El Gran Descanso físico – Qué ha pasado cuando por 60 días dejé de practicar deporte y otras rutinas eficientes

Inmerso en La Gran Victoria desde julio y a punto de entrar en la fase 4, publico el último experimento que acabo de terminar (aquí un listado con todos los experimentos que he realizado desde 2015). Pensé en ello como el gran descanso de todo ejercicio físico, pero lo he titulado Actividad Deportiva OFF – El Gran Descanso durante 60 días, tal y como indica el nombre, consistió en dejar por completo toda actividad deportiva que implicara cualquier ejercicio físico que requiriera la más mínima carga, fuerza o tensión. Algo que además de una prueba era un buen y necesario desafío en mi estilo de vida.

En esta ocasión, como verás, no he seguido el ejemplo del modelo del método científico, digamos que es más informal, pero no por ello menos interesante y resultante. En esta ocasión tampoco he incluido un cuadro de mando, he monitorizado este experimento personal de forma más experiencial y cualitativa. Además, he pedido a personas de mi equipo que contacten con varios profesionales cualificados del sector, con el fin de que puedan darnos su opinión sobre el experimento ayudándonos así a matizar e interpretar los resultados desde otras perspectivas más cualificadas.

Contexto del experimento Actividad Deportiva OFF

Este experimento nace a raíz de una necesidad y una adversidad, hace un tiempo que he ido arrastrando tensiones en los hombros, precedidas fundamentalmente por la práctica ininterrumpida y determinada de Tai Chi y Qi Gong por casi 600 días y de Kung Fu por alrededor de 200 días. Después de tratarme, descansar algunos días, retomar, terapias de cupping, punción seca y otras técnicas relacionadas con la fisioterapia, llegué a la conclusión de que esta recuperación necesitaba una rehabilitación más larga que de costumbre, un gran descanso.

(El experimento Actividad Deportiva OFF comenzó el sábado 28 de agosto en Ibiza y terminó el 31 de octubre en Valencia)

Siempre he estado acostumbrado a parar unos días, hasta una semana cuando terminaba algo como el Ultraman Holístico, Burning Man Quest o un Ironman. La recuperación muscular siempre ha sido una de mis ventajas, una de las pocas en el área del rendimiento físico. En cambio, en esta ocasión, necesitaba algo más, por eso, vi la oportunidad de realizar un experimento encaminado al gran descanso físico integral. Desde la actividad deportiva hasta la postura en la meditación, incluso la forma de dormir, trabajar delante del ordenador, escribir o andar. Siempre con el objetivo de encontrar la mayor relajación, descanso y soltura posible del cuerpo físico. Algo que jamás recuerdo haber hecho de forma tan consciente y prolongada.

Solamente he incluido ejercicios de movilidad y flexibilidad sin carga ni tensión.

Fase de análisis y seguimiento al descansar de toda actividad deportiva

En los 7 primeros días, únicamente he notado como un tirón en la parte trasera de la pierna derecha, algo que no había sentido en años, pero estoy seguro de que tiene que ver más con la gran manipulación del quiropráctico del pasado lunes, que de estar descansando. Algunas sensaciones es que no hay cargas en el cuello ni en los hombros y siento la espalda antes más liberada y relajada, cosa que no vivía o experimentaba desde hace no sé cuantos años. Han sido 7 días de completo descanso, no he hecho por hacer nada, ayer viernes en el lavadero de coches, aproveché para hacer 4 estiramientos básicos pero nada más, he respetado el descanso en la actividad deportiva.

Hoy probablemente haga algo de movilidad y algunos estiramientos básicos en la playa pero nada más. He meditado en la cama tumbado, a parte de las meditaciones del mediodía y tarde siguiendo audios o escuchando música, que han sido sentado con la columna y la nuca estirada como me enseñaron en Zen. Hoy sábado he dividido en 30 min tumbado y 30 min sentado, un poco más, quizá 36 min, en la mañana. 

Experimento actividad deportiva OFF - detener el ejercicio físico por 60 días
Atribución imagen: Mejor con Salud.

Siento que este va a ser un experimento muy necesario. Respecto a la comida estoy manteniendo la calma, reduciendo las cantidades y haciendo una comida importante al día. En la mañana estoy recurriendo a los Supergreens, Phyto Detox, Superfruits, limón, pomelo, algunos suplementos como el cordyceps, magnesio de bisglicinato, LCN, PQQ+Q10, probiótico acidophilus, agua ozonizada y agua de mar, en la noche melatonina y magnesio, muchas verduras y fruta, alimentos vivos y crudos, grasas vegetales, he eliminado la proteína plant-based que tomaba en las mañanas, y utilizando la sopa de miso y el caldo de huesos como elementos principales.

Hay mucha incomodidad al no realizar práctica de actividad deportiva, muchos fantasmas al pensar que voy a ponerme gordo, rareza al no esforzarme y conectar con el sacrificio. Eso es justamente un indicador de que voy por un gran y necesario camino. Empiezo a hacer estiramientos suaves en la mañana de 10 min y otro de 15-20 al mediodía-tarde, o mejor aún, no lo planifico y que suceda cuando mejor encaje.

Hay momentos que siento ese vacío de no hacer deporte, entonces en mi mente se activa la historia: «no estoy haciendo nada, así voy a perderlo todo, luego estaré fuera de forma, ganaré peso,  no tendré la misma fuerza, así no voy a ningún lado, ¿qué estoy haciendo?» Y entonces me doy cuenta de esa historia que mi ego saca como alarma, sonrío y confío de que voy por el camino adecuado.

Me siento extraño, diferente, pero no peor, solo por no hacer lo que siempre hago, descanso más, cuido mi cuerpo, me doy un respiro y ya seguiré más adelante, ahora, en modo experimento, estoy analizando, de forma ecuánime, qué es lo que sucede, cómo interactúo conmigo mismo, con el exterior y con otras personas. El humor, la actitud, el ánimo, lo veo en su sitio, sí bien algo más lento, solo un poco menos activo, y con un poco más de pensamientos negativos a los que le hago más caso que de costumbre.

Me da la sensación que es mucho más fácil mantener la forma física, mental y emocional cuando practicas deporte, pero necesito más días y datos para corroborarlo.

En el día 11, encuentro mi cuerpo relajado, más descansado, pero también algo más rígido, será conveniente introducir estiramientos regulares a diario.

En el masaje Tailandés que realizo el día 13, 08/09/21, la masajista me da el feedback de que tengo la parte izquierda realmente cargada, tanto espalda y piernas y brazos (la parte femenina, más gentil, la que necesita cuidado, cariño, buenas maneras), eso sí, me encuentro menos tensiones y cargas, aunque me sorprende que esté muy rígido.

Qué curioso, ahora que he dejado de hacer entre 1:30h y 2:30h de actividad deportiva a diario, pues encuentro más dificultades (otra forma de decir excusa) para sacar siquiera 15-20 minutos para realizar estiramientos. Por otro lado, siento que en determinados momentos siguen las molestias de los hombros. Y el peso está algo descompensado, al no tener el mecanismo regulador del deporte y la quema de calorías que supone. Sin embargo esto me está permitiendo poder ver esa creencia de volver a ser gordo, esa preocupación fútil y frustración en algunos momentos, que gran regalo.

Empezando con sesiones más conscientes de estiramientos, más lentitud, exactitud y más percibir e interiorizar el movimiento, si no hay prisa hay una mayor dedicación y concentración y por lo tanto una mejor ejecución. Hoy a mi llegada a Lima (Perú) he meditado en Zazen por 50 minutos y he estado realmente cómodo.

Encuentro grandes espacios de tiempo libre, sobre todo por el dedicado a la actividad deportiva y todo lo relacionado a ella. Voy encontrando huecos en la jungla para ir estirando y soltando músculos, para que al menos durante este experimento no se acorten, entumezcan y se vuelvan más rígidos.

