareas y regálate micromomentos: ahora cualquier tarea o logro parece más inalcanzable desde casa, nada más lejos de la realidad. Empieza pequeño y conquista pequeños territorios a cada hora, y prémiate por ello, verás dónde eres capaz de llegar.

7. Medita sobre lo que tus pensamientos te dicen, y escríbelos en un papel – perderán toda la fuerza): dedico 5 min en mañana, tarde y noche en averiguar lo que nos pensamientos me tratan de decir por los lugares a donde le llevan, ahí arriba todo es un lío, pero cuando lo bajas al papel te das cuenta de que son meras interrupciones.

8. Toma la acción más contraria a tus pensamientos saboteadores, la que más y mejor colisione contra ellos.

No solo saldrás de tu cárcel mental, sino que habrás empezado a estimular la parte “intelectual” del Alto Rendimiento Holístico.

¿Y ahora que te retiene? Tú y solo tú, no es tu mente, no te engañes, eres tú.

Atribución imagen: Teofilo.

Mar
20

Charla conmigo mismo

By Isra Garcia  //  Actitud imparable, Habilidades  //  No Comments

La charla que considerar seriamente es la autocharla.

No hay crítica más importante que la autocrítica.

Evaluación más necesaria que la autoevaluación.

Consciencia más esclarecedora que la autoconsciencia.

Coherencia más determinante que la autocoherencia.

Control más absoluto que el autocontrol.

Respeto más demandando que el autorespeto.

Conocimiento más sabio que elautoconocimiento.

Disciplina más poderosa que la autodisciplina.

Y amor más impactante que el propio.

No hay cantidad de validación, reconocimiento, éxito, ovación, o reafirmación externa que pueda deshacer el zumbido constante de lo interno, ya sea crítica, ira, malicia, confianza, seguridad, aprecio, convicción.

la autocharla - charla con uno mismo

Invierte la autocharla

Pero espera, la autocharla, o la charla con uno mismo, está ahí, preparada para no solo ladrarte, si no morderte tan pronto como pueda. Está hambrienta, sedienta, desesperada, y necesita corroboración externa, cualquier input externo, a la mínima se te abalanza sobre ti.

La probabilidad dice que los demonios van a llegar, y con ellos la caída en barrena, claro, tan pronto como una muy pequeña voz esté de acuerdo con tu parte interna, con la parte “auto”, si es negativa, porque no habrá nada que hacer contra el autodominio, autodisciplina o autoconsciencia por ejemplo.

Aunque, el remedio para combatir una autocharla negativa, entonces, no es la búsqueda de elogios anónimos. Ese es un viaje sin esperanza, uno que destroza tu trabajo y tu vida, porque solo conseguirá diluirlo con el miedo de que lo externo amplificará lo interno.

El remedio es un trabajo de automaestría, en este caso, más concretamente una autocharla positiva y concisa sobre hechos precisos. Todos los días, tanto como puedas.

No hablo de afirmaciones delirantes o declaraciones metafísicas absurdas sobre el universo. No, simplemente la reafirmación de verdades obvias, un mantra que aleje el sinsentido que el cerebro reptiliano está vendiéndote como si de una verdad absoluta se tratase.

Es cierto que no puedes razonar con una autocharla negativa, o intentar persuadirla con que el mundo está en desacuerdo con ello. Todo lo que puedes hacer es rodearte con rasgos, pensamientos, y principios positivos, para así ahogarla y abrumarla con bloques de hormigón de trabajo importante, la combinación de expectativa, obligación y posibilidad.

Cuando tengas dudas, cuéntate la verdad.

Atribución imagen: Jamal Azfal.

Mar
11

Sigue avanzando

By Isra Garcia  //  Actitud imparable  //  No Comments

La vida es una montaña rusa con tirabuzones imprevisibles, donde en ocasiones, tenemos que atravesarlos sin cinturón de seguridad. Sí, y aunque caigas desde las alturas y te golpees, debes seguir avanzando.

La probabilidad dice que experimentaremos la pérdida, el fracaso, el ocaso, la decepción, la frustración, la ira, la incertidumbre, el terror y el desconsuelo, entre otras. Junto a la pena, la infelicidad y la negatividad.

Aunque también viviremos nacimientos, éxito, excitación, divinidad, magia, orgullo, honor, claridad, serenidad, confianza, paz, consuelo y compasión. Así como alegría, felicidad y positivismo.

Perderás

Vas a perder clientes. Cerrarás negocios. Sufrirás rupturas emocionales, crearás distancia con seres queridos. Llegarán tiempos donde irás lento, donde te lesionarás o sufrirás un accidente, sentirás dolor, seguro. No cabe duda de que serás física y mentalmente derrotado. Estarás asqueado, no querrás hacer nada más.

Y ganarás

Por otro lado, ganarás clientes. Lanzarás nuevos productos. Abrirás nuevas empresas. Conocerás a alguien que te cautive y haga tu vida un poco mejor. Encontrarás a personas fascinantes que no conocías y que te harán vibrar. Vendrás momentos de eficiencia y eficacia, te sentirás reenergizado, te recuperarás pronto. Te ocurrirá algo sorprendente y beneficioso. Vivirás el placer de muchas formas. Ganarás con tu cuerpo y tu mente. Darás las gracias cada día por vivir, te sentirás bendecido.

Y esto se irá sucediendo y mezclando entre sí a diario, día sí y día también. Y así continuará.

Da igual, preocúpate de seguir avanzando

Las cosas irán mal, y las cosas irán bien, y viceversa.

Es por eso, que lo que necesitas hacer es seguir avanzando.

seguir avanzando como estrategia de éxito en la vida

No importa lo que suceda, bueno, malo, regular, genial, abominable o indiferente. Tienes que seguir avanzando.

Todos atravesamos, más o menos, la misma jungla.

Hay cosas en la vida para la cual no necesitas una recompensa, un graduado, dinero o apoyo, son cosas que solo puedes conseguir cuando te dices a ti mismo “tengo que seguir avanzando, tengo que atravesar la tormenta“.

Debes tener la autodisciplina, autoconsciencia, iniciativa y amor propio para saber que vas a pasar por todo lo que puedas imaginarte, y aun así dirás, voy a seguir avanzando.

Créeme cuando te digo, que de todo, es lo único que te salvará, te empujará, te hará sobresalir y te ayudará a permanecer a flote.

Seguir avanzando, el resto es secundario.

Atribución imagen: IrfaanPhotography.

Mar
4

Qué pasa cuando haces lo que odias, no te apetece y no te gusta, durante 20 días – experimento

By Isra Garcia  //  Experimentos, Habilidades  //  No Comments

Hace ya más de 20 días que decidí empezar un nuevo experimento. En esa ocasión, de estilo de vida y desarrollo personal. Uno que no estaba seguro si hacer, por eso mismo no dudé un instante en ponerlo en marcha… Lo titulé Haz lo que Odias en versión corta, y Haz lo que Odias como si lo Amases durante 20 días en versión más larga y descriptiva.

