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Sep
9

Estamos vendiendo porquería

By Isra Garcia  //  Human Media, Lifestyle  //  No Comments

Permíteme que te cuente sobre lo que puedes estar dejando escapar, la otra parte de la vida real. No es inspiradora, ni exitosa, ni lujosa, ni jovial. No es un trabajo de ensueño, unos compañeros perfectos y un equipo imbatible. A menudo es todo lo contrario, una vida de mierda.

una vida de mierda

Nos deprimimos durante días o semanas. Nos levantamos tarde. Alimentamos nuestro cuerpo con comida basura. Sumplimos nuestras ansias con deporte, sexo o más trabajo. Nuestra productividad no llega ni a 1/4 de lo nos dicen libros como Ultraproductividad. Esforzarse más que nadie y ser la persona que más intenta, falla y se levanta de nuevo, eso nos parece una patraña que no para de golpear nuestra exigencia. Seguir la vida de grandes personalidades es frustrante, su vida es fantástica ¿es la mía un desperdicio? Nos preguntamos. Estar en ese ecosistema de emprendedor y startup nos tiene más que aburridos, menudos pesados.

Una vida de mierda

Cuando nos miramos en el espejo, no siempre estamos alegres con lo que vemos. A veces incluso no sabemos quién es la persona que muestra el reflejo. Cuando hacemos el trabajo que importa, la mayoría de veces es trabajo que odiamos hacer. No nos sentimos destinados a marcar la diferencia. Sobresalir es solo una palabra bonita que no sabemos qué significa en realidad.  No creemos que nadie esté predeterminado a crear un cambio en el mundo. Vivimos una vida de mierda.

No nos levantamos a las 4:40 de la madrugada. Las rutinas acaban superándonos. Deseamos hacer deporte cuatro veces a la semana pero acabamos haciéndolo una vez. Llevamos años intentando meditar y no hay manera. No fluimos por la vida como si fuéramos un gurú hindú. Estamos más en el futuro que en el presente. Somos más imperfectos de lo que parece en cada foto de Instagram. Nuestras relaciones son un martirio. Seguimos cayendo en un vacío que no termina nunca. En definitiva, somos un desastre, nuestra vida es un lío.

Sí, pero no te machaques, todos somos un desastre, todas las vidas son un lío. Todos, en parte, ivimos una vida de mierda. Es parte de lo que significa ser humanos.

Si esto es así, ¿Por qué estamos vendiendo el polo opuesto? Estamos vendiendo porquería.

Atribución imagen: Doug Beckers.

Ago
6

Más autocompasión y compasión por favor

By Isra Garcia  //  Cambio, Vida  //  2 Comments

autocompasión - compasiónHabla con casi cualquier persona. Estoy sorprendido por la cantidad de veces que nos anulamos y sobre-exigimos sin necesidad de hacerlo. Es más, cuanto más trabajo importante estás haciendo, más grande es la tentación de autosabotaje – y sabotaje al otro. No hace falta mejor o más grande, hace falta más autocompasión contigo misma/o y compasión con los demás.

Compasión + autocompasión

No siempre encontramos las mejores palabras para decirlas a otros o a nosotros mismos.

Tampoco siempre estamos en la facultad de pensar de forma positiva sobre lo que vivimos o lo que vemos que otros viven.

Menos aún reflejamos las cosas como son en lo que verdaderamente proyecta nuestra mente hacia el interior.

Las sensaciones, sentimientos, intenciones y valores son el motor. Todo ello se refleja en el lenguaje, los gestos, las mirada, las acciones, que son un conductor. Solo hay que fijarse un poco para darnos cuenta que necesitamos más compasión. Compasión con el resto y sobre todo compasión con nosotros mismos. O lo que es lo mismo; autocompasión.

Intentas explicarte y no lo consigues hacer lo bien que esperabas. Te fustigas.

Un profesional de social media comete un error en público. Le crucificas.

Preparas la presentación de ventas y tu jefe la expone. En mitad de la exposición, te das cuenta de un pequeño error. Algunos otros de tus compañeros también se dan cuenta, os miráis. Te castigas por ello.

Eliges lanzar tu proyecto de una manera, no funciona como esperabas. Te machacas.