Me doy cuenta de que todavía hay dolores, mínimos en los hombros, por eso me encomiendo a Aquilino y Álex y a una mezcla especial de plantas medicinales amazónicas que sirve para recuperar, restaurar y fortalecer músculos, tendones y articulaciones, empieza un proceso de 5-7 días únicamente tomando una infusión compuesta por tres tipos de plantas.

Empiezo a implantar un yoga matutino de estiramientos gentiles (10-20 min) y estiramientos en la tarde para acabar el día e ir a dormir suelto. También comienzo a practicar Tai Chi en movimiento (andando), sin presión, sin objetivo y sin obligación.

Noto el cuerpo descansado, no ha aparecido de momento ninguna lesión, molestia o dolor inesperado, y ya van 17 días de experimento. Siento agilidad, movilidad, mismos niveles de energía, incluso fuerza, aunque no la ponga mucho en práctica. los estiramientos están siendo esenciales. Hoy he realizado 20 minutos en la mañana, y seguro practicaré algo en la tarde-noche aquí en el Amazonas.

Empiezo a utilizar el Flossband para descongestionar piernas, y en breve brazos. Encuentro paz absoluta en pasear como ejercicio, además de los estiramientos y el Tai Chi en cámara lenta. Me da la sensación que llevo ya un mes de descanso absoluto, me siento fenomenal, libre, ligero, poderoso, descargado, fluyendo. Aquí en el Amazonas, he encontrado un gran lugar para hacer más movilidad que estiramientos en la tarde, además, al hacerlo al atardecer, más lentamente, sincronizando los ejercicios con la respiración, es como una especie de meditación y relajación al mismo tiempo. Todo ello rodeado en el escenario siguiente:

En el día de hoy, debido al ayuno con Guayusa y agua de 7 días que estoy llevando a cabo con el Maestro Aquilino, ha sido duro desde bien entrada la mañana, sobre las 10am he notado un gran bajón de energía, es el día 3,5 del ayuno. Desperté ya algo cansado, pero me recuperé, pude hacer estiramientos de pie como este de Sidney Cummings (gran solución cuando no hay esterilla). En cuanto al cuerpo lo sigo notando ligero, flexible y funcional, y a penas echo de menos la carga de fuerza y la actividad deportiva. Algo que me interesa ver es el peso, que no lo estoy siguiendo aquí en la jungla. El día lo desarrollo recuperando el cansancio a medida que avanzaba el día. Luego hice una gran sesión de Tai Chi andando en cámara lenta, después de unos más breves estiramientos, más bien movilidad.

En este día 19 me doy cuenta de que sin darme cuenta he subido la intensidad de los estiramientos hasta forzar más de lo necesario, por ejemplo, ya pasando a yoga y yo ir más allá de lo que necesito ahora mismo. Esto sucede al volver a tener molestias, sobre todo en el hombro derecho, es una gran señal para bajar el ritmo y volver a estiramientos básicos y a movilidad, además de descansar tres días seguidos sin hacer nada. Es la ventaja de estar realmente atento a tu cuerpo. Siento leves dolores en la espalda alta y cuello, debido primordialmente a las malas posturas en sillas usando el portátil, este es el handicap más importante.

Voy bajando la intensidad a solo movilidad, además, hoy en día 5 de dieta solo Guayusa, no estoy para muchos ajetreos, cero actividad deportiva.

En el día 20, y ante el día 6 de ayuno y dolores de hombros más agudos que el día anterior, decido dar descanso completo al cuerpo, relajación absoluta, veamos como evoluciona, Algo me dice que la carga en cuello, espalda y hombros es principalmente por el trabajo escribiendo sentado en un taburete en una posición no muy óptima durante unas cuantas horas, y algo quizá por la posición en zazen durante períodos más largos de los habituales, además de tener que ir acostumbrándome una postura (que es la idónea) que no era la habitual.

El día 21, acaban los 7 días de ayuno y empiezo otro proceso medicinal con tres ceremonias de ayahuasca, este primer día me golpeó verdaderamente fuerte y me encontré muy débil. He seguido sintiendo carga en los hombros. 

Los días 22 y 23, los sigo tomando de descanso completo, ni estiramiento, ni movilidad, cero actividad deportiva. Es curioso, pero después de la brutal limpieza que hice en la primera toma de ayahuasca, apenas siento dolor en los tendones de los hombros como sentía. En cuanto a energía, ahora si es cierto, que no me siento con la energía que me sentía antes de descansar por completo, supongo que el moverla y activarla, sobre todo con Tai Chi y Qi Gong, tienen mucho que ver. Sin embargo, y debido a la combinación entre plantas medicinales y ayahuasca, siento una vitalidad y alegría interior nueva y muy poderosa.

El descanso prosigue, en medio de la segunda ceremonia de ayahuasca, llevado por el viaje, practiqué Qi Gong de forma casi instintiva, una sesión de pura energía que me dejó como nuevo, relajado y descargado. Simplemente estoy disfrutando del descanso, de la alegría, de la simpleza de vivir cada día como ocurre, ahora ya sin forzarme a no hacer nada, al principio fue necesario, pero ahora ya no me empuja tanto practicar deporte. En parte también, porque han caído algunas creencias que tienen que ver con el aspecto físico y lo negado que era de pequeño en toda actividad deportiva. 

El día 26 en la mañana me ha apetecido hacer estiramientos de yoga de pie durante 15 minutos y han sido geniales, eso sí, he visto menos flexibilidad en mi cuerpo que las anteriores semanas. Hoy empiezo con un tratamiento de 2-3 días con plantas medicinales llamado soldadura, destinado a fortalecer músculos, articulaciones y tendones, vamos a ver cómo se desarrolla. Por lo demás, todo en orden.

Ayer empecé con el tratamiento de Soldadura/Látex (plantas medicinales Amazónicas) con el fin de fortalecer músculos, articulaciones y tendones. Aquí aplico descanso completo, tomando entre tres y cuatro infusiones por día, y empezando con un día de ayuno completo. 

Sigo con la toma de ricota, la mezcla de plantas medicinales que estoy tomando. Sigo practicando a diario el Tai Chi en movimiento a cámara lenta, y cambiando cualquier actividad deportiva por la práctica de mindfulness. He decidido extender el experimento casi hasta los 40 días, necesitaba esta regeneración y un gran descanso. Marché a Tarapoto, y salí algo de la alimentación usual de la selva, muy básica y completa, fue tomar dulces, salados y cenar (patatas, arroz y pollo asado – comida típica Peruana) y sentí mi cuerpo descompensar.

Al día siguiente para compensar, entro en dos días de ayuno. En estos días de sábado y domingo me olvido de todo lo que debo hacer, solo lo que acaba saliendo es lo que me importa hacer. Ahora estoy descubriendo, en parte, también gracias a este experimento, que es liberarse de toda autoimposición y querer hacer lo que se hace en el momento determinado que nace ese deseo o intención de hacerlo. Ha sido llegando casi a los 30 días, cuando este descubrimiento ha aparecido, no hay remordimientos por no llevar una rutina, por no hacer lo que se supone se debería hacer a diario, no hay fricción cuando no se lleva a cabo una actividad que debería hacerse y no hay incomodidad cuando algo que ha estado siempre, la actividad física, desaparece de lo cotidiano.

Al día 31 hago unos estiramientos de pie de 20 minutos, y sorprendentemente todavía siento molestias leves en los hombros. A pesar de estar tomando las plantas medicinales aquí en el amazonas, el resto de cuerpo lo encuentro en una condición óptima, descansado, sin contracturas, sin cargas, sin puntos de dolor como los habituales cuando realizaba actividad deportiva.

Al día 32 finalizo la toma de combinación de plantas medicinales para el fortalecimiento y reconstitución de músculos y articulaciones, las sensaciones son buenas, pero voy a dejar que siga recuperando con más descanso, todavía quedan al menos 6-8 días para finalizar esta experimentación basada en el descanso, la gentileza de movimientos y relajación de actividad física. Nada que tenga que ver con el esfuerzo, sacrificio y desgaste físico, noto una gran vitalidad y un desapego mental y emocional muy interesante, como si hubiera soltado esa carga de tener que realizar deporte para tener que estar bien.