Haz lo que Odias – el experimento

Pues aquí estoy, 30 días después, con un informe sobre lo que he pasado durante y después una veintena de días intentando que todo lo que no me gustaba hacer fuese mi nuevo normal. Mentalizándome de que lo que no me apeteciera hacer fuese lo que obligatoriamente más debía hacer. Asegurándome que encontraba todo lo que no quería hacer para entonces, adivina, hacerlo. Siendo concienzudo y disciplinado en identificar eso por lo que odiaba pasar para entonces ir, vivirlo y en medida de lo posible, amarlo. No pensaba que esto me iba a llevar tan lejos.

haz lo que odias - Isra Garcia - experimento estilo de vida y desarrollo personal

En esta ocasión he creado un informe más directo y menos estructurado que de costumbre. A pesar de que he seguido el método científico, lo he dividido en tres partes: antes, durante y después.

Antes “voy a hacerlo” – parte 1

Aquí está explicado el punto de partida de Haz lo que Odias; el por qué empezar este experimento, por qué hacer lo que odias, por qué ir en contra de mí mismo, por qué ir al polo opuesto de donde debería ir. Bueno, en realidad ese y otros “debería” son bastante relativos y subjetivos. Por qué… ¿Cómo sabes si es lo que tienes que hacer o no? ¿Qué guía la decisión de lo que te apetece o no? ¿Cuál es el motivo real de gustarte o disgustarte algo? No están nada claras las líneas que delimitan una realidad u otra en nuestras vidas, aunque parezca lo contrario.

La idea de llevarlo a cabo apareció en navidades, mientras estaba en mi tercer retiro de meditación Vipassana.

Antes no tenía una consciencia tan profunda sobre por qué hacía algo que no me gustaba o por qué lo hacía.

Durante “lo estoy haciendo” – parte 2

En esta sección de Haz lo que Odias primero, encontrarás lo que he hecho día a día durante todo el periodo. Son las acciones que he llevado a cabo, podría decirse que en contra de mi voluntad. Lo que en situaciones normales no hubiera hecho, lo que hubiera evitado, aquello que lo que seguro no hablaría, tocaría o enfrentaría. Cosas que me horripilan, rechazo, odio (palabra demasiado fuerte) o cualquier ítem que no resuena conmigo, por la razón que sea.

Lo cierto, y adelanto aquí una conclusión, es que todo es un espejismo, una gran mentira en nuestra mente. Un prisma que hace que consideremos todo en forma dualista, una dualidad inexistente. Me he dado cuenta de que no hay nada que no me guste, no me apetezca, no quiera hacer, odie o incluso no sepa hacer. Lo único que sucede es que no nos enfrentamos a ello.

20 días haciendo lo que nunca haría

Haz lo que Odias explicado por cada acción que lleve a cabo:

Día 1:

  • Salir por Albacete a hacer deporte con pantalones super cortos y sin camiseta, 6º de temperatura.
  • Llegar a la habitación y tomar una ducha bien fría.
  • Llegar 20 minutos tarde al curso que imparto.
  • Llegar después de estar trabajando en el Programa de Excelencia para personas en desempleo de 9am a 00 h y trabajar hasta las 1:38am, precisamente porque quería ir a dormir.
  • Dar besos sentidos y abrazos profundos a todos los participantes del PEIG Albacete.

Día 2:

  • Despertar una hora más temprano de lo que debía.
  • Parar por 25 minutos cuando más enfocado y con energía me sentía.
  • Leer en una conferencia.
  • Hacer algo que sabía que no tenía que hacer al presentar en una conferencia.
  • Quedarme dos horas y media más cuando no quería trabajar.
  • Quedarme activo cuando tenía ganas de echar una siesta.

Día 3:

  • Quería despertar a las 8am  y desperté a las 11am.
  • Quería beber agua en la mañana al despertar, así que no he tomado agua hasta las 15h.
  • Iba a hacer ayuno de todo el día y decidí romperlo en el momento que entendí que no quería romperlo.
  • No quería dejarme influenciar por nadie antes de la charla que he dado en Tarragona y he pedido a una persona que me dijese de qué le gustaría que fuera la charla, entonces la he montado a raíz de esa opinión.
  • Quería prestar atención mientras otro ponente presentaba, y lo que he hecho ha sido ponerme a trabajar.
  • Cuando he llegado no quería comer antes de ir a la cama, así que he comido y bastante, hasta el punto de no sentarme bien.

Día 4:

  • Querer levantarme a las 7am y acabar levantándome a las 11am, estando (despierto) dos horas en la cama sin hacer nada ni moverme.
  • Romper mi Gran Mañana y no hacer nada, solo porque tenía muchas ganas de hacerla, sí como meditar (hacía años que no dejaba de meditar así por que así – de hecho desde que empecé en 2013)
  • Cambiar radicalmente mi charla en Zaragoza en cuestión de minutos, después de llevar en la mente una dinámica y tema sobre el que iba a girar – improvisar en cuestión de minutos.
  • Tener hambre y querer romper el ayuno y no hacerlo.
  • Ser invitado a un restaurante con todo el equipo de WITL y tener ganar de ir para pasar un rato con amigos, y decir “no” y venir a la habitación.
  • Llevar un baño de agua caliente con sales para relajarme y postergarlo 2 horas para trabajar mientras tanto de 22h a 00:14h.

Día 5:

  • No comer ni beber nada desde el despertar hasta el siguiente despertar. Viniendo de un ayuno el día anterior, sobre todo cuando detecté que tenía sed y apetito.
  • Querer hacer deporte durante el día y no hacer nada de deporte, en lugar de eso, trabajar más.
  • Querer descansar y trabajar.
  • Justo cuando más enfocado estaba profesionalmente hablando, parar todo y meditar por 30 min.
  • Volver a dar una charla completamente diferente (en San Sebastián) de lo que llevaba en mente.

Día 6:

  • Tener frío al llegar a casa, querer encender la calefacción y no encenderla.
  • Tomar decisiones que sabía que me perjudicarían.
  • Invertir el tiempo en distracciones interrupciones para así no tener tiempo a hacer las cosas que quería hacer.
  • Alargar una 1:20h más la 3ª jornada online de seguimiento del Método Ultraproductividad.