Alguien te cuenta que no tiene ni idea de cómo afrontar la nueva tarea que se le ha encargado. Le infravaloras.

Al acabar el día no has sido lo ultraproductivo que podrías haber sido. Te saboteas por ello.

Estás con tu pareja en un acto social y sin querer haces un movimiento que la deja a ella en ridículo. Te insulta por ello.

¿Por qué sigues aguantando?

En la mayoría de las ocasiones no aguantamos cuando alguien nos ataca, nos defendemos. Contraatacamos, mostramos indiferencia, nos hacemos más fuertes o abandonamos el juego. ¿Por qué lo aguantamos cuando el ataque viene de nosotros mismos? Necesitamos más autocompasión:

  • Ya has leído suficientes libros como para estar preparado para hacer lo que quieres hacer.
  • Has asistido a demasiados cursos y seminarios como para no poder ser un especialista en la materia.
  • Sin darte cuenta has cumplido con más tareas que nadie en la oficina.
  • Las personas de tu entorno ya te admiran por lo que eres y por todo lo que ayudas a otras personas.
  • Eres más de lo que las palabras de desgracia de tus padres, pareja o jefe dicen.
  • Cada día avanzas más lejos de lo que avanzaste el día anterior, de forma irremediable.

En un tiempo donde las exigencias, los autocastigos, la indignidad, invulnerabilidad, insatisfacción o frustración en uno mismo es mayor que nunca antes en la historia. Lo que necesitamos es mirar dentro y fuera y darnos cuenta de que ya estamos haciendo lo suficiente. Necesitamos autocompasión y compasión, entre las personas, organizaciones, directores, equipo, parejas e incluso rivales.

No, no somos mediocres (por naturaleza), no tampoco conformistas, malos (ni buenos), inútiles, patosos o inservibles. Somos más colosales de lo que creemos. Deberíamos tener una voz que nos recuerde cada día todo lo positivo que hacemos (mucho) y lo negativo (bastante poco). ¿Dónde compro este dispositivo?

Atribución imagen: Adam Freidin.

Jun
12

Indignidad, o cómo machacarme a mí mismo

By Isra Garcia  //  Alto rendimiento, Mapmakers  //  10 Comments

Indignidad-isra-garciaDentro de mi profesión, el marketing y la pasión, entusiasmo y dedicación que siento a diario por el alto rendimiento. Hace ya algunos años que me embarqué en un viaje hacia conocerme, rediseñarme y reconstruirme a mí mismo. Esto solo es posible en descubriendo y destapando las partes que menos te gustan, las más vulnerables, el lado oscuro. La indignidad.

Recientemente descubrí algo revelador y tremendo para mí, mi tendencia a machacarme, a no sentirme digno, a pensar que no merezco lo que he ganado, vivo o el resultado que yo mismo cree. Creerte inadecuado. Pensar que eres un fraude. La sensación de sentir que no eres lo suficiente auténtico, que sea lo que sea aquello que hagas, no te has demostrado nada. Eres inadecuado, no merecedor de cualquier cosa buena que te pase. Esto es peligroso damas y caballeros. Es la indignidad.

Una trampa destructiva

Fui consciente de que mi mente hacía todo lo que podía para evitar el dolor crudo de sentirse insuficiente. No merecedor. Cada vez que nuestras deficiencias son expuestas, reaccionamos intentando cubrir nuestra vulnerabilidad más profunda. Durante todos estos años desarrollé una variedad de estrategias diseñadas para esconder esta gran y destructiva trampa, la indignidad. De esta forma pensaba que estaba compensando lo que creía que no funcionaba en mí.

1. Crearte a ti mismo para distraerte

No hay nada de malo con esto, todo lo contrario. Aunque en ocasiones puede servir para encubrir algo todavía más doloroso. Nos embarcamos en experiencias vitales, experimentos o proyectos de crecimiento personal, uno detrás de otro. Intentas hacer cosas que nadie hace, ser disruptivo, sobresalir de ti mismo. Otras personas, de forma más primitiva también lo hacen, cumplir con el estereotipo perfecto para el cuerpo y la personalidad perfecta. Siempre sonriendo, permaneciendo en dieta perpetua, mostrando en Instagram lo genial que es tu vida, contratando un/a coach. Empujándote a dejar tu trabajo y emprender. Completar un maratón o na distancia Ironman. Cursos de desarrollo personal. Meditación. Adquirir disciplina. Iniciarte en actividades de impacto social. De forma cierta, cualquiera de estas actividades puede producir mucho bien, pero muy a menudo esconden deseos ansiosos que dejan el siguiente mensaje: “es la indignidad, no me lo merezco”.