Día 33 encuentro una gran ligereza mental y libertad emocional solo por el mero hecho de «no necesito y ni tengo que realizar ninguna actividad deportiva para encontrarme en plena forma y genialmente». La conclusión es que muchas veces somos esclavos de nuestra propia libertad. Quizá mañana realice estiramientos. Ayer me sugirieron ir a hacer algo de running con un amigo, no respondí, no lo tengo nada claro, veré cuando llegue el momento que es dentro de dos días (adelanto: no fui).

Llegando al día 34, apenas encuentro diferencia física, al menos aparente, entre servidor antes de empezar el experimento y durante. Si sería interesante en este experimento haber controlado el peso, la masa muscular, el porcentaje de agua y la grasa corporal, voy a intentar medirlo estos últimos días. El resto, todo marcha según la máxima concluida ayer., lo que vaya saliendo, no tengo presión alguna, por lo tanto, como decía mi maestro Shi Heng Yi, «no me pongo bajo presión».

En el día 35 he compartido con Roberto González Moreira, en Lima (Perú) una mañana gentil de alto rendimiento holístico, donde físicamente he vuelto al Tai Chi, con 15 minutos de práctica de iniciación básica y 20 minutos de estiramientos de yoga. Cuando le conté a Roberto sobre el experimento me preguntó sorprendido por mis niveles de energía, enfoque y estado de ánimo, pensando que serían bajos debido a no realizar práctica deportiva y no segregar endorfinas, a lo que respondí que me encuentro igual que siempre, incluso mejor, por no tener esa presión mental ni carga física. Hoy además he realizado un circuito de spa y he ido a la piscina solo a relajarme en el agua caliente (que en Lima todavía es invierno).

Los baños de contrastes, al estar relajado, los he sentido más relajantes y livianos y profundos que nunca. Como ya estoy de vuelta en la civilización, he empezado a añadir baños relajantes y calientes antes de ir a dormir.

En el día 36 y antes de volar de Lima a Madrid (12 horas de vuelo) he decidido hacer algunos estiramientos (20 minutos) y activar circulación y relajar músculos con la Flossband. Previamente leía al maestro Taisen Deshimaru decir que hay que cortar con todo, cuando lo haces, el cuerpo cambia como cambia la mente y el espíritu. Esto es algo parecido a lo que siento con este experimento Actividad Deportiva OFF, un bienestar general y una profunda conciencia del cuerpo que antes no sentía debido a la carga deportiva. También aproveché para darme un baño relajante antes de salir para el aeropuerto.

Llegados a Madrid en el día 37, compartí con Javier Pérez Viu, lo tranquilo, calmado, relajado y fuera de tensión que me sentía con el experimento y cómo esto también había dado paso a relajación mental, emocional y espiritual. Recordemos que de las cuatro dimensiones, la única que hace que las demás dependan de una sola, es la física. El vuelo fue intenso, realicé unos estiramientos mínimos, no dormí con mucha soltura, pero estuve en estado de sueño como unas 6/7 horas. Al llegar a Madrid, decidí andar por el sol para activarme, y llegando a las 16h a casa de mi amigo, hice una pequeña meditación, estiramientos (15 min) más respiraciones kapalabhati, relajamiento y ducha de agua fría y caliente, y me encontraba en un estado de conexión y bienestar increíble, no hace falta más.

Hoy día 38 vuelo a Valencia, me doy cuenta de que tomo más tiempo para meditar, ya que no estoy presionado o preocupado por acabar y tener que ponerme con la actividad deportiva. Fíjate cómo utilicé el condicionamiento «tener que», pues eso, de momento, ya no existe, y al no hacerlo, la ligereza no es solamente mental y emocional, sino que también afecta al cuerpo, y al mismo tiempo al espíritu. Me encuentro más claridad para poder hacer más micro-meditaciones allá donde voy, otras más de duración media, como por ejemplo siempre que subo a un avión, como fue en el caso de Madrid – Valencia.

Al llegar a la ciudad opté por el metro, un medio que no usaba en Valencia desde hace algunos años, esta decisión es fruto de tener más tiempo, menos tensión, por La Gran Victoria y por la carga de «tengo que llegar a casa y practicar…», así que me tomé mi tiempo y disfruté del camino, con algunas paradas para respirar al sol incluidas. Aún y todo, realicé unos 15 minutos de estiramientos básicos al llegar a casa, y utilicé la máquina de inversión para estirar la columna y soltar la espalda, combinándola con respiraciones y meditación. Las sensaciones y resultados son tan buenos que estoy analizando el extenderlo a 50 días en lugar de 40, e introducir nuevos parámetros una vez finalice el experimento.

Los nuevos parámetros con los que mediré la actividad deportiva son los siguientes:

  • Cómo fluye hoy realizar actividad deportiva.
  • Qué actividad deportiva de todas es la que hoy se ajusta a lo que mi cuerpo, mente, espíritu y emociones necesitan.
  • Eliminar el factor tiempo e intercambiarlo por la fluidez física y espiritual.
  • Cambiar de práctica según la vibración que vaya generando realizar una actividad u otra según el día.
  • Entender que al empezar de cero cada día, ninguna práctica o actividad es definitiva para todos los días.
  • Descansar cuando así lo sienta, desde la parte emocional y física, no mental.
  • Virar más hacia el Tai Chi, Qi Gong, Kung Fu, natación, Yoga, estiramientos, ejercicios de fuerza y equilibrio y en ocasiones puntuales introducir running y ciclismo. Reducir drásticamente los deportes de alto impacto y alta carga.

Día 39 vuelvo a la máquina de inversión, a doblar los tiempos de meditación, no siento la necesidad de estirar, no lo hago, me encuentro físicamente a pleno rendimiento, pero mental y emocional más liberado cada vez, ahora la carga de tener que hacer deporte no existe, de momento. Esta misma noche que llegué a Ibiza, intercambiaba con mi gran amigo Josef, impresiones sobre el experimento, le preguntaba «¿Cuándo has estado 20 días sin hacer deporte?» Él me respondió «Nunca», entonces le respondí: «es aprender a no tener esa obligación de hacer deporte porque tenemos que hacerlo, ver el otro lado, y entonces poder encontrar el punto de equilibrio», a lo que él comentó «ya, es esa obligación que siempre tenemos».

Amanezco en Ibiza en este día 40, con un peso de 64,7 kilogramos, esta tarde cierro el ciclo del experimento con la sesión y terapia con Ana Troya, con quien empecé esta experimentación el 28 de agosto. Cuando en el tratamiento que hacía con ella de ventosas (cupping) y plasma para los hombros, sugirió la idea de descansar y tomar un tiempo «OFF», bien, desde ese día no he vuelto a realizar la más mínima práctica deportiva que requiriera un esfuerzo extra más que estiramientos y yoga suave. En este día tuve la revisión con Ana 40 días después, su feedback fue el siguiente:

  • Más flexibilidad, movilidad y soltura en caderas.
  • Los hombros y sus tendones están menos inflamados.
  • Había perdido fuerza en uno de los hombros.
  • La fascia no estaba tan pegada a los músculos.
  • La piel estaba más suelta.
  • Los músculos están mucho menos tensos y sueltos.
  • Mucha menos rigidez en todo el cuerpo.
  • Seguían presentándose cargas en algunos puntos clave.
  • Ahora se podía ver mejor una antigua rotura fibrilar en uno de los trapecios.
  • Las piernas cargadas de andar descalzo o muy minimalista.

Ana añadió que la mejora era evidente, pero que el cuerpo es humano e impredecible y solo el paso del tiempo ya hace que el cuerpo también tenga que trabajar. Ahora seguiré por unos diez días más antes de terminar el experimento.