Día 7:

  • Durante la noche de ayer, necesitaba dormir cómodo, así que me lancé a dormir en el suelo.
  • Hoy tenía frío y no me apetecía salir a hacer nada, así que lo que hice fue salir a correr sin camiseta y pantalones – lo más cortos posible. Finalizando con un baño en el mar durante 4:50 min.
  • No me apetecía correr por la arena mojada, así que corrí descalzo y además me revolqué por ella.
  • Al acabar, durante el día 4 de ayuno, me apetecía romper el ayuno así que he continuado y continuaré hasta que mañana despierte.
  • He hecho una hora y media de bicicleta que no tenía prevista, solo porque estaba cansado.
  • He incrementado a dos minutos de plancha, abdominal concéntrica y la postura perro boca abajo (yoga) porque quería acabar rápido.

Día 8:

  • No me apetecía ducharme antes de hacer deporte en la mañana con agua congelada, pro eso lo hice antes y después.
  • No quería ir por las escaleras cuando vine cargado con la compra, por eso subí las escaleras cargado.
  • No quería ir en moto (no tengo apenas experiencia) a la sesión de shiatsu, por eso descargué una APP, y alquilé una moto y fui en moto.
  • No quería hacer una reunión a las 1:30am, así que la programe para esa hora.
  • No quería mantener una reunión e más de 15 min, así que mantuve una de 44min.

Día 9:

  • Despertarme a las 7 am y obligarme a estar dos horas en la cama despierto sin hacer nada.
  • Dejar de trabajar cuando más lanzado y entusiasmado estaba, y no hacer nada por una hora entera.
  • Hacer un baño frío en la noche antes de dormir, en lugar del baño relajante de agua caliente.
  • Querer afeitarme la cabeza antes de salir de casa porque ya tenía el pelo largo de unos días atrás, no me gustaba, y entonces lo he dejado sin afeitar y he salido con la disconformidad.
  • No querer salir de casa en pijama y acabar saliendo en pijama.
  • El compartir esto no me agradaba, así que lo publiqué en las redes sociales

Día 10:

  • Despertar a las 6am, meditar, hacer la Gran Mañana, activarme y cuando iba a trabajar, ir a dormir 2 horas más (aunque para algunos esto es un placer, o puede apetecer, a mí no me apetecía en absoluto)
  • Buscar las tareas más insignificantes y poco prioritarias del día y depositar el triple de tiempo del que depositaría normalmente, lo cual me ha llevado a una improductividad que hacía años que no experimentaba, hasta tal punto que ha llegado a desestabilizar mucho.
  • Estar agotado, emocional y mentalmente por el gran esfuerzo de perder tanto el tiempo y luego recuperarlo, y seguir hasta el final del día (1am) cuando he querido dejar y cerrar el día en cuatro ocasiones.
  • He ido a hacer tareas que no tenía para hoy para así desenfocarme.
  • He movido las cuatro reuniones de hora casi con no tiempo para reaccionar ni yo ni las otras personas.
  • He hecho todo lo posible por desquiciarme.

Día 11:

  • Publicar cuatro vídeos seguidos en un día en Instagram era algo que no quería hacer.
  • Querer levantarme a las 9am-10am y acabar haciéndolo a las 5:55am.
  • No apetecerme cenar y cenar a propósito un gran plato de arroz con verduras, quinoa, huevo y humus con tartas de arroz.
  • Tener sueño y querer ir a dormir y quedarme 90 minutos con los ojos cerrando hasta que literalmente no he podido más.
  • No querer entretenerme y ver por primera vez cuatro series desde tarde a la noche.
  • Quitar el despertador y la alarma y despertar cuando despierte, lo cual me genera una gran incomodidad, por la posibilidad de no madrugar.

Día 12:

  • Despertar a las 11am.
  • Salir a correr y pasar frío, no estar a gusto, por eso me quité la sudadera y la camiseta para ir con la parte del torso desnuda sobre las 18h.
  • Querer sentarme un rato en el sofá sobre las 22h y quedarme trabajando hasta las 1am.
  • No querer invertir tiempo en personas que no me aportan y llamar a todas ellas entre 10 y 15 minutos.
  • Recibir llamada de operador telefónica y conversar por 20 minutos sin apetecerme.
  • No querer responder los mensajes de Instagram hoy viernes y hacerlo durante 1:10h.
  • Dejar todo lo que tenía que escribir, proyecto personal, redacciones para textos de varios proyectos, contenidos web y proyecto editorial (1h) para mañana porque me veía mejor para hacerlo, y acabar haciéndolo todo hasta finalizarlo.

Día 13:

  • Hacer un segundo día de ayuno cuando me apetecía solo hacer uno.
  • Madrugar, hacer mi gran mañana, y estar alineado con la hora, el trabajo y el enfoque, y acostarme de nuevo durante 90 minutos más para levantarme tarde y no estar a gusto con la sensación.
  • Cambiar mi rutina efectiva de trabajo y empezar por lo más inefectivo e improductivo.
  • Justo cuando más en “flow” estaba, desconectar todo a las 19h y no hacer nada hasta las 01 am, meditar, escuchar música, contemplar y estar tumbado.
  • Dejar todo desordenado antes acostarme, a pesar de que me apetecía y quería recogerlo antes.
  • Dejar marchar mi propio control sobre la música que iba a escuchar y lo que iba a hacer en ese periodo de “no hacer nada”.

Día 14:

  • Vestir de rojo, ir a H&M, comprar suéter rojo, pantalones rojos y pedir unas zapatillas rojas en Amazon.
  • Ir a pasear con mi madre y mi abuela en pijama.
  • Desmontar todos los muebles que no he querido desmontar en un año, de 16h a 21h.
  • Comer fideuá, la comida que he evitado comer durante toda mi vida.
  • Ver Sálvame, como, desafortunadamente, me han recomendado en Instagram.

Día 15:

  • Había decidido no entretenerme por eso vi Sálvame por 30 minutos.
  • Quería ser productivo, por eso fui a comprar un codificador y un cable para ver la TV por 2 horas.
  • Quería ir en taxi de vuelta a casa cuando llegue de Alzira a la estación, por eso fui andando hasta, aunque tardé 1:20h andando.
  • No fui a tres citas que tenía para por la tarde, por eso no fui.
  • Quería tomar un baño relajante, por eso no la tomé.

Día 16:

  • No querer responder entre semana a las personas que me preguntan en las plataformas social media, y acabar respondiendo durante dos horas en Twitter durante un día como este.
  • No querer responder a 25 preguntas a las 22:05h de la noche, y acabar respondiéndolas todas, de forma meticulosa.
  • Querer comer a las 14h y aguantar sin comer hasta las 23h.
  • Querer ir al grano en una reunión e instar al cliente que se enrollara todo lo que pudiese y diese todo tipo de detalles.
  • Decirme a mí mismo “haz lo que odias” y seguidamente, hacer cinco cosas que amaba.