En lugar de relajarnos y disfrutar de lo que somos, quién somos y sea lo que sea lo que estamos haciendo, nos comparamos con un ideal e intentamos sobrepasar.

2. Abrazar un riesgo poco real

Hago como si parece que arriesgo, pero lo que hago en realidad es jugar seguro. Huimos del fracaso que sabemos que tenemos que enfrentar. Queremos hacer muchas cosas porque hacer una sola podría ser demasiado arriesgado. ¿Qué sucede si fallamos en unas cuantas cosas? ¿Qué sucede si fracasas en la única cosa que estás intentando? Si tienes éxito, no sigues intentando en cosas arriesgadas, por el que el miedo a fallar es todavía más grande. Necesitamos expandir horizontes, pero jugando seguro. Cuando un riesgo importante entra en juego, retrocedes y entonces vas a por riesgos menores que no necesitas confrontar.

3. Huir del presente

Salgo corriendo ante la experiencia de vivir en el presente. Trato de escapar del sentimiento de miedo y pena contándome historias sobre lo que está sucediendo en mi vida. Mantengo ciertos temas clave en movimiento, así mi mente me mantiene ocupado: los proyectos que tengo que lanzar y desarrollar, qué ha funcionado y qué no, cuál es el siguiente problema, qué me preocupa, racionalizar pensamientos y sucesos. También podrías incluir, cómo otros te ven y que piensan de ti, juzgar a los demás, encajar con la persona ideal, decepciones o incertidumbre sobre cualquier cosa. Vivimos en un estado flotante de ansiedad, ni siquiera necesitamos preocupaciones o problemas para imaginar desastres. Vivir en el futuro (o en el pasado) crea a ilusión de que somos los dueños de nuestra vida y que somos casi perfectos. Qué gran error.

4. Hacer, hacer, hacer

Me mantengo ocupado todo el tiempo, mi mayor miedo es no hacer nada. En nuestra sociedad, hacer cosas es una forma de distraernos del dolor que produce la muerte de un ser querido, la ruptura matrimonial o las inseguridades internas. Si paramos de hacer cosas corremos el riesgo de conectar con el sentimiento insoportable de que estamos solos y no valemos nada. Es por eso que tratas de llenar huecos, tiempo, cuerpo, mente, emociones. Consumes, compras y parloteas. Si ese hueco existe, compruebas Facebook, envías Whatsapps, ves una película o comes algo. Cualquier cosa es buena para enterrar el sentimiento de vulnerabilidad y deficiencia que vienen bajo las palabras de indignidad, “no lo merezco”.

5. El crítico interno

Me he convertido en mi propio peor crítico. Ese comentario de turno o incluso esa voz que nos recuerda a veces o muy a menudo que la cagaste. Que podrías haberlo hecho mejor, que no deberías haber dicho esto o lo otro. Incluso que hay otros que lo hubieran hecho mejor que tú. Cuando solo prestas atención a las peores cosas sobre ti piensas que estás controlando tus impulsos y reacciones, reconociendo tus debilidades y quizá mejorando tu carácter. No es así, créeme.

La indignidad que viene desde dentro

Esta es la verdad que duele, pero es real, al menos para mí. Estas y otras estrategias, no son más que artimañas de nuestra mente para reforzar todas las inseguridades que sostienen el sentimiento de la indignidad de no merecerte. Lo que estoy aprendiendo es que, cuanto más historias, de manera ansiosa, nos comamos a nosotros mismos sobre lo que hacemos mal, aquello en lo que no somos buenos, eso en lo que fallaremos, o las cosas que se convierten en defectos nuestros y de los demás. Cuando hacemos eso, más se fortalece el estado que genera sentimientos de deficiencia, insatisfacción y autosabotaje. Cada vez que revivo una derrota cuando tengo mil y una razones más para revivir victorias, refuerzo la angustia de no considerarme merecedor o suficiente para tener lo que tengo o ser quien soy.