Un día 41 con una meditación intensa, y 20 minutos de la primera sesión de yin yoga en el experimento, fue intenso, y sentí mucha presión en los hombros a decir verdad. Sin embargo, luego los sentí aliviados todo el día. En la tarde realizamos un evento de Alto Rendimiento Holístico en Ibiza, que incluyó un Ecstatic Dance con bailes que parecían una clase de HIIT, por lo cual sentí mucho las piernas, sobre todo los glúteos. Adicionalmente, en el transcurso del día compartí con dos amigos lo ligero que me siento sin la carga deportiva por obligación, tanto que tomar alcohol o salir de fiesta es algo que no necesito.

En el día 42 realicé una pequeña sesión de estiramientos muy básicos, luego descansé y salí a bailar, las marcas de las ventosas van desapareciendo más rápido de lo normal, lo que significa que mi cuerpo no está tan tenso y contracturado como lo estaba habitualmente. También noto que mis periodos de descanso son más profundos, largos y voy menos veces al baño en la noche.

Día 43, un día tranquilo, relajado, incluso aunque despierte sobre las 10:30h de la mañana, sigo teniendo espacio para respirar. Es en estos momentos donde me doy cuenta como de presionado me sentía en muchas ocasiones (por mí mismo) por la práctica deportiva y «tener» que hacerla en la mañana, lo cual hacía que en estos casos se comiera la mañana y tuviera esa tensión de no llegar a las cosas. Día lleno de relajación, duchas de agua fría, baños de agua caliente, tomar el sol en la terraza.

En este día, durante la Gran Mañana, he optado por unos estiramientos de cuerpo completo, (aquí una lista de youtube que he creado con los mejores vídeos de estiramientos). Veo un interesante equilibrio en estirar cada dos o tres días. Otra cosa que me llama la atención es el gran estado físico que todavía mantengo, así como el peso, está igual de bajo que cuando me mataba a entrenar.  Observo que mi capacidad de adaptación y de no-reaccionar de forma impulsiva se han desarrollado positivamente al sentirme con menos presión mental y emocional y menos carga corporal, lo que me permite poder sortear los obstáculos diarios como perder un vuelo y tener que adaptarme al día siguiente a las circunstancias.

Un día 44 donde he sentido despertar a las 10:55h (fui a dormir a las 1:47h) y rehacer la mañana, día y compromisos a partir de lo que fuera fluyendo, cambiando en un 70% cómo esperaba que fuera mi día cuando lo planifiqué el día anterior. Algo que pasa pero siempre de formas diferentes, sobre todo en este experimento, es la forma de meditar, el tiempo, las respiraciones, su modalidad, escribir, afirmaciones, mantras, relajaciones, tomar el sol, aromaterapia, lección estoica del día, la práctica de la escalera de la vida y las micro-respiraciones, así como ducha de agua fría y limpieza corporal, y de la lengua. Hoy empiezo los dos días semanales de ayuno y encuentro mi cuerpo flexible y respondiendo genial al día a día.

Día 45, y no siento la necesidad de volver a realizar cualquier actividad deportiva, o mejor dicho, a la presión deportiva creada por mí mismo. Si entiendo y sé que la movilidad es básica, con esto no digo que no vaya a volver a hacer deporte, por sí la forma en la que lo afronto, así como la variedad que practico y cómo lo distribuyo en mis rutinas y hábitos. Al fin y al cabo la práctica deportiva es realmente poderosa por muchas razones (como las que encuentras aquí). Ahora hay mucho más tiempo para extender meditaciones, paseos, escribir, relajarme, tomar el sol, realizar otras actividades (como pintar por ejemplo). En ese día aproveché mucho del descanso, el sol, y una vez bajé a la playa, realicé 20 minutos de yoga flow a mi manera y sin forzar, en la tarde añadí la máquina de inversión.

Merece la pena mencionar cómo uso la máquina de inversión (siguiendo el protocolo que el Dr Rubio compartió conmigo hace unos años): primero 10 respiraciones profundas invertido, luego otras diez respiraciones profundas girando a un lado mientras sigo invertido, y luego otras diez al otro lado, luego vuelvo al centro a por cinco respiraciones profundas. Entonces tomo aire para hacer una abdominal hacia arriba y quedarme en posición de abdominal, resistiendo la fuerza gravitatoria del cuerpo, durante otras diez respiraciones profundas. Al terminar vuelvo a la posición invertida por otras diez respiraciones, subo a la mitad en posición horizontal de esta forma la sangre va repartiéndose de nuevo por el cuerpo, cuento cinco respiraciones profundas y vuelvo a la posición inicial para salir de la máquina.

Llegados al día 46 planteo seguir hasta el día 60, no por pereza, sino por todavía más descanso y recuperación, mi peso a día de hoy es de 64,5 kilogramos, si bien es cierto que hoy he terminado los dos días de ayuno semanales. Ahora estoy priorizando más en dormir, relajarme y descansar que cualquier machaque de ningún tipo, ya sea físico, intelectual o emocional. Estudio y valoro la idea de parar el experimento en el día 50 y seguir 10 días más libre de todo seguimiento.

En este día 47 parto la meditación en dos bloques, uno zazen y otros frente al sol con música, después de ello realizo algo de estiramientos (15 minutos de yoga de pie sin esterilla) y por primera vez utilizo el foam roller para la espalda, coloco otra sesión de estiramientos en la playa y la máquina de inversión. Sigo navegando sin planificación ni tener que hacer nada de actividad deportiva de forma obligada, esto me ayuda a tener más enfoque y una mejor fluidez en el libro que estoy escribiendo, así como estas más presente en cualquier actividad diaria. Mucho tiempo que antes dedicaba al deporte ahora se ha ido a meditar, descansar y escribir fundamentalmente. Como feedback general, veo que puedo ejercer un mayor autocontrol sobre mis impulsos y reacciones al no sentir la presión a actuar y a hacer (algo también conectado al anterior experimento: Wu Wei)

El día 48 amanecí más inquieto de lo costumbre, pero no le doy una especial atención por las veces que amanezco tranquilo, ambas cosas son lo mismo después de todo. He reservado cita para Carlos Ginestar, el maestro Shiatsu con el que vengo tratándome y trabajando desde que en 2013 empezara a preparar la prueba Ultraman que realicé y terminé el mismo año, me gustaría obtener su feedback al respecto de este gran parón en la actividad física. Hoy he realizado unos 10 minutos de estiramientos matutinos y algo que he notado, es la facilidad para hacer estiramientos de rotación de cuello, algo que era muy difícil antes de empezar el experimento por las contracturas.

Hoy es el penúltimo día del núcleo del experimento, a parte de los 10 días posteriores que seguiré sin actividad deportiva. Esta mañana al despertar, después de dormir 10 horas de forma muy profunda (estoy probando la música con ondas Theta para dormir), al estirar, sobre todo en los hombros, no es que siga notando molestias, es como que me estiran más, como si los tuviera más limitados que antes de las lesiones.

Hoy justo tuve sesión de Shiatsu con Carlos y aproveché para tratar esa parte del cuerpo y conocer su feedback sobre cómo ve veía cuerpo por dentro y por fuera después de este gran descanso. Su diagnóstico fue que los hombros seguían estando «tocados» y que para él tenía que ver más con la responsabilidad, compromiso, cargas emocionales, disciplina y espíritu luchador, que realmente el haberlo forzado físicamente con la práctica ininterrumpida de Tai Chi – Qi Gong – Kung Fu.

Luego hablamos sobre el resto del cuerpo, dijo que sentía la misma energía que cuando venía a tope y eso era muy extraño, también añadió que el cuerpo estaba en muy buena forma, los gemelos algo cargados por el calzado minimalista (aquí el experimento que fue el punto de partida) y el resto fenomenal, que viéramos en unas semanas cómo van los hombros ahora que sigo soltando y descargando compromisos y otras cargas innecesarias.