Día 17:

  • Vestir la ropa que más incómoda me parecía y la ropa que menos me apetecía ponerme, y el color de todos que más incómodo me apetecía.
  • No hacer el 60% de todas las tareas que quería hacer y tenía programadas.
  • No acostarme pronto a pesar de querer acostarme pronto, a las 2am.
  • No querer comprobar redes sociales, email y social messaging a partir de las 21h como de costumbre y hacerlo hasta ya en la cama antes de ir a dormir.
  • Querer decir “sí” a una propuesta de negocio y acabar diciendo no.
  • No apetecerme dar una conferencia gratuita de alguien que probaba suerte, y acabar dando un “sí”.
  • No querer iniciar una colaboración con alguien que sabía que no me va a beneficiar y acabar haciéndolo.

Día 18:

  • Meditar tumbado cuando me apetecía meditar sentado como de costumbre.
  • Despertar a las 7am y volver a dormir hasta las 11am, después de activarme en la mañana.
  • Entrar a una reunión de trabajo sin apenas haberme aclimatado en la mañana, nunca hago reuniones hasta que no he trabajado, he hecho la gran mañana, estoy adaptado y puedo dejar que lo externo entre, esta vez lo he hecho a la inversa y estaba muy incómodo, ha habido un momento que he querido hasta salirme de la reunión. Lo he identificado y lo he amado, y he continuado.
  • Explicar a los participantes e la reunión la gran incomodidad que estaba sintiendo, algo que no me apetecía en absoluto.
  • Querer explotar emocionalmente debido a tres sucesos importantes que sentía que impactaron en mí negativamente, respirar, y no hacerlo, dejándolo marchar todo.
  • Cambiar toda la rutina de mi día y mezclarla al máximo posible para poder “desbaratarme” lo máximo posible, porque pienso que no hay nada que pueda apetecer menos.
  • Me apetecía seguir trabajando por la noche, por eso a las 22h, a pesar de saber que no había hecho todo lo que debía, desconecté todo.

Día 19:

  • Mi preferencia era madrugar, me levanté a las 6am, hice la Mañana Épica, exposición al agua fría, todo mi trabajo cognitivo, y justo cuando estaba listo para trabajar, he parado durante 100 minutos, dejando que toda la agenda se corriera y sintiera la sensación de que llegaba tarde.
  • Hacer llamadas y envío de emails de seguimiento y ventas a personas interesadas para Inconformistas microMBA y Modo Extremo, algo que identifiqué que nadie había hecho, no me gusta hacer, no quiero hacer y se tiene que hacer.
  • Quería desconectar a las 21h y aquí estoy a las 1am sin parar.
  • Quería disfrutar de estar en casa, y me forcé a salir cada dos horas desde las 14h en adelante hasta las 22h.
  • Quería trabajar en el regalo de mis amigos para su cumpleaños y no he hecho nada.
  • No quería poner en marcha una idea que había tenido esta mañana meditando y me he obligado a depositar tanto tiempo como fuese necesario para llevarla a cabo.
  • No quería recibir llamadas telefónicas y me obligado a llamar cada 15 minutos a personas con las que no hablaría.
  • No tenía nada de ganas de grabar el podcast hoy y lo que he hecho ha sido grabarlo.
  • No quería hacer una clase de Taichi de 5 minutos a las 00:45h y entonces he hecho una de 20 minutos.

Día 20:

  • Dar consejos solicitados como si fuera un médico, empezar a dar rectas de qué debes hacer otros.
  • Quedarme hasta las 1:30am trabajando en unos proyectos para amigos cuando quería estar en la cama pronto.
  • Grabar unos vídeos de trabajo hoy sábado por la tarde cuando me apetecía grabarlos el martes.
  • Cenar pizza cuando no me apetecía cenar nada.
  • Hablar por hablar durante 30 minutos cuando me apetecía estar en silencio.
  • No dormir siesta cuando me moría de sueño y me apetecía.
  • Gastarme dinero en comprar cosas que no me apetecía y no necesitaba.

Claro, antes de empezar este experimento te hubiese dicho que son cosas no haría en una situación normal, pero lo mejor es que ya nada es normal. Ahora considero cualquier cosa, que tenga una mínima lógica, y que no pongan en peligro inminente mi vida ni la de otras personas.

En este post, escrito a los 13 días de experimento, me sinceraba sobre lo que estaba viviendo, cómo me sentía y qué estaba cambiando en mí. Básicamente y en resumen, más ecuanimidad, más neutralidad, más autoconsciencia, determinación y una gran eliminación de juicio (interno y externo), dudas y limitaciones.

Haz lo que odias, claramente.

Después “lo he hecho” – parte 3

Primero, y empezando siempre con el fin en mente, al terminar cada día, grababa las impresiones de lo que había hecho, qué había sucedido y cómo estaba actuando y reaccionando. Todo ello lo he unido día por día, más el vídeo final, y he publicado una especie de informe/documental que narra el transcurso del experimento Haz lo que Odias. Aquí va:

¿Cómo lo ves?

Conclusiones sobre el experimento Haz lo que Odias

Todo lo que parece que odias es una película que te cuentas a ti mismo para no enfrentarte a la realidad. Ejemplo: ver Sálvame (durante 30 minutos) puede llegar a gustarte, sobre todo porque te ayuda a darte cuenta de lo que una cultura mediocre y vulgar representa.

Hacer lo que no te gusta es igual que hacer lo que te gusta, la diferencia no es solo la preferencia por hacer algo más o menos alineado tu sistema de gustos. No, la diferencia está solo en una etiqueta llamada “me gusta” y en otra que dice “no me gusta”. No te gusta levantarte a las 3am pero sí a las 12h, o al revés, pero la estadística dice que vas a pasar por los dos extremos, y cuando lo hagas vas a sufrir. En cambio, si no diferencias entre un extremo y otro, ¿cómo puedes perder? No puedes.

Tus preferencias, favoritismos o gustos son lo que puede estar impidiendo que estés destacando en un trabajo o excediendo expectativas con familiares o clientes. Principalmente porque te ciegan, te ponen una venda sobre tu capacidad de considerar como válida cualquier perspectiva. Aquí tienes una buena puerta hacia la sabiduría práctica.

Querer o no querer es irrelevante si es necesario para tu alma. Y tú sabes cuando lo es, si lo ignoras, padecerás.

No hay límites para aquel que no sabe cómo parar. No hay barreras para la persona que no las tiene. Tampoco obstáculos cuando no sabes que se llaman de esa forma.

Haz lo que odias y nunca más volverás a tener que preocuparte por un problema. Haz lo que no te gusta y dejarás de estar angustiado por obtener lo que te gusta. Haz lo que no quieres hacer y nada podrá impedir que consigas lo que quieres. Empléate, por puro deleite, en lo que no te apetece y perderás la noción de la preocupación.