Otra cosa, esto de aquí va para aquellos que buscan reafirmación: cuando te esfuerzas en impresionar o devaluar a otras personas, potencias la creencia subyacente de que no eres tan bueno como crees. Esto no significa que no puedas competir de manera sana, sí, lo que el esfuerzo debe ir en tu trabajo y en reconocer y disfrutar tu propia competencia.

Siempre que tus esfuerzos, intentos, pensamientos o deseos estén liderados por la creencia de que eres menos de lo que eres, seguirás siendo merecedor de nada. Seguirás siendo indigno porque así lo permites.

Sé que muchos de vosotros habéis, estáis o estaréis ahí. Así que os cuento lo que sé, he aprendido y siento. Es la historia más profunda que hay ahora mismo en mí. Es otro tipo de automarketing.

¿Quieres autenticidad? Empieza por aquí.

Photo credit: Looker Media.

May
6

Un análisis bastante personal

By Isra Garcia  //  Análisis, Reflexiones  //  5 Comments

Hola, soy Isra García. Escribo esto desde el aeropuerto de Ciudad del Cabo, finalizando esta experiencia vital, rumbo a Bogotá. (III Customer Experience Summit). Voy a compartir los resultados de un análisis que he realizado sobre mí mismo…

Trabajo a diario por seguir rediseñando mi estilo de vida. Me gusta jugar a juegos que no entiendo. Me gusta esforzarme y entrar en batallas en las que tengo las de perder. Vibro con la idea de experimentar. Trabajo en marketing, es decir crear cambio positivo. Invierto cantidades de horas en mi actividad favorita número uno, el alto rendimiento.

soy isra garcía

No juzgo, no me meto en las cosas de otros, no opino cuando mi opinión no es requerida, no realizo comentarios afilados cuando todas las miradas están puestas en mí. Acepto que no puedo cambiar todo lo que desearía, no tan rápido como me gustaría, voy paso a paso, pero acelerando el ritmo todo lo que puedo. No destaco para llamar la atención, no hago las cosas por hacerlas, no sobresalgo si no tengo que hacerlo. No sobresalgo del resto, sino de mí.

Quiero estar rodeado de pocas personas, huyo de las multitudes. No corro más que otros si no tengo que esforzarme y hacerlo. No vivo en los límites si no siento que me apetece hacerlo. Tengo miedos, frustraciones y defectos, converso con ellos, casi todos los días. No quiero hacer cosas que no me llenan si no me veo obligado a hacerlas. No pienso si no tengo que hacerlo, no siento si no me conviene, no me dejo controlar por las emociones si no llega el momento en el que debo fluir.

Soy radical, a veces me sorprendo y actúo moderadamente. No hago cosas si no tengo que hacerlas, no escribo si no tengo algo que creo que puede ser importante decir. No inicio si no acabo, no preparo si no entreno, no entreno si no compito, no compito si no es conmigo mismo.

Amo la soledad. Busco magia, también trato de proyectarla, aunque sean 5 minutos al día. No me dejo llevar si no es hasta el final, no creo si no creo, no confio si no consigo una demostración. No presumo bajo ninguna condición, no intento cosas que no me apasionan. Ya no hablo demasiado, no hablo en absoluto si no siento que puedo añadir algo realmente valioso. No hago cosas a menos que sean esas cosas que me mueven. No amo si no es incondicionalmente. Ignoro los términos medios, navego en los márgenes. Exprimo y siento a partes iguales.

Soy Isra García, para bien o para mal

No comprendo para qué sirve el cinismo, la negatividad y la queja.

Salto, lo más lejos que puedo, siento que salto cada día un poco más allá, lo hago al mismo tiempo disfruto del recorrido.

La música, la escritura y la soledad forman parte de mi alma, mueven mis emociones y estados mentales.

Todo, el apetito, la rabia, el egoísmo, la insatisfacción, proviene de la mente. Cuando controlo mis emociones, controlo mi mente.