Este será el último día, el 50, que concluye esta fase del experimento, los siguientes 10-15 días soltaré hasta la monitorización, a no ser que ocurra algo excepcional… Al realizar estiramientos y llegar a la parte de los hombros, sigo sintiéndolos más de lo normal, aunque ya no sé si eso es el nuevo normal. Lo que haré a partir de ahora es volver a trabajar con Carmen Minguet con punción seca en estas dos semanas a ver cómo evoluciona, que cuando lo hice lo sentí realmente bien.

El resto del cuerpo, genial, lo que noto es que tiene un gran efecto positivo sobre mi mente y emociones soltar esa primera gran carga que no había soltado nunca y que me ha llevado hasta otro nuevo experimento, el de Vida Minimalista, soltar entre dos y cinco cosas al día, deshacerme de ellas, me refiero a todo lo material, lo que sea, y hacerlo gradual para ver hasta donde llego en unos meses.

En este día tuve el diagnóstico de los análisis clínicos que realicé previamente, según la doctora que me atendió, todo en orden excepto los leucocitos (glóbulos blancos) que estaban algo bajos, el resto perfecto, me dijo que pudiera deberse a una bajada de defensas que experimenté estos días debido a una infección bucal. Ahora hemos enviado los resultados también a mi estimado y respetado Dr Juan Carlos Alonso para una segunda opinión, y al terminar, a los 60 días, antes de empezar a hacer deporte, haré un análisis físico y de sangre y orina completo para valorar el resultado que ha tenido.

Ahora, en estos diez siguientes días, solo compartiré lo que considere de suma importancia y relevancia para el experimento Actividad Deportiva OFF:

Día 51: despertar  algo inquieto de mente y con algo de carga que puede ser considerada negativa, voy a ver si existe una tendencia desde que no practico el deporte. Aunque todo apunta a que tiene que ver con un asunto que está haciéndose más difícil de manejar de lo que estimé. La energía contenida no me permitió ir a dormir a las 21h y entonces aproveché para quedarme despierto hasta las 2am que empezaba la clase, y luego dormir 4 horas y levantarme con la misma energía y anda cansado.

Día 52: el diagnóstico del Dr Juan Carlos Alonso es que «estoy como una roca» y solo necesito tomar más vitamina D y subir el nivel de leucocitos a través de un probiótico y prebiótico. Encuentro una gran elasticidad y flexibilidad al estirar, mucho más profunda que antes de empezar el experimento cuando estiraba a diario. La única respuesta coherente que se me ocurre es el descanso y el dejar que el músculo se vaya elongando de forma más natural y orgánica.

Día 53: noto molestias en el cuello, espalda media y alta, molestias que antes no estaban, lo único que ha cambiado es que he incrementado el tiempo y las veces que medito al día, así como algunas posturas más forzadas en la máquina de inversión. También que estas dos últimas noches dormí como cuatro horas cada noche. Estar más libre de presión me permite parar más en la tarde y noche y tener momentos de agradecimiento, apreciación y enfoque.

Día 54: dormí muy pocas horas preparando el retiro holístico que organicé para mi círculo más íntimo por la despedida hacia La Gran Victoria, aún así sentí la energía no abandonarme en ningún momento, pero me acompañó ese leve dolor de cabeza que deriva de la privación de sueño. Guié una sesión de Tai Chi de 20 minutos para mis amigos, muy básica, que me volvió a reencontrarme con las grandes bondades de esta práctica milenaria, energía, relajación y concentración.

Día 55: según el feedback de mis amigos, mejor humor, mejor postura corporal, mejor reacción y más relajado y con menos tensión, quizá tenga que ver con este experimento, o con la suma de todos o no. Dormí apenas dos horas, el despertar fue duro, pero el cuerpo respondió fenomenalmente.

Día 56: ya en Ibiza y listo para bailar en el cierre del DC10, después de haber dormido 10 horas y recargado por completo, y pasar un fin de semana muy intenso donde empleé mucha energía. Con 10 minutos de yoga lento para todo el cuerpo y 10 minutos de por fin una práctica muy suave de Tai Chi. Estoy sorprendido como con cualquier cosa mi cuerpo reacciona igual, como cuando me cargo de energía cuando hacía mucha actividad deportiva en el día, o cuando no hago nada. Creo que tiene que ver con el resto de prácticas que componen mi algoritmo de alto rendimiento holístico.

Día 57: recuperación absoluta después de una gran juerga en el cierre de DC10. La última vez fue a principios de abril en Tulum en el cumpleaños de Josef. Algo sorprendente es que a pesar de haber bebido bastante alcohol (Hierbas Ibicencas) no tuve la resaca o efectos secundarios que recuerdo soler tener, no sé si tendrá algo que ver con el experimento. Fue el primer día en muchos meses que no meditaba.

Día 58: 11 horas de sueño (99% calidad del sueño) y como nuevo, acompañando con meditación, baño en el mar, escribir, y otra parte de mi ritual de la gran mañana, me siento al 110%, listo para lo que sea. Hoy se suponía que era el día después del día después de la fiesta, que es cuando realmente lo pasas fatal, pero la realidad es que he conducido el día como nunca antes, en años, había ocurrido. Hasta incluso el ansia con la comida fue casi imperceptible, que en esos días se descontrola más todavía. Físicamente me encontraba bien, mentalmente correcto, emocionalmente estable, espiritualmente centrado, fui a dormir pronto, día sin actividad física.

Día 59: 12:10 horas de sueño (100% calidad de sueño). He comprobado el peso y estoy en 64 kilogramos, indudablemente he perdido masa muscular, según la medición un 21%, el porcentaje de grasa está por debajo del 6%. Sorprendido después del feedback de una gran amiga que vive en Ibiza: «Isra tu trasero ha desaparecido». Esto era algo que no había analizado y posiblemente efecto del alto entrenamiento seguido del alto y prolongado descanso, además de acompañarlo con los ayunos de agua alcalina dos días cada semana. Estos días me encuentro algo rígido, creo que la fiesta y demasiados días sin estirar, han pasado factura.

Día 60:  llegamos al final, es aquí, cuando observo lo sucedido desde el primer día de experimento al último, cuando veo que las constantes siempre han sido una buena energía vital, concentración, dedicación, disciplina, autoconsciencia y siempre iniciativa para seguir con otras actividades, que a lo mejor han compensado las facultades que antes obtenía con la actividad física. 

¿Qué he ido haciendo estos días durante el experimento que ha servido tanto?

La meditación, las relajaciones, tomar el sol, las micro-pausas y micro-meditaciones, la escritura (a modo libre, thought dumping, enfocada o con propósito – libro), las afirmaciones y mantras, ejercicios estoicos como la visualización negativa o la aceptación del capricho de la fortuna y la oración de la dicotomía del control, la conexión con uno mismo (utilizando principalmente el espejo y mirarme fijamente), la aromaterapia, los sonidos binaurales para dormir, descansar unas horas más por encima de la media habitual, reducir la cantidad y las veces que me he alimentado y por supuesto, la absoluta desconexión que está suponiendo La Gran Victoria.

Eso es lo que diría que ha sido el plan de Actividad Deportiva OFF, donde he detenido toda mi actividad física durante 60 días, excepto algunos días que he realizado movilidad y estiramientos básicos y suaves (como este último día por ejemplo con 18 minutos de estiramientos para principiantes, porque no he contado como actividad física el Tai Chi andando o las respiraciones muy básicas de Qi Gong).

Los resultados son mayor tranquilidad, bienestar, ninguna lesión inesperada que aparece al descansar, un gran descanso, músculos más relajados, articulaciones recuperadas y una grandísima descarga de presión mental y emocional, además de corporal. El handicap son los hombros, que parecen todavía resentidos, esto es algo que voy a explorar con especialistas a partir del próximo lunes.

Consideraciones extra al finalizar el experimento

He tomado dos días de descanso, sábado y domingo, que coinciden por un lado con el 30 y 31 de octubre y por otro con la vuelta a casa por unos días. El sábado estuve completamente K.O. a todos los sentidos, emocional, físico, intelectual y hasta espiritual.

el gran descanso físico, por qué es muy bueno descansar y recuperar de la actividad deportiva
Atribución imagen: infosalus.