Amigo, amiga, lector, lectora, haz lo que odias. Repito, haz lo que odias, y hazlo a diario, a varias veces, al principio cuesta. No es nada apetecible, pero te vas dando cuenta que puedes hacerlo, entonces, te empieza a gustar, y es ahí cuando harás que suceda todo lo que necesitas hacer y no haces por que no te gusta, no te apetece o no quieres hacerlo.

Haz lo que odias como si lo amases, porque no tienes otra si quieres sobresalir.

Haz lo que odias durante 10 días y verás lo que sucede.

Atribución imagen: Looker Media.

Feb
26

Es hoy, hoy, hoy y más hoy

By Isra Garcia  //  Actitud imparable, Habilidades  //  No Comments

Hacer aparecer la grandeza requiere de un esfuerzo elevado, el de guiarte por el propósito de la disciplina. Algo que pocos están dispuestos a llevar a cabo, por eso tan pocas personas o empresas llegan. Sin embargo, ¿sabes que es todavía más difícil? Aceptar la realidad de que podrías haber sido alguien extraordinario.

Estamos casi en marzo, ¿qué ha pasado con tus buenas intenciones para enero? Apuesto que solo has continuado con un 25% de lo que te habías propuesto. ¿Qué es lo que ha pasado? Parece como si alguien te hubiera bloqueado todo ese baúl de potencial en tan solo dos meses. Ese alguien eres tú. ¿Podrías adivinar qué es lo que pasará en los próximos cuatro meses?

Toma el poder, no lo esperes

Esperar a tener el poder es absurdo, tanto como creer que tienes que empezar el primer día de enero. Cógelo tú mismo, aprópiate de la responsabilidad de tomar acción, empieza ya mismo. Mantén el compromiso, solo con el propósito de la disciplina.

el propósito de la disciplina

Así que aquí lo tienes, uno de enero, mañana. Voy a hacer ahora todos los cambios que tenga que hacer. ¿O a caso los vas a hacer mañana?

“Sí, lo haré mañana, pero hasta entonces”, dirás, “voy a celebrar, a complacerme y a darme un respiro”…

Mañana dejaré de beber, pero hoy voy a beberme una botella de vino.

Mañana dejaré de fumar, pero hoy me fumaré el último paquete de tabaco.

O mañana iré a buscar mis sueños, pero hoy seguiré conformándome con ver Netflix y deslizar las historias de Instagram.

Y no te equivoques, esta lista de “mañana” recorre todos y cada uno de los ítems que corrompen la vida, porque es tan larga que este post podría ocupar 13.000 palabras. Lo hace engañándote, pensando que cuando despiertes al siguiente día, empezarás desde cero, tendrás todo el poder que necesitas y serás un héroe que supera cualquier barrera que se proponga, por primera vez en su vida.

Qué gran mentira.

Ese es un sistema que solo te conducirá al desastre.

Ese espejismo no se convertirá en realidad.

Adquiere el propósito de la disciplina

No más “empezaré mañana”.

No. El momento de salir ahí afuera y hacer el trabajo que importa es ahora. De hacer esa visión realidad. Ahora, en este magnífico instante.

Comprométete con ser una mejor persona, ahora.

Establece el propósito de mejorar, ser más inteligente, más rápido, más fuerte, flexible, equilibrado, más sano, más formado y equipado, más atrevido, insolente y determinado, ultraproductivo, más ecuánime, menos agitado, comer más limpio y vivir más.

¿Para que? Para ir y hacer todo eso y más. Pero no mañana, no después de tu cumpleaños, vacaciones o semana santa. Hazlo ahora.

Ese es el propósito que buscas, el propósito de la disciplina. Uno que empieza ahora y no acaba nunca.

Atribución imagen: Daliscar1.

Feb
19

5 superhábitos que te harán imparable

By Isra Garcia  //  Actitud imparable, Habilidades  //  No Comments

¿Qué se necesita para pasar de la no acción a la acción y convertirte en alguien imparable desde lo más profundo de uno mismo?

Primero tener en cuenta estos 5 rasgos de las personas imparables, luego estas otras 5 habilidades núcleo que te ayudarán a desarrollar esa actitud imparable, y para culminar estos 5 superhábitos que llevamos tiempo identificando en personas que pasan por el microMBA Inconformistas o SOP:

cómo convertirte en alguien imparable desde el interior

1. Rodearte de otros imparables

Las relaciones reflejan las actitudes y comportamientos de aquellos con los que pasamos el tiempo. Si inviertes mucho tiempo en personas tóxicas ¿Qué crees que lo que sucedería? Sí, lo sabes bien.

El súperhábito de pasar el máximo tiempo posible con imparables y conseguidores te ayudará a respirar el mismo aire que ellos y aprenderás mucho más de lo que imaginas.

2. Aprender lo que otros evitarían

La habilidad de aprender y crecer es clave, nos ayuda a mejorar y a innovar, ¿pero qué pasaría si en lugar de cerrar el embudo hacia solo lo que nos interesa lo abriéramos hacia absorber cualquier cosa que pase por nuestra vida durante el día? Ya te lo digo yo, te desarrollarías personal y profesionalmente de formas que habilitarán nuevas destrezas, capacidades y mentalidad. 

La clave está en expandir el entendimiento del mundo hacia lugares poco comunes.

3. Inconformistas sí, ansias no

El súperhabito de disfrutar cada día las pequeñas e insignificantes victorias, pero no conformarte con quedarte ahí, sino empujarte a que vengas más una tras otra, y siempre dando pasos allá a lo lejos. Trascendencia pura.

No permitirte a ti mismo detenerte ante un fallo ni ante un logro, saborear ambos por igual y seguir explorando, este súperhabito imparable es crítico porque te convierte en una máquina de excelencia.

4. Resiliencia mental

Cuanta más ambición más presión mental, y con eso el estrés se hace más difícil de soportar. Y mucha gente se rompe en esos entornos de alta tensión. Para convertirte en alguien imparable debes desarrollar fortaleza mental para manejar la adversidad y el fracaso.

La resiliencia te hará fuerte, el estoicismo casi inamovible, la clave aquí es manejar las pasiones (emociones) con maestría.

He aprendido que la vida es dura, pero tú puedes ser más duro todavía.

5. Dejar el ego, celos y envidia a un lado

Cuánto estoy creciendo en el camino de convertirme en alguien imparable Gracias a esto – porque de momento solo actuó como si lo fuera.

Hay una gran diferencia entre confianza en uno mismo, autoestima y ego. Las dos primeras suceden cuando entiendes lo que vales y crees incluso aún sin creer. La última sucede cuando el sentido de ti mismo se infla y se centra solo en uno mismo.