Siento más, a pesar de que pienso más, voy veloz y al mismo tiempo voy lento. Hago cosas y al mismo tiempo dejo de hacer cosas. Hablo y callo, casi a la vez.

Estoy preparado para morir cuando sea necesario. Estoy preparado para vivir hasta el último día de los tiempos.

Soy imperfecto como el que más. Estoy hecho en base al fallo, el fracaso ha moldeado la persona que hoy soy. Cero es el precio que pago por hacer algo que no funcione. Consigo lo que me propongo, hoy o dentro de 10 años.

Invirtiendo a Descartes: existo, luego pienso.

Soy Isra García. Sin duda alguna.

Nota paralela: h

Photo credit: Looker Media.

Mar
1

80 horas de aprendizaje en 4 días

By Isra Garcia  //  Equipar, Stand OUT Program  //  No Comments

Edison dijo, “Si encuentro 10.000 formas de que algo no funcione, no habré fracasado. No esto desanimado o decepcionado, porque cada intento fallido es otro paso hacia delante”. Por eso, entre otras razones, he trabajado en mis aprendizajes personales y profesionales derivados de mas de 80 horas de trabajo en cuatro días:

aprendizajes personales y profesionalesCuando alguien ataca respondo atacando. El motivo: es mi ego y yo por supuesto. Solución: enfrentarme a más ataques directos, a más críticas, a más humillaciones, a más feedback negativo y destructivo.

Relaciones personales, confianza, necesito hacerlo mejor, sobre todo con las relaciones. Más importante todavía, enfoque en las razones que conducen a que desconecte rápido de las personas que no me interesan. Solución: ser franco con la persona que no me interesa o depositar más tiempo en escuchar activamente a esas personas.

Por pereza, en la mayoría de la ocasiones, decido no implicarme en momentos emocionales con otras personas fuera de mi área de influencia para no crear una relación personal. Erróneo, cualquiera que deposite en ti labor emocional, ha depositado algo muy preciado para esa persona en cuestión. Debe ser honrado, al menos. Solución: permanecer atento a las señales honestas para luego venerarlas.

Tengo una desmedida inclinación a intentar poseer el control de la situación, algo que no es del todo sano, no en absoluto. La mejor forma de perder el control es confiando en otras personas. Sobre todo en las que más desconfías dentro de tu círculo de personas que confías. – Gracias Maxi.

Profundizar más en las cosas que me molestan o me hacen perder los nervios, los puntos de dolor. Solución: si lo evito es una señal de que tengo que trabajar en ellos.

Cuestionar a dos compañeros en público. Eso es una falta de respeto y de consideración por mi parte. Solución: confiar en su criterio y aunque no esté de acuerdo, aceptarlo.

He fallado al estar continuamente notificándome y ejemplificando sobre mí mismo, una forma inútil pero real de pontificarme. Solución: utilizar ejemplos externos y despersonalizar historias o ejemplos.

Errar al extenderme demasiado en mis tiempos para poder llegar a finalizar mis clases. Solución: acortarlas más y concretarlas, respetar a compañeros y equipo. Sintetizar y concluir.

Soy el responsable de colocar a un buen puñado número de personas dando feedback indiscriminado. A la vez y sin respetar los turnos de palabra. Resultado, desmadre. Solución: en sesiones grupales de feedback, otorgar el feedback al más especializado con el tema en cuestión. Otra opción, hacerlo de forma individual.

He aprendido que cada profesional, profesores, equipo y alumnos que pasa por Stand OUT Program, siempre trae algo nuevo que puede ayudarme en mis aprendizajes personales y profesionales. Solución: prestar más atención y dejar a un lado de “ya lo tengo visto”.

Mi percepción de tiempo es tan soberana que me aísla de oportunidades que desconozco, buenas y malas. Solución: ser más flexible con el tiempo y ceder algo más de él a otras personas.

Fracaso al transmitir que sobresalir tiene que ver con llegar a todo, hacer más que nadie o ir más allá, no. Solución: normalizar sobresalir, es algo para todos. Transmitir que es diferente para cada persona y tiene un significado, propósito y puesta en práctica diferente para todos.

Los aprendizajes personales y profesionales nunca acaban

Esto son mis aprendizajes personales y profesionales. Extraídos de mi paso por Stand OUT Program Valencia 2017. Aquí falla, aprende y crece todo el mundo, yo uno de los primeros.