Me sentía agotado desde bien temprano cuando desperté a las 7am para ir al aeropuerto de Ibiza – el día anterior fui a dormir a las 1:45am – traté de meditar, me dormía en las meditaciones, no pude ni escribir ni empezar de alguna forma la Gran Mañana… Sí tuve la ducha de agua fría y algunos básicos más, cuando llegué a Alicante, tuve que conducir hasta Valencia, pensé en parar a mitad camino a pasar noche, algo que no había hecho hasta ahora, aunque siempre hay una primera vez. Además era día de ayuno que no respeté al principio de la mañana, con frutos rojos, frutos secos y aguacate, y finalmente tampoco al final de la noche con miso, caldo de huesos, verduras, huevo duro, algunos frutos secos, queso curado y una bolsa de patatas fritas que me apetecía demasiado.

Al llegar a Valencia, poco a poco fue invadiéndome una gran sensación de tristeza y soledad, hasta pena incluso, no sabía muy bien que me pasaba, así decidí abrirme a todas las emociones y empecé por meditar, 36 minutos que se hicieron más largos de lo normal, sentía que cada cosa que hacía, luego thought dumping, costaba el doble, o el triple, pero seguía, porque eso requería ser experimentado y vivido al máximo. Finalmente, supe claramente, que hacer ejercicio era una posible clave, un maestro, porque cuando nos sentimos de esta forma, hasta cuando estamos estresados, bajo presión o angustiados/ansiosos, el deporte es el mejor fármaco. Sin embargo, decidí aguantar y vivirlo de otra forma, simplemente entregándome a ello, dejándolo pasar para ver que regalo había ahí para mí. 

Interesantemente, soy consciente de que momentos así son necesarios, y hacía mucho tiempo que no me encontraba así, quizá años. Luego entendí que también podría ser la bajada de la fiesta del lunes tarde al martes de mañana, sumado al día siguiente activo hasta por la noche. Eso sumado con varias despedidas por La Gran Victoria en la que ya me encuentro, miércoles, jueves, viernes, y todas ellas con personas muy importantes como Aleix, Katie, Josef, Sulaika, Valentino…

Además, el no realizar actividad deportiva para descargar esas tensiones y soltar todas esas toxinas acumuladas por el alcohol y el ambiente que se genera entorno a la fiesta (el cual cada vez veo menos apropiado y en gran disonancia con mi estilo de vida y camino), pues creo que generó esta reacción lógica en cuerpo/mente/ser. Por otro lado, no es necesario encontrar una razón a estar en un estado «de bajón» porque lo que he aprendido en la vida es que no hay una explicación para todo, y que con lo alto llega lo bajo, con el más llega el menos, con la oscuridad la luz, con lo positivo lo negativo – y viceversa.

Aún así, estos no tan frecuentes momentos, son tan valiosos para mí, que trato de estirarlos para ir pudiendo profundizar más en lo que pueden enseñarte estos maestros. Lo hice viendo He-Man, la nueva serie de Netflix de Masters del Universo, porque sabía que emocionalmente produciría una reacción en mí y en mi niño interior. Acompañándolo de un baño relajante de agua caliente con esencias y sales marinas, perfecto para bajar y relajar antes de descansar.

Este último día, ya domingo 31 de octubre, empezó despertando a las 11 am después de haber ido a dormir a las 23:35 horas, más la hora extra de atrasar el reloj por el cambio horario. Y como casi siempre suele pasar con estos momentos que parecen tan injustos, y como todo en la vida, pasan y dan lugar a otros, en este caso reencontrando las sensaciones de alineamiento, ligereza, alegría estoica y bienestar que venía experimentando.

Todo vuelve a la normalidad, concluyendo que este experimento ha sido más sorprendente de lo que podía esperar, porque de una forma u otra me ha ayudado a conectar con experiencias y sensaciones que vienen desde cuando todavía no practicaba deporte (entre los 7 y 13 años), así como eliminar una grandísima presión inconsciente que siempre estaba ahí y no veía. Eso además de conocer porque tanta insistencia con el deporte más allá del bienestar y su verdadera funcionalidad para equilibrar las cuatro dimensiones del potencial humano.

También me ha servido para comprobar en qué estado está mi cuerpo, después de 2 meses sin actividad deportiva no han aparecido lesiones al relajarme, pero los hombros si han sido intermitentes en cuanto a molestias y dolores, voy a tener que profundizar aquí y ver cómo afronto este nuevo periodo donde sí realizaré práctica deportiva para ver cómo esto afecta a las cargas en los tendones musculares de los hombros y algunas de sus articulaciones.

Los grandes descubrimientos – y/o aprendizajes personales (antes del resumen en las conclusiones) del experimento Actividad Deportiva OFF

  • Aliviar la carga física que llevaba encima de tantos años sin parar.
  • Descargar una gran tensión emocional sobre las razones que me llevaron a hacer deporte cuando era adolescente – el verme bien para otros.
  • Neutralizar la descarga de energía interior que antes descargaba a través del deporte u otras prácticas como Yoga o Tai Chi Qi Gong.
  • El cuerpo está al 100%, no ha aparecido ninguna lesión o dolor inesperado fruto de un descanso tan prolongado.
  • La lesión en los hombros/espalda alta/clavícula es más importante de lo que hubiera imaginado, puesto que persiste, y en ciertos momentos he sentido molestias interesantes.
  • El andar en barefoot ha hecho que, sobre todo en los 20 días finales, los gemelos estuvieran cargados.
  • El enfoque ha sido mayor a lo que estaba acostumbrado antes de empezar el experimento, en contra a la creencia e incluso hechos, de que realizar actividad deportiva te ayuda a estar más concentrado. Al sentirte más libre, con menos presión, tensión y rigidez de movimientos y horarios, puedes fluir con una gran soltura, en cualquier área.
  • Cuando eliminas el factor tiempo invertido antes, durante y después del ejercicio físico, te encuentras con grandes bloques de tiempo que poder aprovechar de otra forma. Además de no llevar el estigma de «tengo que entrenar o practicar deporte».
  • La forma en la que después percibes la práctica deportiva o ejercicio físico es reveladoramente positiva, porque si como yo, has estado en el extremo deportivo, ahora puedes considerar el polo opuesto y traza un más sensato y coherente punto de equilibrio. No solo de actividad, tiempo y sensaciones, sino de la tipología, tu respuesta y reacción y tu comportamiento antes, durante y después del proceso, y también del resultado en sí.
  • Después del experimento descubro y aprendo que la agudeza en la molestia de los hombros, es también un efecto secundario de este gran descanso de 60 días.
  • Aumento de consciencia sobre tu cuerpo y las sensaciones que produce, y cómo los pensamientos y creencias, afectan cómo te comportas con él.
  • Con Carmen Minguet, después del experimento, he descubierto que he perdido masa muscular, que los tejidos y los músculos están más sueltos, relajados y más fácilmente manipulables, y que mucho del protagonismo de las molestias y lesión en los hombros, viene del cambio drástico y positivo en la columna, espalda, cuello, no solo al meditar (véase la experiencia en el primer retiro zazen con la Escuela Soto España), sino también al trabajar y en el día a día – Carmen expone abajo su feedback e impresiones de forma más detallada.
  • Gracias a Enrico, me di cuenta de que mi forma de teclear mientras estoy frente al ordenador, podría influir también en las molestias en hombros porque influye en la postura – este descubrimiento podría estar más fuera del tópico del experimento, pero de una forma u otra afecta directamente.
  • Al retomar la actividad, me he reencontrado con grandes sensaciones, sobre todo en Tai Chi y Qi Gong, y con una mayor flexibilidad, más elástico incluso que antes del experimento. En cuanto a fuerza, como era de esperar, las piernas por ejemplo, no aguantan tanto como antes, lo cual es lógico, hay que volver a empezar poco a poco.
  • Días después, al ir a caminar con mi padre, he notado las piernas más cargadas de lo normal por la falta de costumbre. Sin embargo, ya compenso con sesiones intensas de estiramientos.