Cuando el ego y la arrogancia aparecen, es una muestra de que lo que hay detrás, es justamente lo contrario. Resentimiento, celos, envidia y falta de amor.

El súperhabito de operar fuera de estos venenos es crucial. El orgullo y el resto son una pérdida de energía, en lugar de eso utiliza la humildad, el honor y la dignidad. Y sal de tu burbuja, no es sobre ti, sobre todo si quieres convertirte en alguien imparable.

La acción manda.

Atribución imagen: Peter Miller.

Feb
17

Por qué hago lo que no me gusta cada día

By Isra Garcia  //  Actitud imparable, Experimentos  //  No Comments

Llevo 13 días de experimento, haciendo cosas que no me gustan como salir en pijama por la calle, levantarme tarde, quedarme 2 horas en la cama sin hacer nada, aguantar el sueño hasta altas horas de la madrugada, dándome hasta 6 duchas de agua fría al día. Odio hacerlo, pero no me importa.

No me apetece, me da igual

Más de 10 días haciendo cosas que no me apetecen en absoluto, vestir de rojo no es mi estilo. Hablar con 12 personas que no me aportan nada durante 10-15 minutos cada una, no es lo que suelo hacer. Hacer un día de ayuno cuando más apetito tengo no es lo que me apetece hacer. Realizar cuatro publicaciones en un día en el muro de Instagram, más concretamente vídeos, es algo que me da hasta pereza. Cortar mi estado de “flow” y no hacer nada, es algo que nunca haría.

Odio hacerlo, no importa

Llevo ya un puñado de días enfrentándome a lo que odio como si lo amase… Buscando ser improductivo en el trabajo, ineficiente en cualquier tarea, desquiciarme haciendo el trabajo basura y luego saber que no he hecho nada meritorio. Salir a las 18h de la tarde a hacer deporte sin camiseta, cambiar en cuestión de segundo la charla que iba a dar por algo totalmente improvisado. Llegar tarde cuando todos me esperan y no debería. Decir mentiras que no ayuda ni a la otra parte ni a mí.

Duele, cada vez menos

Llegados a este punto, he pasado el umbral de la frustración y de la desesperación, me he dado tantas h***** en estos días, que siento que nada me duele, porque tengo tanto dolor que me he vuelto inmune, cuento más de 64 acciones que odio, no me gusta, no me apetecen o no quiero, haciéndolas como si las amase. Lo que más me sorprende es que no me he visto ni una sola vez, quejándome, lamentándome o cuestionándome si debería hacerlo o no, solo lo he hecho. No sé que pensar, ni que decir al respecto.

Isra, no estás feliz

odio hacerlo por eso lo hago cada día

Hay gente que me pregunta que no me ve feliz cuando hago lo que odio, claro que no soy el tipo más feliz de la tierra, no lo era antes de empezar este experimento de estilo de vida. Aunque tampoco estoy más triste, ni decaído, ni agobiado o estresado que antes de empezar, solo sé que voy a hacerlo, ya es instinto, no lo pienso, voy y actúo, sin que eso afecte lo que vivo en el día.

Estoy dispuesto a lidiar con toda clase de basura, negatividad y disconformidad. Esté enfermo, cansado, llueva, nieve o pase un maldito huracán. No importa, aquí estoy. Porque me conduce algo más grandioso que cualquier cosa, el deseo de crear, explorar y de llegar a poder impactar en todo lo que toque.

Seguimos.

Feb
15

O ganas o pierdes, o eres inconformista o no lo eres

By Isra Garcia  //  Actitud imparable  //  No Comments

Los inconformistas, los grandes, intentan, lideran, arriesgan, experimentan, invierten, se esfuerzan y empujan cuando no siempre quieren. Eso es lo que separa a una persona inconformista que obtiene lo justo, de una que obtiene mucho más allá. Esa diferencia entre lo bueno y lo genial está en cómo de alto estás dispuesto a saltar.

Hay días en los que no vas a querer enfrentarte a un nuevo posible rechazo, días en los que es mejor no probar nada, días en los que no exponerte con un nuevo vídeo, podcast o artículo te harán parecer más respetable. Seguro que hacer algo ridículo no es lo apropiado, pero si buscas algo fenomenal, tendrás que cruzar la línea de cualquier cosa. Porque lo que haces en los días que es mejor esconder la cabeza bajo tierra, es lo que te ayudará a moverte hacia la dirección que necesitas ir.

los inconformistas no se rinden, pro eso siempre ganan

Solo hay lugar para inconformistas en este mundo, principalmente porque tienes cero posibilidades de sentirte pleno si no pones ese tipo de actitud en todo lo que hagas. Hablo de relaciones, hablo de actividades ociosas, crecimiento personal, desarrollo profesional, familia, hogar, amistades.

Para ganar tienes que jugar en serio

Cualquier persona que declare victoria tiene que ganarla primero, y eso ocurre en los días en los que llegas a las 00h a casa y todavía te esperan tres horas más de trabajo. Para luego levantarte a las 6 de la mañana y volver a la carga. ¿Te suena? Para mí hoy es viernes, son las 22:35h. Esto es lo que queda por delante:

  • Desarrollo de identidad de marca nuevo proyecto.
  • Acabar esta sacudida.
  • Leer textos del Discurso de la Atención Plena de Buda.
  • Repasar la analítica web de varios sitios.
  • Redactar contenido para la landing del nuevo proyecto que lanzamos en Miami en mayo.
  • Preparar el email del microMBA Inconformistas que vamos a lanzar mañana.
  • Hilar bien el programa de Alto Rendimiento Holístico que voy a llevar a cabo en EE.UU.
  • Actualizar mi listado de superalimentos.
  • Responder a las preguntas de los alumnos del Método Ultraproductividad que pueda haber en la plataforma.
  • El diario nocturno de la sabiduría.

Y cuando acabe esto, tendré mi baño relajante.

Sí, podría no hacerlo y continuar mañana, nadie lo vería, excepto yo mismo. Para mí, la ética del trabajo va antes que nada, porque forma parte de mi sistema de valores. Algo tan importante como respirar.

Los inconformistas no se rinden

Siempre habrá subidas y bajadas, por eso la clave está en lo rápido que eres en volver a subirte al pura sangre en el que vas montado, para continuar hacia delante.

No entiendo el dejarlo. No es fácil, pero hay algo más grande que la mera gratificación instantánea, algo más poderoso que unas horas de sueño, una serie de Netflix o una cena con amigos, pareja o familia… Seguir donde estoy, haciendo lo que hago, alineado con la razón de mi alma.

Es un juego de una sola persona.

O eres inconformista desde lo más profundo de tus entrañas, o no lo eres.