Hace unos meses fijé “educación” como una de mis tres palabras para 2017, junto con “experimentar” y “entrenar”. En cuanto a la primera, mi objetivo era (y es) invertir el máximo tiempo y recursos en educarme a mí mismo. A través de cursos, programas, vivencias, etc. Al vivir de nuevo SOP me di cuenta de que este año tengo 13 críticas oportunidades de educarme, mas intensas y transformadoras que en la mayoría de lo que vaya a encontrar. Educación al mismo tiempo que experimentación y entrenamiento. Este ha sido otro de los aprendizajes que he adquirido.

Seguimos.

Vídeo: Looker media.

Feb
18

Anticípate al pesimismo

By Isra Garcia  //  Alto rendimiento, Lifestyle  //  2 Comments

pesimismoHay mucha sabiduría en las palabras de Séneca, así como en la forma de vida de los Estoicos. Hay aceptaciones y negaciones, claro, hay controversia y duda, también, pero también hay valor. Cada día ando más inmerso en la filosofía, mi objetivo es extraer cosas que puedan ser valiosas y útiles para sobresalir hoy. El aprendizaje y la técnica de hoy va sobre el gracaso, el pesimismo y la imperfección que inevitablemente forma parte de nosotros.

Medita sobre un posible fracaso

Hace unos días extraje un súperhábito que podría formar parte de lo que denomino alto rendimiento. Meditar cada mañana sobre aquello que podría salir mal y/o estropearnos el día. Pueden ser las reuniones, más trabajo del habitual, un cliente que estalla, un trabajo mal hecho. Un atasco, un problema familiar. Citas que se alargan o noticias / problemas inesperados, un dolor de cabeza o muelas, una lesión practicando deporte. Demasiados emails, una pelea con tu pareja o un colega del trabajo. Cuanto puede ir mal y cuando puede ir bien, si solo nos centramos en lo que puede ir bien, inevitablemente estamos apartando a un lado algo que forma parte del total. La posibilidad de que las cosas no salgan como esperamos. Lo cual significaría que no estamos siendo realistas y que ese mal momento podría pillarnos desprevenidos. Eso sería más grave que planificarlo.

Aceptar la imperfección

El filosófo de origen Español, recomendaba meditar todas las mañanas al despertar. Meditar sobre las cosas que podrían no funcionar, sobre las cosas que podría torcerse y no salir de la forma que esperábamos o sobre aquello que no controlamos o no imaginamos y podría de repente aparecer. No se trata de una meditación pesimista, ni mucho menos. El problema podría residir en el polo opuesto, como somos demasiado optimistas generamos unas expectativas altas en nuestro entorno que raramente se cumplen. Es entonces cuando aparece el enfado, la decepción, el estrés, la ansiedad, crispación o angustia. Algo que Séneca cubre en uno de sus libros, “De Ira“. En este vídeo encontrarás una explicación detallada de este tipo de comportamiento del ser humano. El libro Las Meditaciones de Marco Aurelio también cubre el tema de las meditaciones de este tipo y otras.

Podría no funcionar como esperamos no es pesimismo

La clave no está en ser pesimistas, pero tampoco demasiado optimistas. Sino en ser optimistas teniendo en cuenta que lo que hagamos, digamos o nos pase podría no funcionar. Nuestro entorno ideal podría no ser tan ideal, los días perfectos no serán tan perfectos. El cliente podría no cerrar el contrato que está un 98% cerrado. El concierto podría cancelarse justo un día antes con todas las entradas vendidas. Tu pareja podría marcharse justo en el punto álgido de vuestra relación. O el coche nuevo podría estropearse a los tres días.

No se trata de vivir optimista o pesimista, sino como argumenta Séneca, ser conscientes, prever y reflexionar sobre aquello que podría no funcionar o desmoronarse. Al mismo tiempo, una manera de hacerse fuerte frente al fracaso. Una forma de comprender, abrazar y dar la bievenida no al pesimismo, sino a la realidad de que algo podría torcerse y nosotros podríamos anticiparnos a ello o estar preparados para no reaccionar de forma pesimista.