Análisis y conclusiones del Doctor Juan Carlos Alonso

Cuando Isra me propuso analizar, desde el punto de vista médico, su experimento Actividad Deportiva OFF, es decir, permanecer 60 días sin realizar ningún tipo de actividad física que implicase un esfuerzo excesivo, me pareció una oportunidad excelente para hablar de los beneficios de la actividad física y sobre todo de los perjuicios, que también los hay.

Todos estamos de acuerdo en que realizar actividad física de manera habitual en nuestras rutinas diarias, tiene un impacto positivo en nuestras vidas a nivel físico, mental, emocional y hasta espiritual. 

Los beneficios reconocidos del ejercicio físico son de sobra conocidos y afectan a ámbitos tan diversos como: 

  • Ayuda  a  hacer  más  lento  el  deterioro  cognitivo  a  lo  largo  de  la  vida  y  es  un método  de  prevención de cualquier tipo de demencia como el Alzheimer (Yaffe  et  al.,  2009;  Etgan  et al.,  2010;  Angevaren  et  al, 2008;  Brisswalter  et  al,  2002;  Blain  et  al.,  2000; Colcombe  y  Kramer,  2003;  Liu-Ambrose  y  Donaldson,  2009;  Williamson  et  al.,  2009; Sánchez-González,  et  al., 2018), (Taaflle et al., 2008; Chang et al., 2010; Lautenschlager et al., 2008; Vogel et al., 2009; Poblete – Valderrama et al., 2015). 
  • Reduce el índice de depresión y ansiedad, esto puede variar mediante el grado de  intensidad  que  lo  realice,  a  una  mayor  intensidad  una  mejor  prevención (Patiño  et  al.,  2013;  Porras  et  al.,  2010;  Guszkowska,  2004;  Hill  et  al.,  2007; McAuley  et  al.,  2002;  Pollock,  2001;  Vilches  y  Castillo,  2015;  Rodríguez  – Hernández et al., 2014; Chávez et al., 2018; Alomoto et al., 2018).  
  • Reduce  la  incidencia  de  enfermedades  cardiovasculares:  ataques  cardiacos, ictus, hipertensión, insuficiencia cardiaca, etc., mediante la disminución y prevención  de  los  factores  de  riesgo  asociados  (Audelin  et  al.,  2008;  Owen  y Croucher, 2000; Thomson et al., 2003; Romero et al., 2015; Jara, 2015; Pérez, 2015; Chávez et al., 2017). 
  • Retrasa la resistencia a la insulina asociada con el envejecimiento por lo que la incidencia de obesidad y diabetes tipo II en este grupo poblacional se reduce (Hakkinen et al., 2008; Marquess, 2008; Ryan, 2000; Samsa et al., 2007). 
  • Reduce   la   pérdida   mineral   ósea,   al   potenciar   la   actividad   hormonal osteoblástica (células del  hueso)  y  el  proceso  de  remodelación  ósea  (Siegrist, 2008; Jara, 2015).
  • Previene  el  riesgo  de  sufrir  fracturas  por  caídas al aumentar la fuerza muscular (Ytinger, 2003; Moayyeri, 2008; Park et al., 2002; Siegrist, 2008). 
  • Favorece el fortalecimiento, la tonificación muscular, la conservación del tono muscular y previene la pérdida degenerativa de la masa muscular (Blain et al., 2000;  Hunter  et  al.,  2004;  Casals  et  al.,  2017;  Chalapud-Narváez  y  Escobar-Almario, 2017; Pérez (2015).
  • Refuerza el sistema inmunológico (Senchina y Kohut, 2007; Pérez, 2015). 
  • Reduce la incidencia de algunos tipos de cáncer, especialmente los de mama, colon y páncreas (Courneya y Harvinen, 2007; Nilsen et al., 2008). 
  • Reduce el dolor músculo esquelético asociado al envejecimiento (Bruce et al., 2007).
  • Gracias a la mejoría de la vascularización ocasionada por la actividad física hay una respuesta adecuada de la función eréctil y favorece un mejor comportamiento sexual (Hannan et al., 2009). 
  • Produce un incremento de la funcionalidad física, lo cual favorece una mejora de la autoeficacia, la autoestima y favorece su bienestar subjetivo (Hunter et al., 2004; Mänty et al., 2009; Marcos et al., 2014); Rodríguez et al., 2016; Aranda, 2018; Ruiz y Goyes, 2015); Sarmiento, 2016; Calero et al., 2016; Santana, 2016); Barrera-Algarín, 2017).
  • Favorece  la  cohesión  e  integración  social  de  la  persona  tanto  con  su familia como también con la sociedad (Estabrooks y Carron; 1999; Quino-Avila y Chacón-Serna, 2018; Durán et al., 2017; Pérez, 2015; Giai, 2015).
  • Sánchez (2002) destaca que entre los beneficios percibidos por los  adultos  mayores  están:  “El  propio  hecho  de  sentirse  bien,  el  abandono  o disminución del consumo de medicamentos, la mejoría de los síntomas, la  mejor  conciliación  del  sueño,  el  aumento  de  seguridad  ante  caídas y la ampliación de relaciones interpersonales”.

Después de leer toda esta retahíla de tremendos beneficios con la práctica de actividad física podríamos pensar que Isra acaba de hacer una «machada» de las suyas y encima potencialmente peligrosa para su salud al dejar de hacer ejercicio durante 60 días. 

Pero como todo en esta vida hay que analizar los resultados de este experimento, poniéndolos en su contexto.  Estamos hablando de una persona con un historial previo de reconocido esfuerzo físico diario y además en muchas ocasiones con un nivel de autoexigencia muy elevado. Esto le ha llevado a hacer ultramaratones, burning man, y otras experiencias retadoras caracterizadas todas ellas por un desgaste físico muy por encima de cualquier otra  actividad física en condiciones habituales realizadas por seres humanos «normales».

Es decir, estamos ante una persona que ha sobrepasado sus límites físicos y mentales en multitud de ocasiones y se ha sometido a pruebas inimaginables para el común de los mortales. Por tanto, las conclusiones que se saquen aquí, no son trasladables a nadie que no esté en una situación parecida. Y creo que como Isra hay pocos por ahí sueltos. 

Y la afirmación anterior me lleva al que yo considero el meollo de esta cuestión: «La actividad física es buena en términos generales, pero siempre se debe adaptar a las circunstancias personales de cada individuo».

Empezando por ahí y teniendo en cuenta que los beneficios alcanzados por las personas que realizan actividad física con regularidad se consiguen siempre a largo plazo. El corredor, jugador o hacedor de gimnasia de fin de semana (que hay más de los que nos creemos) es difícil que alcance estos beneficios y sí tiene un elevado riesgo de lesiones en general y de sucesos graves como infartos cardiacos e ictus o hemorragias cerebrales entre otras muchas. 

Hechas estas aclaraciones nos centraremos en el caso que nos ocupa. La situación basal de Isra al comienzo del experimento es la de un ser humano que realiza un mínimo de 2 horas diarias de ejercicio físico de diferentes categorías. Con este dato en mente y con la realización en los meses previos de un par de retiros de Kung Fu, Tai-Chi y Qi-Qong entre otros, es fácil entender que existía una fatiga muscular evidente. 

A partir de aquí es cuando se plantea el experimento de dejar de hacer durante 60 días al final, cualquier deporte que suponga un sobreesfuerzo importante. Y aquí tenemos otro dato. Durante todos esos días Isra no ha estado parado del todo, sino que ha mantenido unos ejercicios basados sobre todo en estiramientos o actividades parecidas. 

Por tanto, tenemos un hombre que necesitaba parar. Como él mismo reconoce su cuerpo, su mente y hasta su propio espíritu se lo estaban gritando a voces. Y es entonces, cuando decide convertirlo en un experimento para aprender de sí mismo y compartir ese conocimiento con todos nosotros. 