Pd. ¿Lo eres? ¿Lo quieres ser? Vente con nosotros al microMBA Inconformistas que vuelve en este 2020. Si quieres dar el salto, contacta conmigo aquí – asunto: soy Inconformista.

Atribución imagen: Where is the Limit.

Feb
14

Que tu disciplina sea el guía

By Isra Garcia  //  Actitud imparable  //  No Comments

Un campeón no se convierte en un campeón en el cuadrilátero. De hecho, apenas encontrarás la diferencia entre ellos en el ring. La ascensión ocurre durante su rutina diaria. Cuando activa el modo entrenamiento como estilo de vida. La autodisciplina como dogma.

La práctica, el desarrollo de la disciplina aplicada en uno mismo, cuando se aplica consistentemente, puede llevarte al siguiente nivel.

la disciplina aplicada en uno mismo

Mira a tu alrededor, selecciona a alguien que consideres un/a guerrero/a de la humanidad, un icono, un constructor de imperios, un maestro en construir un mejor mundo. Examínalos bien, te darás cuenta de que no buscan el placer banal, porque entienden que si quieren cumplir una gran misión en la vida, tienen que hacer lo opuesto a lo que la mayoría de esta sociedad hace.

El crecimiento nace de la propia incomodidad, ¿por qué te crees que me he lanzado a experimentar durante 20 días sin parar de hacer cosas que no haría?

Cualquier persona que hace un gran trabajo, en una serie, en un partido, en un campeonato, en una prueba, en un proyecto, no es más que cómo lo han hecho cada día cuando nadie les veía. En la oscuridad, al final del día, en la madrugada, en la soledad. El trabajo invisible, este es el trabajo que solo está dispuesto a hacer un 5% de la población mundial.

La disciplina aplicada en uno mismo

¿Quieres llegar a ese nivel? Entonces tendrás que hacer lo que el 3% de ese 5% está dispuesto a hacer, porque solo así podrás estar donde realmente mereces.

Cuando vives de esa forma, cuando…

  • No te preocupas por nada más que lo que tienes que hacer.
  • Madrugas.
  • Trasnochas.
  • Entregas más de lo que debías.
  • Das más de lo que esperaban.
  • Pones más horas en tu arte.
  • Te enfocas en la atención plena.
  • Honras tu potencial como estudiante a largo plazo.

Cuando vives de esta forma, te dedicas a todo lo que emana de ti, cuando dejas que la chispa que hay en tu interior prenda, es entonces cuando todo cobra sentido. Pero hasta llegar ahí, tienes que seguir cada día, sin importante que el mundo se derrumbe, que no veas ningún resultado o que dudes más de ti que nunca antes en tu vida.

No importa.

Solo sigue dejando que tu propia disciplina mande sobre todo lo demás.

Da igual si sientes que está bien o mal, si te apetece o no hacerlo.

Tu único compromiso es con la acción, olvida el resto.

La disciplina aplicada en uno mismo es el faro diario.

La autodisciplina es el camino.

Atribución imagen: Tung Nguyen Dang.

Feb
2

Donde empieza y acaba todo

By Isra Garcia  //  Actitud imparable  //  No Comments

La autodisciplina es libertad.

Esto es lo único que puedo decir sobre la habilidad núcleo más poderosa e incontestable que conozco.

¿Por qué es libertad? Porque cuando la practicas a diario durante años te ayuda a conseguir cualquier cosa: paz, ecuanimidad, resiliencia, liderazgo, una vida sin miedos, un estilo de vida sano, autocontrol, respeto, dignidad, amor verdadero y lo que desees.

la autodisciplina es libertad

Sin embargo….

Confundimos obediencia con autodisciplina

Una confusión que sale cara.

Creamos nuestra educación basándonos en la obediencia, no en la autodisciplina. Exámenes, comportamiento, seguir instrucciones, estructurar personas para cumplir con estándares.

Incluso organizamos nuestras empresas alrededor de esa obediencia. Desde la candidatura de un posible empleado a los presupuestos anuales, ingresos,objetivos e informes. El trabajador modelo es alguien que para funcionar necesita saber qué debe hacer.

¿Por qué se hace esto? Porque se espera que en algún momento la obediencia se transforme en autodisciplina y autocontrol. De esa forma las personas empezaremos a obedecernos a nosotros mismos y seremos líderes. Porque la autodisciplina es libertad, y junto a la autoconsciencia, son dos de los de los bloques de éxito para cualquier persona o empresa. Necesitamos ambas, junto a iniciativa y autocontrol y amor propio, si queremos marcar la diferencia.

Pero espera, ayúdame a entender ¿por qué obedecer es el mejor camino para llegar? No conozco a nadie que sea libre por seguir órdenes.

Así que mientras seguiremos esclavos, de las instrucciones de otros, de la sabiduría convencional, de la tiranía del sistema y la pereza.

Hoy empieza, en Albacete, el día dos del Programa de Excelencia para personas en desempleo. Un compromiso con liderarse a uno mismo, una cita con disciplina que importa, la que viene de uno mismo. Alcanzar esa libertad no ocurre cuando seguimos órdenes, sino cuando vamos y las ignoramos.

Ahora ya lo sabes, la autodisciplina es libertad.

Atribución imagen: Alex Frag.

Ene
26

No quiero hacerlo, por eso estoy aquí

By Isra Garcia  //  Actitud imparable, Habilidades  //  No Comments

Esta es la historia sobre autodisciplina de hoy…

Son las 4:35am, estoy cansado, más bien agotado, llevo desde las 7am en pie. Estoy en Miami, acabo de llegar a mi habitación después de un taller sobre Alto Rendimiento Holístico que empezó a las 2pm. El objetivo era terminar sobre las 22h, el trabajo ha sido tan intenso y comprometido por parte de los 17 asistentes, que nos hemos olvidado del tiempo.

¿Sabes por qué estoy escribiendo esto? Porque no me apetece hacerlo. Escribo estas líneas porque me gustaría estar durmiendo. Te estoy contando esto porque prefería no hacerlo, es más cómodo saltarme el compromiso de hoy, total es un post más. ¿Qué más da? Nadie se va a percatar, a ti no te va a suponer nada Isra. Nadie te va a pagar por ello, no marcará la diferencia, puedes dejarlo pasar.

Salvo que no voy a dejarlo pasar. Importa porque estás leyendo y yo estoy escribiendo. Créeme tengo todas las “papeletas” para no escribir esto, por eso he decidido hacerlo. Mi mente va lenta, mis sentidos están algo colapsados, mis emociones abrumadas, pero mi alma vibra y me hace seguir más allá de cualquier límite lógico.

la historia sobre autodisciplina

Es en los días como hoy, cuando he conectado con tanta gente fascinante, cuando he compartido tanto, cuando he aprendido tanto, he dado tanto y he recibido tanto. Es en estos días justo cuando no tengo la necesidad de hacer algo más, cuando es el mejor momento para ir más allá.