¿Meditas todas las mañanas? Prueba a destinar 5 minutos a pensar sobre las cosas que podrían salir mal o no cómo piensas que saldrán, el resto a intentar de ser consciente y desconectar la mente, si puedes.

Photo credit: Keilatavares.

Ago
16

Motivador profesional

By Isra Garcia  //  Branding, Liderazgo, Marketing, Negocio  //  2 Comments

motivación profesionalAlgo que nunca he sido, fui o seré. Motivación profesional. Inspiración profesional. Coach profesional – fui entrenador de fútbol del equipo juvenil de la Peña Juan XXIII de alcoy ¿cuenta como “coach”? Apuesto a que no.

No a la motivación profesional

Día doce en mi aventura live the possibility, ya en Tulsa (Oklahoma) a través de la Ruta 66, habiendo ayer  por Kansas, después de haber recorrido Springfield (Missouri) y alrededores y haber parado en algunos puntos emblemáticos de la ruta. Antes de empezar a escribir, dije cuatro veces seguidas “no” a cuatro oportunidades de negocio, eran eventos y conferencias sobre motivación. Ese no es mi trabajo, no es a lo que me dedico.

Estoy diciendo no a conferencias y talleres y coachings de “motivación”, en estos últimos dos meses han sido nueve propuestas formales las que hemos declinado. Fundamentalmente porque no soy un especialista de la motivación, no he trabajado en ese campo, no he realizado mi formación (ni siquiera auto-didacta) en ese área. Lo mismo con el coaching, con la excepción de que esto último nunca lo he ejercido.

Respecto al campo de la motivación; conferencias y talleres, sí he impartido unos cuantos, nacional e internacionalmente. Los resultados han sido positivos para el cliente, eso es lo principal. Sin embargo, siempre sentí una incomodad negativa, pero nunca supe encontrar la razón exacta. Nunca hasta que hace dos meses, un día llegué a la habitación angustiado al terminar una conferencia motivacional. Me miré al espejo y no me vi reflejado. Entonces entendí que no era mi sitio. ¿Perderás oportunidades? Sí. ¿Dejarás escapar negocio? También, ¿Y con todo ello retorno económico y prestigio? No lo dudes. La cuestión es que nada de eso importa si lo que haces no te arde por dentro.

La motivación va por defecto en el trabajo

He escuchado a personas decir que mi intervención, presentación, conferencia, charla, discurso o conversación fue motivante o inspiradora. Muy agradecido y honrado por ello. Sí algo puedo añadir es que no lo hice con la intención de motivar o inspirar, solo hice mi trabajo como siempre, que no tiene nada que ver con la motivación o Coaching, sí con la excelencia, la pasión, contundencia, intención y propósito. 100% asegurado, no soy un profesional de la motivación o el Coaching. ¿Quieres grandes profesionales en este campo? Te doy tres nombres, Luis Galindo, Tonny Robbins y Carmen Torralvo.

Sí soy profesional del marketing, si trabajo con la transformación digital, la educación disruptiva, el liderazgo en la economía conectada y el impacto que todo esto produce en personas y organizaciones. Soy esto. Sí sé incomodar, inquietar, despertar y pinchar en el culo, pero eso va incrustado en mi trabajo.

Recuerda esto cada vez que ejerzas profesionalmente de algo que no eres, si sientes esa incomodad o angustia, ya sabes ponerle un nombre.

Voy a jugármela: algo motivante

Venga, voy a decirte lo más inspirador que jamás podría decirte. ¿Quieres escuchar algo motivante? Vamos a morir, un día u otro.

Moriremos. Genial. Afortunadamente. Cuando ese día venga, será la culminación a esta obra de arte. Espero.

¿Funcionó?

Photo credit: Chema Solís.

Jun
14

La historia de una gran y útil derrota

By Isra Garcia  //  Aventuras, Lifestyle, Mapmakers, Retos, Video  //  2 Comments

desafio por la vida - un desafío no conseguidoEsta es la parte que no contamos cuando salimos derrotados, la historia de un desafío no conseguido, es la experiencia de una batalla perdida, es lo vivido en una aventura que no logras completar con éxito. Es un gran fracaso, porque es útil, porque te educa, porque te vuelve más consciente, porque te aterriza, porque te muestra que hay dentro de ti – aunque no quieras verlo – porque te hace crecer y aprender. Sin embargo, eso no deja de ser un fracaso que se convierte en una de las mejores oportunidades para mejorar, para seguir, para saltar más alto, para trascender, para evolucionar, para ser tú.