Como médico para mí la lección más importante que extraigo de este experimento, es la de saber escucharse y hacer caso a lo que nos dice nuestro cuerpo. Porque nuestro organismo siempre nos avisa para bien y para mal. Pero vivimos en un mundo con tanto ruido de fondo que ni nos escuchamos y estamos más pendientes de lo que pasa fuera, que de nosotros mismos. Y cuando nos paran, a veces es demasiado tarde. 

Isra ha sabido escucharse y ha decidido seguir escuchándose durante 60 días para entender el mensaje que su cuerpo le estaba mandando. Y ha sido capaz de entender que sus músculos necesitaban descanso. 

Por eso ha ido notando durante estos días una mejoría de sus dolencias en todos los ámbitos físico, metabólico y espiritual. 

A nivel físico, los dolores han ido mejorando paulatinamente y se ha notado mejor en el rendimiento físico diario que practicando deporte a diario, salvo en la lesión del hombro que persistía. Esto le va a servir para tratarse mejor y saber que debe hacer con ella. 

A nivel metabólico, su analítica está como un reloj bien calibrado. Pero hay dos datos que podría mejorar. Los niveles de vitamina D están en 34 y aunque estén dentro del límite de la normalidad, sería deseable que estuvieran alrededor de 40-50.  Le recomiendo que tome suplementos de vitamina D durante todo el invierno que tenemos menos horas de sol.

Y por último el número total de leucocitos están un poco por debajo de la normalidad y la relación entre las diferentes familias de leucocitos está invertida. Es decir hay más Generales (linfocitos) que soldados (Neutrófilos). y debería ser al revés. Esto puede estar en relación con que estuviera pasando un cuadro vírico en el momento que se hizo la analítica o también por efecto del cansancio y estrés físico acumulado por el elevado nivel de autoexigencia. 

Y a nivel espiritual no voy a entrar, porque son asuntos íntimos y personales de cada uno. Pero la lesión del hombro le está diciendo algo más allá del problema puramente anatómico. 

Y ya para terminar con mis apreciaciones debo decir que las conclusiones finales de Isra las asumo plenamente como médico y como persona que intenta ser cada vez más consciente de lo que le rodea. 

Es más recomendable bajar el nivel de intensidad física y ser más constantes con el ejercicio. Y es mucho mejor practicar 15 minutos diarios de ejercicios diversos (en la variedad está el gusto) que pegarse palizas de una hora 2-3 días a la semana. 

Es necesario auto-escucharse con calma para saber que te está pidiendo tu cuerpo y adaptar a tus circunstancias personales y cambiantes el tipo de ejercicio que más te convenga en cada momento. 

Es aconsejable dejarse aconsejar por personas sabias que te merezcan respeto para aprender del maestro en cada campo. Dicen que el maestro aparece, cuando el alumno está preparado ¿o era al revés?. En cualquier caso estate preparado siempre que puedas. 

Y termino con una conclusión del propio Isra que se la robo y la hago mía: 

«Este experimento ha sido vital, imprescindible en mi vida, porque me ha ayudado a descansar a gran profundidad, a recuperar parte de una esencia que no estaba viendo. He podido descubrir cómo es mi vida sin tanta presión por hacer deporte, que después de un tiempo, y no muy largo, todo el mundo necesita descansar y recuperarse, no solo físicamente, sino emocional e intelectualmente».

Análisis y conclusiones de Carmen Minguet (Fisioterapeuta)

Cuando Isra me contó que realizó el experimento de 60 días sin hacer deporte (llamado Actividad Deportiva OFF), apenas pude creérmelo, es Isra, lo conocí por y para el deporte. Pero por un lado, me sorprendió gratamente, estaba escuchando su cuerpo y necesitaba parar. No hablaré de los beneficios del deporte, el Dr. Alonso ya los ha relatado, pero a raíz de su lesión en el hombro, en ocasiones, parar de golpe no es la solución.

Recuerdo cuando vino a tratarse de nuevo, me sorprendió que fueran los hombros, porque casi siempre son piernas y región dorsal, pero su actividad deportiva había cambiado, su postura había mejorado notablemente y eso implica cambios posturales. Quizás sus hombros no estaban preparados y tras mucho estrés mecánico y mala adaptación decidieron aparecer sus dolores. 

En su caso, desde mi humilde opinión, paró un poco tarde, por ello, aunque uno deje de realizar deporte de forma drástica, el daño en el tendón y en el tejido ya está presente, por lo que nos queda tratarlo y mejorarlo. Pero más allá del tratamiento nos queda encontrar el origen del problema, porque no sólo dañamos el tendón tras movimientos repetitivos o bruscos, si no también por posturas mantenidas que provoquen tensión. Los tendones también se degeneran, por ello un descanso puede disminuir el sobreuso, disminuir la carga ejercida sobre él e incluso disminuir el dolor, pero el problema, sigue estando. El cuerpo está hecho por y para el movimiento. 

En conclusión, ha sido una buena decisión para poder descansar un poco en todos los ámbitos, pero no es la solución para sus hombros, por lo que tenemos que seguir trabajando el origen del problema, tratarlo y readaptarlo a su nuevo nivel de exigencia.

Impresiones posteriores (en vídeo)

He grabado dos vídeos sobre las sensaciones posteriores una vez terminado el experimento, uno justo al acabar:

El otro fue grabado un mes más tarde, puedes verlo aquí mismo:

De esta forma puedo expandir las impresiones y los grandes aprendizajes así como el impacto de este gran descanso que ha supuesto el experimento Actividad deportiva OFF.

Conclusión sobre El Gran Descanso Físico

Este experimento ha sido vital, imprescindible en mi vida, porque me ha ayudado a descansar a gran profundidad, a recuperar parte de una esencia que no estaba viendo. He podido descubrir cómo es mi vida sin tanta presión por hacer deporte, que después de un tiempo, y no muy largo, todo el mundo necesita descansar y recuperarse, no solo físicamente, sino emocionalmente e intelectualmente. El enfoque ha sido más efectivo a pesar de los hechos que documentan que el deporte nos ayuda a estar concentrados, sí, pero también cuando descansas de la tensión que produce saber que todo los días va a estar machacándote y dándolo todo físicamente.

isra garcia experimento 60 días seguidos de descanso físico y deportivo

Otro factor a considerar es la recuperación de los hombros, que contra lo que esperaba, no se ha podido llevar a cabo. Es más, estos días, noto hasta más molestias y quizá inflamación, me pregunto si es algo que irá más allá de lo físico y podrá ser emocional como dijo Carlos Ginestar, el maestro Shiatsu. También adivino que influyen las largas jornadas de meditación en postura Zazen, y cómo no, el haber forzado durante tanto tiempo (a pesar del descanso) y la gracia – y mella – de la edad, hacerse mayores y la postura de trabajo frente al ordenador (últimamente escribo mucho a pesar de estar en La Gran Victoria) y corporal, sumado a la de dormir (en posición fetal y algo comprimida, lo cuál según indican aquí, no es muy favorable para algo así)

Al final y modo resumen, podríamos hablar de equilibrio, el Camino Medio con lo llaman en Zen. Ahora que he estado en ambos extremos, los siguientes pasos serán determinar ese punto intermedio, que podría oscilar entre realizar práctica deportiva 4/5 días a la semana, cruzándose y alternándose con movilidad, Tai Chi, Qi Gong, Kung Fu, Yoga, HIIT, TRX-fuerza, natación y carrera a pie y ciclismo (en menor proporción). Aunque soy consciente de lo más importante para llegar a ese punto óptimo de equilibrio va a estar en no ir con plan fijo de actividades, sino adaptarse según lo que el día te presente (interna y externamente), pero sí la estructura cruzada, al menos 4 días, descanso completo los días que no, y tratando siempre mantener de base (es decir todos los días) el Tai Chi o Qi Gong y ejercicios de estiramientos básicos y movilidad en la mañana. 

Seguimos, la vida es un experimento.

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