Esa es la grandeza de la actitud imparable, que no se detiene ante nada. No esperes una razón comprensible, es absurdo, pero es imparable… Sigo escribiendo, y lo hago sonriendo porque sé que, desde lo más profundo de mi ser, seguiré hasta que no pueda más.

Esa es mi historia sobre autodisciplina de hoy. Poco sexi, mundana, pero implacable.

Ahora voy a dormir sabiendo que he ido un poco más allá de lo que podía ir.

Atribución imagen: Aristocrats – Hat.

Ene
25

No hagas lo que ahora te hace feliz

By Isra Garcia  //  Actitud imparable  //  No Comments

Mucha gente te dirá algo como esto: “haz lo que te hace feliz”, “trabajo en lo que te apasiona”, “encuentra tu propósito en la vida”, “sé tu propio jefe”, “lánzate a la aventura”, “arriesga”, “sé feliz ahora mismo”… y todas esas cosas…

Sí, desde una perspectiva y enfoque a largo plazo, claro, sé y haz todo esto, y más. Sin embargo, y esto duele verlo escrito, ese no es el plan a seguir en tu día a día. En absoluto.

ser feliz ahora mismo es una trampa mortal

Porque si haces lo que te hace feliz en este momento, bien…

La comida basura te hace feliz ahora mismo.

Despertar a las 10am te hace feliz ahora mismo.

No ir al trabajo te hace feliz ahora.

Deslizar durante horas el feed de Instagram te hace feliz ahora mismo.

Entrenar mañana te hace feliz ahora mismo.

Ver la serie de turno te hace feliz.

Haz lo que evitas hacer

Así que hay muchas cosas que pueden hacerte feliz ahora mismo, pero que te hacen perder en la larga distancia. No hacen nada bueno por ti, te hacen suave, débil, acomodado, mediocre. Y cuando el momento de serlo llegue, no te sentirás pleno, porque nada de eso sirve para cumplir esta meta.

Así que por y para hoy, no hagas lo que te hace feliz, ni lo que te apetece. No.

Haz lo que te desafía.

Lo que te empuja.

Lo que te gana.

Haz lo que te bloquea, incomoda y lo que te hace mejor.

Busca y haz eso que debe ser hecho para que explote tu mejor versión, o la de otros, incluyendo negocios, causas sociales o familiares. No importa si sientes que te apetece hacerlo o no. Solo ejecuta, sobre todo en los momentos más difíciles.

Justo acabo de terminar de pasar un buen rato con mi gran amigo Ismael Cala. En la conversación, ambos hemos concluido que solo es posible trascender y vivir plenos cuando haces las cosas más odiosas, complejas, arduas e injustas, aunque no lo sientas. Porque es justamente eso lo que te llevará a la libertad personal que todos necesitamos.

Feliz ahora mismo: ejecutar todo

Esta historia va sobre ejecutar, no importa lo cansado que estés, si llueve, nieva, alguien ha muerto, estás enfermo o viene un huracán, Todo esto es secundario, porque si quieres ganar tienes que ejecutar, y si quieres perder, o quedarte en tierra de nadie, solo tienes que hacer las cosas cuando te sientas bien.

Esa es la diferencia entre todo lo que siempre has querido y todo lo que actualmente posees.

Deja que la gratificación instantánea, la felicidad engañosa y el apetito emocional guíen tu día y no solo serás infeliz para siempre, sino que también serás esclavo de algo que nunca llegarás a alcanzar. Viviendo con esa insatisfacción tan dolorosa y corrosiva.

Atribución imagen: Hernando Medina.

Nov
23

Haz lo que no te apetece hacer

By Isra Garcia  //  Actitud imparable, Habilidades  //  No Comments

Cualquiera puede hacer lo que hace cuando siente que debe hacerlo.

Cualquiera puede montar un negocio cuando siente que debe montarlo.

Cualquiera puede trabajar al 150% cuando siente que le apetece hacerlo.

Cualquiera puede correr un maratón cuando siente que puede hacerlo.

Cualquiera puede levantarse cada mañana de la cama cuando está en el estado anímico necesario para hacerlo.

Sin embargo, lo que hace que la gente de verdad tenga éxito es lo que hacen cuando no lo sienten. Es lo que haces en contra de tu voluntad. Lo que sucede cuando no tienes la intención o la inclinación a hacerlo.

cualquiera puede hacerlo, incluso aunque no le apetezca

Escucho a la gente decir “estoy motivado”, “necesito encontrar mi pasión”, “estoy aquí para encontrar mi propósito”, “busco algo que me inspire”, “necesito encontrar una dirección”. Todo esto es genial, de verdad.

¿Sabes la verdad detrás de todo esto? Que cuando lo encuentres o lo logres solo te durará 5 minutos.

¿Y qué harás cuando ese tiempo termine? ¿Volver a buscar otro chute? ¿Qué sucederá cuando Stand OUT Program termine? ¿O cuando salgas del Programa de Excelencia? ¿Y cuando acabe la conferencia por la que tu empresa pagó 5.000 euros? ¿Qué sucederá contigo después de la consultoría de 5 horas?

¿Qué harás al siguiente día?

¿Qué es lo que harás cuando tengas que hacer lo que sabes que tienes que hacer pero no habrá nadie supervisándote?

Sí, eso es lo que marca la diferencia. Lo que haces cuando estás solo. Lo que haces cuando no quieres hacerlo. Y lo que haces cuando no sientes o no te apetece hacerlo.

Es autodisciplina

La disciplina que te impones a ti mismo para hacer las cosas que no quieres hacer, porque sabes que deben ser hechas.

No hay otra, tienes que hacer todo lo que no sientes que debes hacer, porque eso en realidad es aquello que más necesitas hacer.

A nadie le gusta, no tiene mucho sentido, va encontrando de tus sentimientos, e incluso de tus pensamientos. “Entonces, ¿a dónde me lleva esto?” te preguntarás. Genial, ese es el camino, el que no estás dispuesto a tomar.

Sigue la autodisciplina de hacer lo que no te gusta, descubrirás que hay un camino hacia ser imparable que nunca antes has transitado, y al que poca gente decide entrar.

Ve, entra, ándalo, cada día. Porque es el camino hacia todo lo que merece la pena.

Esto es lo que doce personas están haciendo desde el pasado miércoles en SOP Madrid 2019, de forma inversiva a modo de retiro. Volveremos en 2020, si mientras tanto quieres empezar a andar ese camino de la autodisciplina, he preparado mi primera masterclass online gratuita sobre Ultraproductividad, si resuena, aquí el registro.

Cualquiera puede, incluso aunque no le apetezca.

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