Cuando no consigues tu objetivo, cuando caes

Este vídeo cuenta lo que hoy, hace justo un año, experimentamos en la iniciativa social Desafío por la Vida en Colombia (entre Santa Marta, Barranquilla y Cartagena de Indias). Durante esos días llevé una cámara GoPro conmigo con la esperanza de plasmar la experiencia en un vídeo que otros y yo mismo pudiéramos saborear. 6 minutos con todo los que Felix Pascual pudo rescatar de todo lo grabado.

Después de un año, especialmente hoy, era el mejor día para hacer pública esta historia y todo el trabajo, esfuerzo y pasión detrás.

Los peores momentos son nuestra mejor oportunidad. Queda bonito decirlo, mejor al escribirlo, fantástico al leerlo, pero todavía mejor al sentirlo entre tus huesos.

Vídeo: Félix Pascual.

Feb
29

Tu imperfección es bienvenida

By Isra Garcia  //  Brillantez, Liderazgo  //  1 Comment

la imperfección es bienvenidaVivimos entre personas que no saben cómo ser imperfectas. Eso es problema, pero el problema todavía más grave es que parece que la mayoría no dejamos que los demás vivan en la imperfección.

Ocasiones en las que una persona no sabe reconocer más que su incesante batalla por la perfección y la auto-exigencia. La única salida de la infelicidad es dar la bienvenida a la imperfección.

Cuando una persona no encuentre esa vía de escape, hazle saber que puede ser imperfecta. Permítele contar sus fracasos, ayúdale a que se muestre vulnerable, potencia su autenticidad.

Las personas necesitamos saber que podemos vivir cómo imperfectas para así poder serlo. Abraza el hecho y entiende la bienvenida.

Baja los brazos y déjate llevar por la dulce y vulnerable sensación de la imperfección. Estás hecho de ella.

Photo credit: Carlos Ciudad.

Dic
20

Lo siento

By Isra Garcia  //  Cambio, Lifestyle, Mapmakers  //  No Comments

lo sientoLo siento por no haber tenido en cuenta que debíamos incluir esta partida de gastos en el presupuesto.

Lo siento por no haber estado a la altura de las expectativas que mi marketing ocasionó.

Lo siento por no haber dado todo lo que podía haber dado para que nuestra amistad funcionase.

Lo siento por no haber luchado a tu lado mientras veía como tú te despellejabas por mí.

Lo siento por no llegar a la fecha límite para entregar la auditoría estrategia online.

Lo siento por no estar dispuesto a ser flexible en tu forma de tratar a otras personas.

Lo siento por no haber sido claro con todo aquello que pretendía obtener de tu trabajo.

Lo siento por no haber sido exitoso llevando a cabo el guión que tenías para mí escrito en tu cabeza.

Lo siento por llegar demasiado tarde a la cita.

Lo siento por no pedir permiso para lanzar la campaña de nuestro mejor cliente.

Lo siento por no avisarte de que iba a hacer algunos cambios en la presentación con el objetivo de mejorarla.

Lo siento por tomar la decisión de salirme del consejo directivo antes de continuar con la estrategia de negocio actual.

Lo siento por haber fracasado en mi misión y que eso impactará negativamente en ti.

Lo siento por adquirir la figura de líder y empujar al equipo más allá.

Lo siento por no esperar a la señal para empezar con la actuación.

¿Lo siento?

Sí, lo siento es el síntoma de hacer lo que has venido hacer hoy, lo siento declara vulnerabilidad, conexión y humanidad. Lo siento es el trabajo de un agente del cambio, alguien que reconoce que es mejor pedir perdón por hacer lo que siente, que estar a salvo hasta que lleguen las instrucciones y entonces culpar a otro si algo no funciona.

“Lo siento” siempre será mejor que esconderte detrás de “seguro y a salvo”.

Photo credit: Glen scott.

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